jueves, 19 de febrero de 2015

CRÍTICA DE TV - Indian Summers (Channel 4) - 2/10

Downton Abbey de vacaciones de verano en India




La producción más cara de la historia de Channel 4, su propio “Dowton Abbey”, que tras una incesante promoción ha llegado a las pantallas británicas con unos datos de audiencia bastante más escuetos de lo esperado. Parte de la culpa es la lucha contra “The Casual Vacancy” y otra parte de los propios errores de la producción, más centrada en construir que en propiamente desarrollar en el primero de estos diez capítulos.

Ambientada en la India pre-revolucionaria la historia se centra en un grupo de personajes que se reúnen en Simla en 1932, un lugar donde los británicos acudían para evitar el sofocante calor del verano. A partir de ahí se juntan una serie de arquetipos que hemos visto y conocido muchas veces: El  ambicioso secretario del Virrey y su hermana llegada de Inglaterra huyendo de un matrimonio fallido, una mujer pija con su marido misionero más dado a ayudar al prójimo e integrarse en India que en su familia, un Indio idealista que les ayuda y que está enamorado de una mujer de otra casta mientras su hermana es una revolucionaria en pro de la Independencia de India… 

Aquí hay una buena historia pero el problema es que nunca alcanza por alzar su voz propia frente a todo lo que ya conocemos “La Joya de la corona”, “Pasaje a la India” o incluso “Gandhi” están más inspiradas en lo que intenta contar: un grupo de británicos más ocupados de sus asuntos que de lo que se cuece en las calles.

Tras las primeras pausas apunté en mi libreta: No ha pasado mucho. En realidad en el primer (y largo) capítulo de esta historia no llega a pasar nada, se preocupan tanto en construir el ambiente, la escenografía, los (maravillosos) paisajes y el vestuario que se han dejado por el camino algo muy importante: la veracidad, la historia, el pulso, el nervio y sobre todo el arte de la narración. 

En varias ocasiones estaba completamente a uvas sin saber si íbamos hacia alguna parte o nos habíamos quedado estancados dando círculos, creo que es uno de los pilotos con más escenas de relleno que he visto en mi vida y con errores de dirección y montaje tan garrafales que las escenas se alargan únicamente para mostrar encuadres bonitos que dan una sensación extraña de acartonado y enmarcado, como falso y premeditado en dirección actoral. Por ejemplo, la escena en la que enseña a su hermanable pony de madera en medio del jardín resulta estúpida, insulsa, nada convincente y acartonada en todo momento.

Todo eso sería perdonable si las escenas clave consiguieran enganchar, apasionar y mantenerte pegado al sofá, pero fallan de emoción y acaban pareciendo parodias de sí mismas como el intento de asesinato frustrado y esa persecución que recordaba a Benny Hill, o el salto del tren en marcha que daba impresión que iba a 3 km por hora. Errores de dirección y montaje que resultan sonrojantes en una producción de esta categoría.

A su favor tiene que se denota algo palpable en la historia, que parece que puede apuntar maneras y que su propósito de cuatro temporadas mostrando la lucha por la Independencia de India puede ser apasionante si se sabe manejar y mover a los personajes en la dirección correcta, y ahí está Julie Walters marcando cómo se debería enfocar la historia y hacerla mejor.

Indian Summers tiene un gran potencial enfrascado en un piloto farragoso, sobre todo en cuestiones claves y de narración. No es un fracaso absoluto, pero tampoco es la joya que todos esperábamos y habrá que ver si su segundo episodio, sin todas las presiones y expectativas del primero consigue encontrar su sitio y ritmo.

A favor: La historia y las piezas están colocadas en buen lugar en el tablero

En contra: Una demasiado larga introducción y construcción


Valoración: 5/10

miércoles, 11 de febrero de 2015

Editorial Crítico - El Racismo de Hollywood

Sobre la omisión de Selma y el discurso de David Oyelowo



Vivir en Reino Unido tiene sus cosas, una de ellas es la intensa promoción que David Oyelowo ha realizado en su país natal sobre la película Selma, una auténtica joya de la que ya os he hablado.

