martes, 14 de febrero de 2012

Manzanas - Capítulo 39 - Los líos del corazón

La novela online que se actualiza a diario y en la que descubrirás cómo se mueven las manzanas en tiempos de acidez, las aguas románticas de la búsqueda del amor en el siglo XXI.

Estáte muy atento. Si eres nuevo aquí tienes todo lo anterior y si te asusta haberte perdido puedes empezar en el capítulo 36



39
Los líos del corazón

Seguro que no soy el único, pero mal de muchos solo significa consuelo de tontos. Aunque desearía a veces ser más tonto para no poder pensar en tantas cosas.
Os cuento, llevo unas semanas en una relación sentimental, con Carolina, una buena persona, simpática, guapa y agradable. Esa es quizás la palabra que la  define: agradable.

Pero hay algo que no me acaba de ir.
Hay algo que hace que no me vea mi futuro con ella, que no termine de pensar más allá del rato completo, que hace que no me olvide mi exnovia. Y que en gran parte hace que la tenga taponada.

Nadie de mi entorno la conoce físicamente, me han oído hablar de ella… aunque no todos. No lo sé, es como esa prenda de ropa arriesgada que te compras y te la pruebas de vez en cuando pero en realidad no la ves ponible. Yo digo cosas como “mejor mantener lo que tenemos que es perfecto” o “ya llegará el momento de conocer a todo el mundo, no perdamos la magia tan rápido”. Pero solo son mentiras y no sé qué hacer.

Para colmo la sociedad moderna, la del amor en tiempos de manzanas, ha impuesto un montón de trabas a nuestras indecisiones y han hecho del amor algo realmente complicado:
-Lo primero son las etiquetas, que además cada vez van a más. Hay tantas que ya me pierdo: hay parejas, hay novios (que me he enterado que no es lo mismo), hay rollos, luego rollos serios, también rollos de una noche, los follaamigos, también amigos con derecho a roce, están las relaciones serias, las relaciones abiertas…
Yo creo solo conozco las relaciones complicadas.
Y me estoy haciendo especialista en ellas.


-Y la segunda traba son las fechas. Maldita sea. Entiendo que si estás enamorado es algo bonito y digno de emocionarte pero ¿si no lo sabes realmente? Si no sabes si estás saliendo o no (o no te quieres enterar como es mi caso) es un verdadero quebradero de cabeza. Celebrar aniversarios da mucha pereza, pero hay una fecha que es esencialmente complicada:
El puto San Valentín.

Y mis dudas este año van más allá de si celebrarlo o no, sino que es un recuerdo en tu cabeza que estás haciendo algo mal, que estás engañando a otra persona con la que no quieres estar y que te estás engañando a ti mismo. Que lo que tienes enfrente no es tu media manzana y que todo se te está yendo de las manos y algo que era por diversión puede terminar hiriendo a gente que no lo merece.
¿Veis cómo se vive mejor siendo un tonto consolado?

Con mis pensamientos matutinos previos a la fecha de las fechas vi cómo sonaba el teléfono. Otro de esos estúpidos inventos sin los que vivía mucho más a gusto. Era Carolina, mi “novia” (¿algún día dejaré de entrecomillar?). Decidí no cogerlo y ponerme un café y un cigarro para pensar.

Mis grandes debates no son entre corazón y cabeza en el sentido: esta persona no me conviene pero me gusta, sino, más bien ¿por qué sigo con alguien a quién no me apetece coger el teléfono?

Al mirar el café recordé el gran gesto vomitivo que hace Carolina al beberlo. Necesitaba dejar de pensar y quedé con Estefanía. Ella suele ser más fría y seca con el amor y necesito que me digan que deje de rallarme.

Como siempre llegué mil horas tarde.
-Lo sé, lo siento, no volverá a pasar.
-No pasa nada porque supongo que estarás preparando San Valentín

Silencio

-Sí... claro
Dije sonando como no tengo ningunas ganas de nada.

-Ivo, ¿puedo preguntarte sin que te moleste algo?
-Claro, ¿desde cuándo no puedes?
-A ti esta chica…
-Carolina
-¿Te gusta?

Odio que la gente me conozca.
-¿Por qué lo dices?
-Porque eres un romántico y con ella parece que hasta te molesta
-No lo sé
-¿Cómo que no sabes?
-Que ella es buena chica, pero… no lo sé
-Vale, no te preocupes. Dime cosas que te gustan de ella.
-Me gusta su sentido del humor, que es muy elegante. Me gustan sus conversaciones, y los paseos, es jodidamente buena en los paseos.
-¿Y defectos? tenemos aquel problema de digestión, ¿qué más?
-Que habla tanto que algunas veces no puedo decir todo lo que querría. Que en varias cosas somos muy diferentes y…

Y ya.

No se me ocurría nada más.

-¿Y eso es todo?
-Supongo. Creo que el resto de los problemas soy yo. Hoy me ha llamado y no se lo he cogido y no tengo ni idea de por qué, pero no me apetecía hacerlo.
-Mira Ivo, llámala. Que llega un momento que gana lo malo a lo bueno, pues hasta luego, pero no dejes escapar una relación por algo tan tonto como eso. En serio, mira quién te lo dice, ponlo todo o no pongas nada, pero no hagas lo que estás haciendo. No es justo
-¿Para ella?
-Ni para ti
-¿Y el problema de indigestión? Porque es realmente repulsiva su forma de tragar.
-Díselo de forma sutil
-¿Cómo se dice algo así de manera sutil? ¿Oye guarra, aprende a tragar, por favor?
-No lo sé, Ivo. Invéntate un juego.
Me reí
–Le digo, ¿hoy vamos a jugar a comer con la boca cerrada?
-No idiota, alecciónala en la cama, todas nos volvemos más obedientes ahí. Aunque no me hagas demasiado caso, no soy experta en relaciones que pasen de una noche.

Pero me dio mucho que pensar. A lo mejor con la excusa de San Valentín podía pensar en algo para mañana.
Aunque pudiera parecer una locura Estefanía me había ayudado.

Un juego erótico.

Algo similar a “9 semanas y media”…

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada