Hoy no voy a empezar hablando de mí, sino de mi amiga Estefanía. De la fiesta a la que fuimos ella se marchó del brazo del modelo de manos.
Sí, eso existe. No me preguntéis cómo o que pone en su contrato, pero existe.
El caso es que iban a tener una ración de buen sexo, pero una vez comenzaron a Estefanía había algo que no le gustaba: el ritmo.
Como en otra cosa no, pero en eso es una erudita, utilizó el consejo que una vez me dio a mí y que salió... prefiero no recordarlo. Ella empezó a modelar a su modelo.
-Espera un momento, déjame a mí encima, escucha, no estás haciendo una película porno. Me estás haciendo el amor, siente mi ritmo, poco a poco.
-Que dices, tía. A mí me gusta así.
-Cariño, soy la mejor en la cama. Hazme caso.
-Ya, pero yo lo hago y si no te gusta ahí tienes la puerta.
Por supuesto Estefanía no es de las que se rinden a la primera, y volvió a intentarlo.
-Me gusta así. Despacio. Con cariño.
-Mira tía me has cortado el rollo, ¿te importa irte?
-¿Y te echó sin más? Ese tío es mi ídolo
-Ivo. No es gracioso me ha creado un trauma de por vida. Ya no podré tener relaciones nunca más…
Puse mi cara de ¿En serio?
-Bueno, no, quiero decir, pero podría haberme pasado ¿no? Un trauma de esos que se coge la gente de por vida. Es un gilipollas… y encima la tenía pequeña
Me reí, pero me di cuenta de una cosa. Por primera vez al ver las cosas desde fuera sacas conclusiones más claras.
Si se quiere a alguien hay que amarla de manera completa. Defectos y virtudes.
Había quedado con Carolina, mi “novia” y mientras tomaba café volvió a hacer el ruido molesto y a mover el café de un lado a otro.
-No hagas eso
-¿El qué?
-El hacer ruido al tragar, al comer. Es muy molesto.
Se quedó callada y cortada.
-Está bien, no me habré dado cuenta. Nunca lo había hecho.
-Lo haces siempre.
-¿En serio?
Y ya está. No hubo dramas, ni lamentos ni nada. Simplemente había un problema de comunicación. Aún así el hecho de que yo hubiera saltado de esa manera me demostró otra cosa: No estaba enamorado.
Cuando llegué a casa me fumé el cigarrillo-pensativo. ¿Cuándo se activan las señales para avisarte que las cosas van mal? ¿Y si ya a se habían activado?, y en ese caso ¿Cuándo es el mejor momento de retirar el esparadrapo de la relación? ¿Es necesario luchar por rescatar las cenizas? ¿Sería posible de volver a empezar desde 0?
Dicen que no se debe dejar un trabajo sin tener otro buscado ¿Es eso aplicable a las relaciones o es mejor quedarse en el paro sentimental?
En ese momento sonó mi teléfono. Lo cogí instintivamente esperando escuchar la voz de Alicia al otro lado. Es mi exnovia y es una relación condenada al fracaso, pero es como la historia interminable. Quiero decir, que nunca termina (nunca he leído el libro ni visto la peli, porque si no termina nunca… tengo cosas mejores que hacer en mi eternidad la verdad.
Pero no era Alicia, era una voz preocupada.
-Ivo- Era Blanca- He cometido un error gravísimo, te necesito.
-¿Pero qué ha pasado?
-Por favor no preguntes, luego te cuento los detalles
-Vale, no te preocupes. Dime dónde quedamos
Con la mente completamente ida y el cigarro a punto de consumirse volvió a sonar el móvil.
-Ivo- era Elena entre sollozos- siento muchísimo llamarte a estas horas.-Más sollozos- Esta vez es serio.
Maldita sea.
Y Alicia no había vuelto a llamar. Y lo peor necesitaba como un antídoto escuchar su voz.

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