El caso es que en lugar de hablar únicamente de lo mucho que le ha influido, de lo contento que está del resultado o de cómo hay que remarcar a esos héroes anónimos que lucharon por algo que a todas luces nos parece justo ha lanzado una fuerte oleada de opinión en contra de las esferas Academicistas por el olvido en ciertos galardones y nominaciones a personas de color. Y con sus palabras ha incendiado artículos e incluso a otros actores (Benedith Cumberbatch a la cabeza) a una revitalización racial de los votantes.

Voy a ser sincero, he estado leyendo varios artículos y podría citar varias referencias pero a medio camino me he aburrido muchísimo de continuar escuchando lo mismo: quejas y más quejas. Y parece que el público también, Selma ha sido el segundo peor estreno de las ocho nominadas a los Oscar unicamente sobre Whiplash. La diferencia es que Selma es producto patrio, con un renombre de calidad, con un público que podría estar ahí pero ha fallado. 

Su target ha sido gente adulta y “seniors” y ha fallado en conseguir un mayor nicho de prestigio y/o gente de color. Su estreno en el número 6 de la taquilla británica muestra que la campaña de márketing (grande en cuestión de entrevistas y prublirreportajes en periódicos y revistas de prestigio) no ha terminado de calar.

La polémica viene dada por el ninguno de la cinta en los Bafta y sus dos únicas nominaciones a los Oscar (Mejor película y canción). Su estreno ha coincidido con la celebración de la gala de la Academia británica con lo que su ausencia ha sido más recalcado de lo que quizás debería.

Selma es una gran película, y no desentonaría en casi ninguna categoría de los premios, especialmente en director(a) y actor. Pero, ¿a quién quitas? 
Este ha sido un año increíblemente rico en muchas facetas, pero sobre todo en interpretaciones masculinas Keaton, Redmayre, Cumberbatch, Carrell y Cooper también merecen esa nominación al igual que Gyllenhaal, Spall, Fiennes y apurando Tatum o Affleck. Cualquiera de ellos podría haber estado en ese quinteto de elegidos y nominar a Oyelowo porque hay que nominar a un afroamericano para quedar bien me parece imprudente, racista, panfletario y ofensivo.

Los que seguimos de cerca la carrera de los Oscar sabemos todo lo que llevan detrás: promoción, fechas de estreno, pases previo, márketing, ubicuidad, nombres de apoyo, pases previos en festivales… Y también un hype construido por el momento.

American Sniper es de lejos la menor de las cintas nominadas, pero se ha beneficiado del momento, el estreno y la polémica. Selma tiene algo muy en su contra: el año pasado se galardonó a una película que cubría parte de la deuda pendiente con la segregación racial, ¿tendría más opciones de premio Selma si hubiese llegado antes que 12 años de esclavitud? Probablemente, como también las habría tenido Interstellar si Gravity no nos hubiese fascinado antes o El Hobbit si se hubiese creado antes de El Señor de los Anillos. Los Oscars no premian a lo mejor, sino a la fotografía del momento con todo lo que ello conlleva.

Selma ha fallado en su estrategia de estreno (las copias a los académicos ingleses ni siquiera llegaron a tiempo), Selma ha fallado en crear identidad propia o categoría de must see (que sí que logró la cinta de Steve McQueen) y Selma ha fallado en festivales clave. 

En resumen, Selma es una gran película y nunca desmerecería en ninguna categoría en la que se hubiese colado, pero tener que nominarla por cubrir la cuota de color es igual de racista que obviarla por el mismo hecho. Y con todo eso dicho, únicamente recomendaros que la veáis porque ciertamente es una gran película. 

CRÍTICA DE TV - Asylum (BBC4) - 3/10

Podría ser algo bueno si...




