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¿Tres son compañía?
Cuando un amigo te dice que va a hacer un trío, te sorprendes, eso cuanto menos, pero si encima te dice que es una cosa natural y que deberías entenderlo te surgen ganas de hacer una encuesta.
No pude evitar llamar a Blanca para que me diera su opinión.
-Anda, el desaparecido.
-Ese soy yo. ¿Qué tal todo?
-Muy bien. ¿Qué te cuece por la cabeza?
-Cómo me conoces
-Llevas dos semanas sin avisarme para nada. Dos semanas. Esto significa que o quieres un favor, o quieres contarme algo. Si fuera un favor ya me habrías alabado un poco, y como todavía no lo has hecho supongo que quieres contarme algo.
Blanca me conocía perfectamente, me tumbé sobre la cama de mi habitación.
-Ricardo, que va a hacer un trío. Y no puedo dejar de pensar en ello.
Silencio.
Imagino que de sorpresa.
Más silencio.
-¿Y…?
-Y… eso es todo
-¿Te escandaliza?
-Supongo que esa es la palabra- hice una pausa para reflexionarlo- Sí, me escandaliza
-Pues no debes, es algo muy normal, y casi está a la orden del día. Si yo fuera él contrataría una profesional.
-¿Una puta?
-Puedes llamarla así, es perfecto, de ella nunca se va a enamorar.
-A menos que sea Julia Roberts y le tenga que cantar eso de Putty Woman.
-Te tengo que dejar, he quedado con Christian.
-Ponme al día. –Me incorporé- ¿Tantas cosas pueden pasar en dos semanas?
-Ese chico que estudia conmigo y es muy simpático, seguro que te he hablado de él.
-Ya lo sé, es el chico que te gusta.
-No me gusta, estoy a gusto con él. Que son cosas muy diferentes
-A Blanca le gusta Christian
-Te voy a colgar
-Blanca y Christian, son ahora dos enamorados.
-Adiós
¿De verdad es todo tan sencillo y natural? De siempre me han enseñado que la pareja es la unión de dos personas, que se quieren y confían uno en el otro. Hay estudios que reflejan que la infidelidad es algo intrínseco en la naturaleza humana. ¿Es mejor ser infiel al mismo tiempo que eres fiel? ¿Cuál es la línea que no se puede rebasar?
Todo el asunto del trío me había hecho olvidar mi historia con Carolina, y esa historia era una de las grandes y no se la había contado a nadie. Podía haber conocido al amor de mi vida, era una historia genial, surrealista, una gran historia, conocí a una chica en un momento dado y nos reencontramos como si de una novela se tratara, pero Ricardo me la había eclipsado con un trío. Decidí no quedarme en casa y llamar a Estefanía para ir al cine.
Por desgracia sabía cuál iba a ser la opinión de Estefanía. Pero es como ver un debate electoral, ya sabes que te vas a cabrear pero lo ves igualmente.
-¿Qué piensas de los tríos?
Le pregunté mientras tomaba palomitas esperando a que comenzara la película, que cada vez es más y más tarde...
Estefanía me miró sorprendida y me abrazó.
Me pillo sorprendido y caí las palomitas.
-Cuanto me alegro de ti, ya era hora que abrieras esa mente.
-No, no soy yo –Estefanía cambió su cara de ilusión a expectación– ¿En serio creías que yo? –La miré con cara de desconfianza, que ella me devolvió encogiendo los hombros- Ricardo, me ha comentado que tiene pensado hacer uno.
-Ah, vaya. Pensé que por fin había hecho de ti un hombre de provecho… Bueno pues los tríos es una experiencia.
-Ahora es cuando me cuentas que tú lo has hecho.
-Tres veces. La primera con una pareja seria, ¿te acuerdas de Cristal y su novio?
-Me acuerdo- dije mientras asentía y me imaginaba la escena.
Agité la cabeza.
-Las otras dos fueron con dos chicos, los ligué la misma noche y como no sabía a quién elegir...
-¿Y no hubo ningún problema? Sentimientos que se confunden, acostarte con alguien de tu mismo sexo…
-Las cosas no son tan cerradas, nada es blanco ni negro. Ya sabes que todos somos bisexuales y los tíos tenéis tanto reparo a eso porque sabéis que os puede gustar y os asusta...
