Mostrando entradas con la etiqueta Oscars. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Oscars. Mostrar todas las entradas

sábado, 7 de febrero de 2015

Selma (Ava DuVernay, 2014) - ****1/2

Nuestras vidas no están completas si no estas dispuesto a vivir y a morir por lo que creemos




En 1965 (prácticamente antes de ayer) tras la muerte de cuatro niñas inocentes en el Sur de Estados Unidos, se juntaron dos aspiraciones: la lucha por un voto igualitario sin miedo y el Nobel de la Paz para uno de los mayores y más influyentes hombres de la historia: Martin Luther King Jr.
De esta conjunción sale la marcha pacífica que hizo cambiar la historia de un país y condujo al presidente de Estados Unidos Johnson a cambiar la ley de voto.

Lo que ha hecho Ava DuVernay con esa historia verídica es convertirla en una película intensa, emotiva, emocionante, informativa y necesaria: Selma.

Y es que la mayor virtud de la directora con su poderío visual y su inquebrantable guión es un poder expositivo ejemplar, una concreción de la narración apabullante y una documentación precisa sin alzamientos dramáticos o argumentos populistas. 
En Selma no hay un ensalzamiento del héroe, no pintan a los buenos como muy buenos y a los malos como antagonistas, les muestran como seres humanos que van aprendiendo sobre la marcha, que tienen que manejar todas las esferas de la vida (familia, opinión pública, debate…), tampoco hay un afán de victimizar a las víctimas o de hacerte sentir culpable, no hay lecciones que aprender, únicamente personas que muestran fisuras y dudas en sus acciones pero que buscan en el fondo de sus corazones para intentar hallar la línea del bien y el mal, de lo correcto y de lo incorrecto.

Con la ayuda de una banda sonora elegante, de un montaje clásico pero intenso, de una documentación y unos efectos que te recuerdan que lo que ves son hombres y mujeres que tratan de luchar por lo que consideran correcto y unas interpretaciones perfectas (David Oyelowo hace suyo un papel complicadísimo y Tom Wilkinson demuestra porque es un grande casi sin despeinarse) la película se convierte en una obra de arte inspiracional que te hace reflexionar sobre el poder de la voluntad humana y de la solidaridad bien entendida.

Y es que el tono de Selma es su gran virtud, no es un drama que pretendas que sufras, el drama existe y está latente (perfectas las conversaciones de Luther King con su esposa y esa amenaza constante de la muerte como mieda a seguir alzando la voz), Selma es un film que quiere que conozcas qué sucedió y cómo a través de una marcha física se consiguió cambiar la historia, pero que la verdadera marcha y movimiento se producía en el interior de los ciudadanos. 

Selma consigue todo eso y más, logra contarte una gran historia absolutamente necesaria y muy desconocida para entender cómo hemos llegado a este punto y que la lucha no ha terminado, y es que cuando la película realiza su último fundido a negro la sensación que queda es que Selma no es sólo una de las mejores películas del año sino que debería ser de obligado visionado. Una obra de arte cinematográfica y expositiva. Un placer.

Lo mejor: Lo bien contada que está
Lo peor: Que parece que nos resulta lejana

Valoración: 9/10

martes, 31 de mayo de 2011

LA GATA SOBRE EL TEJADO DE ZINC (1958) - *****

¿Por qué no serás horroroso Brick, por qué no has de ser feo, gordo o cualquier cosa que no pueda soportar?

Lo mejor: Cada línea de diálogo y la pareja protagonista. Newman y Taylor nunca han estado mejor.

Lo peor: quizás el final es demasiado convencional.

Por alguna misteriosa razón que hoy se me escapa, cuando hice mi recopilación de las 300 películas fundamentales en la historia del cine dejé fuera esta maravillosa película en pro de otras que seguramente me gusten menos y sean peores. El caso es que en esa selección no se trataba tanto de escoger mis películas favoritas como una selección de cintas que habían hecho algo realmente importante en el mundo del cine.

No quiero decir que esta película no lo haya hecho, porque todo en La gata sobre el tejado de Zinc es absolutamente maravilloso, cada plano, cada encuadre, cada disposición de los personajes, cada elemento de esa atmósfera asfixiante, cada matiz e inflexión en las voces de los actores y sobre todo cada afilada e ingeniosa línea de diálogo es cine en estado puro del más alto nivel, un placer visual, sonoro y estético que se paladea con cada sentido y que da lugar a una de las mejores películas de la historia del cine en la que siempre tienes la sensación de estar saboreando inteligencia y que si apartas la mirada de la pantalla un instante, por breve que sea, perderás algo que nunca jamás será reemplazado.