De todos es sabido que las comedias necesitan su tiempo para encontrar su sitio, no todas arrancan carcajadas y consiguen lo que buscan desde su episodio piloto. Y más aún en el Reino Unido donde se presenta un piloto y luego se da luz verde a las series a raíz del mismo apuntado correcciones y direcciones a tomar, por ello las cadenas suelen arrancar con estreno de dos episodios el piloto con la premisa y otro donde se desarrolla más el ambiente sin la presión de presentar todo. Por desgracia Asylum (BBC4) arrancó con uno, y me dejó un sabor agrio con muy poco de dulce.

Me explico, y es que voy a ser un poco cauto a la hora de criticar “Asylum” la última obra de Kayvan Novak (Phone Jacker, Four Lions) porque hay potencial en la premisa pero que se queda en un concepto bueno de personaje en un entorno que promete pero que se sustenta en un par de lineas de diálogo acertadas que son recitadas por personajes insustanciales fuera de lugar, y así tratan de llenar el tiempo, con lo que el resultado no se termina de sostener.

El argumento gira en torno a Daniel Hern, una suerte de adaptación del jefe de wikileaks que tras ser declarado enemigo número uno de los Estados Unidos encuentra asilo político en un ficticio país denominado “El Rican” y, rodeado de gente con la que ni siquiera pasaría un par de horas en circunstancias normales se ve atrapado a permanecer en la embajada por un año.

Ahí es donde arranca la función, en una suerte de parodia-sátira de la realidad del líder de la filtración americana en territorio neutral y como pasa a convertirse en un mero objeto condenado al olvido. La premisa promete, el desarrollo defrauda.

Es en el aniversario de su estancia cuando el país acoge a otro “criminal” para relanzar la relevancia pública del país y conseguir invitados a una fiesta parlamentaria. Ahí es cuando llega Ludo, un pirata internauta que se encuentra en asilo por crear una web de descargas ilegales y lucrarse a cuenta de ello.

El trío se compone con el hijo del mandatario en sí y, a esperas de ver si desarrollan consecuentemente alguno de los otros personajes que se ven arrinconados a meras caricaturas algunas mejores (la abogada) y otras peores (la periodista de the Guardian interesada unicamente en celebrities) la serie va haciendo aguas entre la falta de saña, de crítica, y de consciencia al crear un universo propio y particular y sacarle partido.

No la descarto de momento a falta de ver cómo desarrollan el ambiente, pues hay talento de sobra y buenas ideas, pero el primer episodio como tal no deja de ser completamente fallido.

Lo mejor: La premisa promete
Lo peor: Sin duda el personaje de Ludo y la horripilante sobre actuación de Dustin Demri-Burns


Valoración: 3/10

domingo, 8 de febrero de 2015

CRÍTICA DE TV - Gala de los Goya 2015 (2/10)

Yo no lo llamo fiesta si no está Pilar Bardem



Por primera vez en mucho tiempo he visto la gala de los Goya sin haber visto casi ninguna película de las nominadas. Cosas de vivir en el extranjero. Así que sin presión por saber si se hacía justicia o no, sin ese sentimiento de tener que poner el grito en el cielo porque se pasa por alto a grandes producciones en favor de otras más simplonas me he sentado a ver la gala como espectáculo televisivo. Y fue un puro desastre y aburrimiento.

No estoy dentro de la vorágine Dani Rovira. Sí que he visto su actuación en la adaptación española de Bienvenidos al Norte y me alegro que ganara el cabezón por ella ya que me pareció pura chispa cómica, pero ayer su conducción era triste. o en el sentido de otros años con Eva Hache que hacía que quisieras asesinarla en cada momento. No. Dani Rovira ha sido triste porque no hay momento más humillante que un cómico sin gracia.

Él lo intentaba y no arrancó mal, pero su momento improvisación por las escaleras, su sketch del trailer fusionando directores que recitaba como si hubiese estado estudiando el guión diez minutos antes, su momento post claqué (¿a qué venía todo eso?) y sus cansinas repeticiones a que quería vender el coche… Le faltó chispa, gracia, desparpajo y sobre todo guión. Los intentos fingidos de Penélope Cruz por parecer que le hacía gracia todo aquello era lo único salvable.