Giré los ojos
-¿Y tienen candidatas?
-No me digas que te gustaría –dije poniendo cara de asco.
-No por Dios, a veces no se por quién me tomas.
-No. Aún no tienen a nadie.
-¿Os podéis callar ya? –nos dijo voceando una señora mayor que estaban delante. Me encantan las señoras mayores con gafas 3D son... ¡señoras mayores con gafas 3D!
-Mira señora, la película no ha empezado, son los malditos tráiler, todo el mundo habla en los tráiler que si los ves te engañarán para ver una basura de película. Además un amigo nuestro va a hacer un trío, ¿no la parece eso más interesante que los anuncios?
Genial.
-Solo quiero que te calles o te vayas del cine.
Se dio la vuelta y se puso a comentar con una piara de señoras con collares de perlas y gafas de plástico con las lentes tintadas sobre cómo la juventud no tenía respeto.
Tras ver la película yo seguía en mi mundo ¿Cómo es posible que todo el mundo vea natural y normal algo que no entra en mi cabeza?Despedí a Estefanía que había quedado con no se quién y me di cuenta que estaba preguntando a las personas equivocadas.
Estefanía, Ricardo e incluso Blanca tienen una mente más abierta que yo respecto a este tema, así que me dirigí a una persona que sabía que me iba a dar la razón. Así que como un rojo que ve la sexta o un facha que pone intereconomía me di cuenta que necesitaba que me afirmaran mis convicciones.
-¿Quién? –decía la voz al otro lado de la puerta
-Mira lo primero que voy a hacer cuando se publique mi libro es comprarte un puto ascensor.
Elena me abrió al momento la puerta medio sonriendo, tenía los ojos rojos, la casa estaba a oscuras y solo la iluminaba el televisor. Sobre la mesa auxiliar había un montón de chucherías y palomitas. También comúnmente llamadas Mierdas. Agudicé el oído u me di cuenta que el sonido que salía de la pantalla era inconfundible: “Noviembre dulce”
-¿Qué ha pasado? ¿Tan terrible ha sido como para llegar a Noviembre Dulce?
Tenemos un código especial para las crisis emocionales. Crisis leves significa Serendipity, crisis media es Noviembre Dulce, media fuerte quiere decir Otoño en Nueva York y ya cuando la cosa es grave llega El Diario de Noa.
Al menos había esperanza, solo eran los pelmas de Keanu Reeves y Charlize Theron.
-Nada, lo de siempre, empiezo a pensar que no ha sido buena idea el venirnos a vivir juntos.
Tras esto Elena se abrazó a mí y empezó a llorar, nunca sé cómo actuar físicamente frente a esas cosas. Me siento incómodo con el contacto...
-Escúchame, no sé qué ha pasado, pero es un paso que tenías que dar tarde o temprano- entonces bajé el tono de voz- ¿Está aquí?
-No, se ha ido a ver el partido con sus dos amigos de siempre. Pasa, coge un vaso y sponte lo que quieras.
Mientras hacía lo que Elena me había mandado yo seguía hablando.
-¿Se puede saber lo que ha pasado?
-Nada, en realidad, es lo que me duele, no ha pasado nada, una riña normal y corriente por dejar los botes de champú abiertos, esas que siempre quería, pero se ha descontrolado, y él no sabe hablar las cosas, da un portazo y se marcha. Y aquí me quedo yo, sin saber qué hacer, ni cuando vuelve, ni si vuelve…
-No seas tan tremendista, no pasa nada.
-Eso espero.
Me senté a su lado en el sofá. Su novio me aburre tanto que ya era hora de cambiar a mis asuntos, además a ella le viene bien despejarse y a mí no escuchar tonterías sobre una persona que no soporto.
-Tengo que contarte una bomba.
-Sí por favor, cuéntame algo.
-¿Qué piensas de los tríos?
-Yo no lo haría, ¿por qué lo dices?
-Por fin alguien sensato
-Bueno, de momento, nunca se puede decir de esta agua no beberé, depende de la situación.
¿Qué?
-¿Qué?
-Tendrían que ser dos hombres y que entre ellos no se tocarán. ¿Te imaginas dos tías montándoselo para ti?
-Pasamos la pregunta
-¿Porqué a los tíos os dará tanto morbo dos tías juntas?