El argumento gira en torno a un matrimonio que no pasa por sus mejores momentos. En él Brick es un alcohólico exdeportista que se aferra a lo que fue y a lo que nunca llegó a ser. Su mujer, Maggie, la gata, es una mujer que todavía le ama y que trata de avivar la llama que les une para conseguir tener descendencia. Aún así que nadie piense en Maggie como una mujer dócil y sumisa, porque la gata tiene uñas y se aferra y lucha tanto por su amor como por darse a valer.

La pareja llega a celebrar el cumpleaños del padre de él en una gran hacienda sureña gobernada por un patriarca que sufre complicaciones en su salud. Allí coinciden con el otro hijo y su familia que aprovecharán las circunstancias del matrimonio protagonista para tratar de postularse en todo momento como la opción ideal para conseguir la hacienda.

A partir de ahí se desarrollará todo un entramado de trama perfectamente narrado a través de los diálogos y con una carga vital sobre los actores. Muy pocas localizaciones, el 95% de la cinta transcurre en la casa y se ve cómo entran y salen los actores y los personajes. Diciendo esto todos se darán cuenta de que con esta premisa (diálogos, actores, pocos espacios) estamos ante la adaptación de una obra teatral del dramaturgo Tennesse Williams cuyos libretos más famosos son éste y Un tranvía llamado deseo, ambos ganadores del Pulitzer.

Así que con un argumento ganador del Pulitzer, cargado de matices y de ironía en sus diálogos y abarcando temas como la familia, la ambición, la enfermedad, el matrimonio, la infidelidad, la admiración, las relaciones paternofiliales e incluso, pese a estar muy retocada por la censura se aprecia claramente el tema de la homosexualidad.

Pero si algo ha ensalzado a esta cinta entre las toneladas de metraje de la historia del cine es por su pareja protagonista: Paul Newman y Elizabeth Taylor. En esta película nunca han estado más guapos, elegantes sofisticados y con ese aura especial que solo las grandes estrellas consiguen tener. Él está convincente, solvente, con una gran química y una gran fuerza y expresión, con una dureza dolorosa y con un dolor soberbio. Uno de esos pocos actores que pueden llorar en el cine sin perder un ápice de lo que son.

Ella está mejor que nunca, Elizabeth Taylor se come cada segundo de metraje con su peculiar acento, con su belleza, su manera de moverse por escena como dueña y señora de todo y con una química especial no solo con los protagonistas y los personajes sino con el espectador. Elizabeth Taylor está resplandeciente, inmaculada, arrebatadora y ofrece un personaje para la historia sin histrionismo ni sobreactuaciones sino con elegancia y garra. Toda una fiera en pantalla capaz de pasar de víctima a enseñar las uñas con un simple gesto en la mirada.

El resto de secundarios son solo una mera comparsa antes estos dos grandes pero consiguen trazar en breves apariciones el carácter y provocar reacciones y sentimientos en el espectador.

Pero que no os engañen, no es únicamente una cinta de actores, están soberbios y mayúsculos pero hay hueco para más y es donde entra esa atmósfera tan peculiar de Richard Brooks, cargada de calor, de tonos muy cálidos y con una disposición de los actores en cada plano digna de admirar y ensalzar, utiliza el lenguaje cinematográfico y teatral casándolos en un matrimonio que sirve perfectamente para ejemplificar el cine de los 50 con los actores en escena pero nunca tapándose unos a otros. Richard Brooks además consigue darle ritmo al texto por medio de unos primeros planos muy cuidados y una transición de escenas ejemplar, parece que una acción desencadena inevitablemente en la siguiente.

La película consiguió seis nominaciones a los Oscar de su año incluidas las de película, director y actores para el grandioso dúo protagonista en un año en el que Gigi terminó llevándose el gato al agua.

Poco más tengo que añadir salvo recomendar encarecidamente el visionado de esta gran obra de arte que logra en un metraje muy ajustado de escasos 100 minutos transportarte a una gran historia, un gran pasaje, un ritmo endiablado y un espectáculo sin fin. Porque la gata sobre el tejado de zinc es una grandísima cinta, pero también es un fascinante entretenimiento y una de las películas más maravillosas que se puede disfrutar en una tarde. Todo un triunfo en cada uno de sus ángulos y que ha marcado impronta en la historia del celuloide pero sobre todo del espectador que guste de paladear de una cita inolvidable.