Lo de los discursos. Madre mía que berenjenal, si bien era acertadísima esa voz en off diciendo datos curiosos del ganador mientras llega al escenario y abraza a todo bicho viviente que se pone por delante, al llegar al micro la cosa era infumable. En España nadie sabe dar un discurso breve y venderse al público con algo divertido y/o inspiracional. No. Tienen que agradecer durante cinco minutos a su familia, agente, compañeros, equipo técnico… O aprovechar ese momento de gloria para hacerse un “Entre Todos” y pedir no a la guerra, no descargas, mejores leyes… 
Por un momento esperaba a Candela Peña dándome el estado de la sanidad española, pero ni eso.

Sí que tuvimos los soporíferos discursos del presidente de la Academia y del Goya de honor a Antonio Banderas. Muy bonitos los dos para quienes les escucharon pero… ¿por qué tan largos e imposibles de mantener la concentración? Me parece horrible que salgan con trescientos folios a leer cuando eran los únicos que ya sabían de antemano que iban a salir al escenario. El de Banderas fue como una eterna pausa publicitaria en la que no sabes que te han contado. Con sus gafas tipo abuelo de Up hizo uno de los peores momentos televisivos en mucho tiempo.

Y para guinda del aburrimiento estuvo la realización. Yo creo que el realizador tenía hipo y pasaba a barridos sin sentido, pies, planos estáticos de los mismos… todo a pie de suelo: ni una grúa, ni un plano aéreo, ni un poco de aire…

Una lástima de gala sin ritmo, sin guión, sin tino, con pocos aciertos (quizá el de las sillas del Ikea con los directores de los cortometrajes en el escenario fue de los únicos) y que ni tan siquiera destacó por lo malo. La gala de los Goya fue sosa, intranscendente, aburrida y monótona. Una pena. 


¡Ah! y ya que hemos conseguido que los invitados vayan arreglados y duchados y no en chandal como hace diez años, por favor que les digan que la gala está siendo televisada y grabada, que no tienen que estar con sus cámaras o teléfonos continuamente que daba una imagen de cutrerío en plan “Toñi, graba a la niña en la función del cole, que ya sale”.

sábado, 7 de febrero de 2015

Selma (Ava DuVernay, 2014) - ****1/2

Nuestras vidas no están completas si no estas dispuesto a vivir y a morir por lo que creemos




En 1965 (prácticamente antes de ayer) tras la muerte de cuatro niñas inocentes en el Sur de Estados Unidos, se juntaron dos aspiraciones: la lucha por un voto igualitario sin miedo y el Nobel de la Paz para uno de los mayores y más influyentes hombres de la historia: Martin Luther King Jr.
De esta conjunción sale la marcha pacífica que hizo cambiar la historia de un país y condujo al presidente de Estados Unidos Johnson a cambiar la ley de voto.

Lo que ha hecho Ava DuVernay con esa historia verídica es convertirla en una película intensa, emotiva, emocionante, informativa y necesaria: Selma.

Y es que la mayor virtud de la directora con su poderío visual y su inquebrantable guión es un poder expositivo ejemplar, una concreción de la narración apabullante y una documentación precisa sin alzamientos dramáticos o argumentos populistas. 
En Selma no hay un ensalzamiento del héroe, no pintan a los buenos como muy buenos y a los malos como antagonistas, les muestran como seres humanos que van aprendiendo sobre la marcha, que tienen que manejar todas las esferas de la vida (familia, opinión pública, debate…), tampoco hay un afán de victimizar a las víctimas o de hacerte sentir culpable, no hay lecciones que aprender, únicamente personas que muestran fisuras y dudas en sus acciones pero que buscan en el fondo de sus corazones para intentar hallar la línea del bien y el mal, de lo correcto y de lo incorrecto.