-No lo sé. Supongo que va en la naturaleza. O también puede ser a que al ver a dos tías montándoselo nos imaginamos con ellas. Tanto rechazo femenino nos ha agudizado la imaginación…
-Pero tendría que ser así, nada de parejas y nada de otra mujer en la misma cama. ¿Pero a qué vienen ahora los tríos?¿No me digas que tú?
-No ¿qué os pasa conmigo?
-Llevas una temporada ausente y raro.
-No, es que Ricardo y María que van a hacer uno.
Elena se quedó pensando y se echó a reír.
-¿En serio?
-Te lo juro.
-Joder con María, y parecía tonta cuando la conocimos. ¿Ha pasado más estos días?
-No, he estado escribiendo, recreándome en mi mala suerte y mi miseria
-Odio cuando haces eso
-Y casi se me olvida, he conocido a una chica, una especie de mujer fatal
Y pronuncié fatal como si quisiera decir salvaje
-Justo lo que necesitas. ¿Cómo ha sido?
-En un bar cerca de mi casa, salí a despejarme
-Y vaya si te despejaste
-Carolina, morena, muy guapa. Me ligó ella.
-Bien por Carolina, tiene buen gusto.
Reimos, me lloré el final de Noviembre dulce (dam it!) y me quedé esperando a que Óscar, el novio de Elena, regresara, para que no se volviera a hundir. Al poco de acabar la película Óscar había vuelto, y decidí que yo ya había hecho todo lo que tenía que hacer allí.
Así que me fui.
Mientras caminaba para casa (vale, a veces tengo la extraña necesidad de caminar sobre todo cuando no hay taxis en la parada y hace frío para esperar), pues al hundir mis manos en los bolsillo como suelo hacer cuando tengo frío me volví a encontrar con el número de Carolina.
Entonces me relajé y bajé mi retaguardia, ese uno de los momentos.
Abrí mi mente y me volqué a la esperanza.
Cogí el móvil y me decidí a marcar su número.
-¿Quién?
-¿Carolina?
-Sí, soy yo.
-Soy Ivo,
-No me acuerdo.
Me dejó profundamente cortado.
-El chico que conociste hace unos días en la cafetería…
-Ivo… Ivo… ni idea
-Sí, tú entraste a cambiar para comprar tabaco…
Se hizo un silencio en el que me sentí como un gilipollas.
-Era broma, claro que me acuerdo, ¿cómo has tardado tanto en llamarme?
Me reí
-He tenido unos días muy ajetreados.
Mentí
-Cuéntame
-¿No deberíamos esperar a tener una cita para contarte mi vida?
-Podríamos fingir que ya la hemos tenido
-Eso nos ahorraría muchas molestias.
-¿Me lo vas a contar?
-Un amigo mío que quiere hacer un trío, y he estado en la Plaza Mayor haciendo una encuesta a la gente que pasaba para ver quién de los dos tenía la razón, si yo que me opongo o él que quiere hacerlo.
-¿Y quién ha ganado?
-Ha estado muy ajustado, pero ha ganado él.
-¿De verdad? Entonces te interesará saber que yo voto por tu postura.
-Con ese voto de última hora las cosas quedan más apretadas.
-En la cama soy muy clásica, todo lo que pase de dos personas es puro morbo y no amor.
-¿Solo hemos tenido una cita y ya hablamos de sexo?
-Entonces finjamos que ya hemos tenido dos.
-¿Y tus días como han sido?
-Pues después de dejarme seducir por un chico muy guapo en una cafetería a la que entré a comprar tabaco.
-Gracias
-Después de eso me he pasado el resto de los días mirando el teléfono esperando que llamara.
-¿En serio?
-¿Te crees tan interesante como para que me pase toda la tarde esperando tu llamada?
-¿Si digo que sí suena vanidoso?
Durante media hora estuvimos hablando de todo un poco, una de esas conversaciones en las que nadie quiere cortar y los silencios incómodos se hacen confortables.
Quedamos para el día siguiente y sólo cuando colgué el teléfono me di cuenta que no sabía nada de ella excepto su nombre. No había preguntado ni a que se dedicaba, ni su apellido, no sabía nada. ¡Y eso que ya habíamos tenido dos citas!

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