Con la ayuda de una banda sonora elegante, de un montaje clásico pero intenso, de una documentación y unos efectos que te recuerdan que lo que ves son hombres y mujeres que tratan de luchar por lo que consideran correcto y unas interpretaciones perfectas (David Oyelowo hace suyo un papel complicadísimo y Tom Wilkinson demuestra porque es un grande casi sin despeinarse) la película se convierte en una obra de arte inspiracional que te hace reflexionar sobre el poder de la voluntad humana y de la solidaridad bien entendida.

Y es que el tono de Selma es su gran virtud, no es un drama que pretendas que sufras, el drama existe y está latente (perfectas las conversaciones de Luther King con su esposa y esa amenaza constante de la muerte como mieda a seguir alzando la voz), Selma es un film que quiere que conozcas qué sucedió y cómo a través de una marcha física se consiguió cambiar la historia, pero que la verdadera marcha y movimiento se producía en el interior de los ciudadanos. 

Selma consigue todo eso y más, logra contarte una gran historia absolutamente necesaria y muy desconocida para entender cómo hemos llegado a este punto y que la lucha no ha terminado, y es que cuando la película realiza su último fundido a negro la sensación que queda es que Selma no es sólo una de las mejores películas del año sino que debería ser de obligado visionado. Una obra de arte cinematográfica y expositiva. Un placer.

Lo mejor: Lo bien contada que está
Lo peor: Que parece que nos resulta lejana

Valoración: 9/10

miércoles, 28 de enero de 2015

El Francotirador (American Sniper, 2014) - ***

Los puntos ciegos de la moralidad occidental





Algunas películas trascienden la pantalla porque llegan en el momento justo en el que la sociedad está pidiendo algo concreto y se convierten en un emblema del reflejo de la sociedad hoy en día. 

American Sniper ha logrado el mejor estreno en Enero de la historia, segundo mejor mantenimiento de la historia en un film no franquicia do (únicamente por detrás de Avatar), mejor estreno de Clint Eastwood en toda su carrera en Estados Unidos, Reino Unido, Taiwan, Nueva Zelanda, Italia y Perú, seis nominaciones a los Oscar… Y todo esto cuando el consenso general era que las películas ambientadas en la guerra de Irak eran veneno puro para la taquilla. Recuerden que “En tierra hostil” (The Hurt Locker), la oscarizada cinta de Kathryn Bigelow recaudó 17 millones de dólares en USA (la menor recaudación de la historia de las ganadoras al premio de la Academia a mejor película). American Sniper está en su segunda semana rozando los 200 millones de dólares en taquilla.
¿Es realmente tan buena?

La respuesta es no. American Sniper es un film muy correcto y muy conseguido en muchos aspectos (el tratamiento del peso de la guerra en el hombre, la soberbia actuación de Bradley Cooper…), pero su mayor factor es la celebración de un hombre cuyo talento es disparar a matar a gente cuando no están mirando y que además disfruta de su trabajo.

No hay arco moral en la cinta, no hay remordimientos sobre si matar es necesario o hay alguna culpa en el acto de hacerlo. La cinta prácticamente abre con uno de esos discursos en la mesa de un padre a sus hijos que tanto le gusta a Clint Eastwood “en la vida hay corderos, lobos y los que defienden a los corderos de los lobos: los perros pastores”. La historia que trata Eastwood de vender es la de un hombre que se convierte en ese perro pastor defendiendo a su país de los que tratan de invadirlo. El prisma real es otro, los Iraquíes están tratando de defender su suelo mientras los americanos arrasan con él.

El verdadero Chris Kyle, el protagonista de la cinta, escribía en sus memorias que a él no le importaban “una mierda los Iraquíes” y no deja de referirse a ellos como “salvajes”. “Tras la primera muerte, las demás vienen fácilmente (…) no tengo que prepararme mentalmente para ello. Miro por el telescopio, pongo a mi objetivo en la cruceta y mato a mi enemigo antes de que mate a uno de los míos.” Él resumía el sentido de la guerra en esa frase, con lo cual cualquier sentimiento de raciocinio impuesto por la cinta queda empañado por el patriótico.

Y aquí es donde la película entra en terreno peligroso fuera de los Estados Unidos, donde somos mucho más abiertos a ofrecernos a una lectura del tablero mundial. Durante una década los EEUU han condenado la vulneración de los derechos humanos en Cuba mientras mantenían abierta una sede en Guantánamo que los violaba abiertamente. Los americanos gustan y disfrutan de mirar únicamente donde les interesa y donde ellos son los heroes, y por eso American Sniper está convirtiéndose en un fenómeno ya que provee un héroe de celuloide que está encargado no de satirizar y preguntarse acerca del Islam sino de matar musulmanes. “Mata cada hombre que veas. Ese no era el lenguaje oficial, pero sí la idea” escribía Chris Kyle en su libro biográfico.

Escribía George Orwell en su obra Notes on Nacionalism que “Los nacionalistas no solo no desaprueban las atrocidades cometidas por su bando sino que tienen una capacidad remarcable para ni siquiera escucharlas. Si esos hechos eran reprobables o si tan siquiera ocurrieron fueron siempre decididos por predilecciones políticas.” 

La controversia que más me interesa llega al descubrir que desde el estreno de la cinta las amenazas a Árabes y musulmanes en América se han triplicado. Radicalizando nuestras opiniones acerca de una comunidad (que mayoritariamente condena por activa y por pasiva cada ataque terrorista) no hace más que radicalizar las opiniones de dicha comunidad, arrastrando a los indefensos a buscar consuelo donde lo encuentran, y si occidente liderado por una doctrina de odio hacia su pueblo no les escucha se moverán en busca de otro refuerzo de opiniones y convicciones.

El arte últimamente se está utilizando como instrumento de poder social y más recientemente como un poder de ofensa política en lugar de convivencia y normalización. Los ejemplos los tenemos recientes: The interview ha desatado iras entre naciones enfrentadas, Charlie Hebdo ha hecho correr ríos de sangre… Tanto de un bando como de otro, se está utilizando el poder de la creación para ejercer una provocación incendiaria que no conlleva a nada bueno salvo a la falta de expiación y autoculpa.

Eastwood despliega sus armas cinematográficas para conseguir este efecto: los Iraquíes nunca son tratados como personajes en la cinta sino como fondo amenazante, ninguno tiene personalidad, tan solo son objetivos. Todos ellos mueren al primer disparo. Los americanos agonizan en escena con borbotones de sangre para que veamos la crueldad y el desgarro. Y en el único momento que un Iraquí sufre es a manos de la crueldad de su propio pueblo.
Kyle, el verdadero Kyle, era un trabajador de clase media que perdió la dirección de su vida cuando vio gente con la que se identificaba siendo asesinada en otras partes del mundo (según la película en los atentados de Kenya y Tanzania contra la embajada americana) y decidió alistarse para asesinarles de vuelta.
¿Les suena familiar?


“Yo no veo el gris. Si tengo que ordenar mis prioridades serían Dios, mi país y mi familia” (1) escribía Kyle. De todas las luces, Kyle era tan Jihadi en uniforme como su enemigo Mustafa lo es en ropa árabe. La cinta provoca el aplauso cuando uno vence al otro. Desde mi pantalla, ambos resultamos igual de perdedores. Y viendo la cinta parece que estamos regresando a aquellas cintas propagandísticas de la Rusia de Lenin. ¿Es eso a lo que nos encaminamos?


(1) extractos recogidos del artículo http://www.theguardian.com/commentisfree/2015/jan/26/america-morality-blind-spots-guantanamo-bay-king-abdullah-hypocrisy-civilisation de Gary Younge

sábado, 10 de enero de 2015

CRÍTICA DE TV - Blue Go Mad in Ibiza (ITV2) - 2/10

We are going to Ibiza… iza-iza-iza-iza- Uoooooo



¿Os acordáis de Blue? 
Ese grupo inglés tipo Boyband que arrasaba a primeros de los 2000 arrasaba en la lista y que llegó a vender más de 15 millones de discos (que se dice pronto) en todo el mundo. Seguro que os suena su dueto con Elton John y aquel Sorry seems to be the hardest world.

El caso es que Blue es el ejemplo más palpable de algo muy triste en el mundo de la música: estar en la cresta de la ola y caer hasta los abismos más abismales que en este caso tienen forma de broma televisiva en ITV2 con aire muy cutre y casposo para ser el hazme reír de toda una nación que antes iba a tus conciertos y te veneraba. 

Y es que los pobres integrantes de esta boyband han pasado por todo el ciclo: exitazo mundial que supone separación para probar carreras en solitario que fracasaron como si Mel B estuviera tras ellas, 5 discos recopilatorios sacados para intentar rascar todos los cuartos posibles a las fans (¡ojo que 4 de ellos fueron en un espacio de tres años! Ni que fueran Maná) intento de resucitar a través de eurovisión donde, a pesar de un puesto 11, el sabor de boca fue muy malo debido a que la actuación fue… olvidable. 

Tras esto y sacar un disco con canciones nuevas que todo el mundo ignoró se embarcaron en un Reality llamado “The Big Reunion” donde antiguas bandas del pop se unen para aclarar diferencias y volver a dar una gira por Reino Unido y después intentar ganar lo que han podido mendigando por Realitys ya sea en Gran Hermano VIP (Celebrity Big Brother), Desafío bajo cero (Celebrity on Ice), Mira quien Baila (Strictly Come dancing) o Celebrity five go to… (una cosa muy rara de famosos compitiendo por ser el mejor guía turístico… sí). 

Vamos que ya estaban acabados y defenestrados tratando de sacar tajada de productos de imagen dudosa. Lo triste es que en lugar de 60 años, todos rondan la treintena. Y ahora tienen un nuevo show- docurreallity- programa de bromas en ITV2: Blue Go mad in Ibiza.

Lo que los integrantes de Blue creen es que se trata del lanzamiento durante unas semanas en Ibiza de la franquicia “Blue Bars” y cada uno está a cargo de una zona: management, bar, relaciones públicas y DJ. Lo que en realidad sucede es que todos los integrantes que se van a encontrar entre medias son actores que les van a poner en situaciones “comprometidas”.

Y entrecomillo porque las situaciones son una auténtica basura tales como subirles en un barco con forma de pene azul (como si fuese el primer pene que montan), ir a una sesión peculiar de Yoga o recibir camisetas que juegan con sus nombres en plan “I have a reaLEE big dick”. Vamos que ni broma, ni gracia, ni Mad, ni juerga, ni broncas, ni nada de nada… El montaje además es una cosa a medio camino entre “Un príncipe para Corina” y “El Show de Candido” lo cual añade un aire de caspa insoportable.

Lo único divertido es comprobar como algunos de ellos tienen un coeficiente mental bastante limitado (no hay más que ver que querían adornar el bar en su inauguración con palmeras inflables y cosas de los chinos) y que Lee está pasadísimo de chonismo y cutrerío (cosa que ya se vio en Celebrity Big Brother). 

En resumen, “Blue GO Mad in Ibiza” es un ejemplo de lo que los excesos y la mala planificación puede hacer a la gente en la vida (al menos reconocen desde el comienzo del programa que están en la ruina), pero para mala fortuna de Blue, ahora se han convertido en el chiste de toda una nación, no solo no volverán a la primera plana sino que nunca más levantarán cabeza tras un show cutre, mal hecho, poco divertido y sin pizca de gracia. 

Crítica de TV - Celebrity Big Brother UK

Me encanta odiarte






Que nadie se lleve las manos a la cabeza, este no es otro de esos artículos sobre el amor que ha profanado la ficción televisiva en los últimos años por la figura de los antihéroes y que tan buenos frutos ha dado: House, Breaking Bad, Dexter, Nurse Jakie…

No, quiero hablar de las personas “de verdad” aquellas que se someten a los Reality Shows y que los productores no dudan en convertir en cruzar la línea para convertir en verdaderos villanos y que la gente les odie, porque no hay nada más gozoso que disfrutar odiando a alguien.

Recuerdo en casa a mi padre insultando a la televisión, verdaderamente enfadado y ofendido cada vez que Aída Nízar acudía a un plató de televisión. “Cambia de canal si de verdad no puedes con ella” decía yo. Pero no. Él seguía ahí viendo y odiando a la vallisoletana como si no hubiese toda una otra oferta. Y mirándole descubrí dos cosas: Primero, que siempre he sentido cierta fascinación por “las malas” en los Reality Shows, y segundo que incluso si no soportas la figura viperina, hay algo que te hace seguir pegado a la pantalla: la fascinación del ser humano a odiar, lo mucho que se disfruta y sobre todo el alivio cuando esa persona no se sale con la suya.

Desde Vanessa Pascual hasta Lucía pasando por Marta López, Ainhoa o la propia Aída Nízar la televisión ha ido sirviéndose de utilizar estas personas hasta convertirlas en verdaderos personajes como si se tratara de las madrastras malas del cuento.

Pero no solo en Gran Hermano, ¿alguien recuerda a Francesca en Supervivientes? ¿o la imagen de prepotencia proyectada sobre Chenoa, la Poyeya o Sandra Criado en OT? ¿O las figuras ya autoconscientes de ellos de Jerri Manthey, Kass o Abi Maria en survivor?

Pero quiero hablar de una que se asemeja más a Aída Nízar y que se ha convertido, por derecho propio en la mujer más odiada del Reino Unido: Katie Hopkins. Y lo digo porque ambas son malas hasta cuando la cámara deja de rodar y se convierten en personas reales. ¿Recuerdan aquel “Dios da a cada uno lo que se merece que espetó Aída Nízar a un joven en silla de ruedas por no querer darle dos besos? 
Aquello no era una una ficción, ni tampoco era “realidad ampliada”, aquello era simplemente una persona de carne y hueso siendo ofendida por otra persona de carne y hueso. De aquellas vinieron mucho más.

Katie Hopkins es la versión anglosajona de Aída Nízar. Saltó a la fama como concursante de “El Aprendiz” rechazando un lugar en las finales y se ha convertido en la pluma viperina del periódico “The sun” y colaboradora habitual de “The Morning” una suerte del programa de Ana Rosa en las mañanas británicas.

Katie Hopkins ha decidido dar un paso más y participar, desde hace un par de días en su tercer Reality de competición: Celebrity Big Brother (tras el aprendiz se dejó caer en la jungla de “I’m a celebrity get me out of here”).

¿Y por qué es Katie Hopkins tan odiada?
Basicamente porque es un troll de internet y entre sus muchas perlas se encuentran las siguientes:

“Niños pelirrojos. Como niños normales pero mucho más difíciles de querer”

“¿Te contrataría si eres obeso? No. Por supuesto que no. Darías mala imagen a mi negocio. Necesito gente que parezca energética, profesional y eficiente. La gente gordo solo parece vaga.”

“Pienso que si tienes un tatuaje tienes que pensar en el tipo de futuro que tienes delante. Como empresaria, nunca contratara a nadie con tatuajes porque siempre pensaría que opinan los clientes sobre ellos. Para mí, los tatuajes solo son una manera de llamar la atención de este tipo de gente porque no pueden encontrarla por los métodos convencionales”

“Un nombre es una manera de demostrar la clase de la que proviene un niño y está en mí decidir ¿quiero que mis hijos jueguen con ellos? (…) cuando alguien dice: “Hola esta es mi hija Charmaine” yo solo escucho “Hola, soy tonta e ignorante”

“Llego tarde a trabajar ¿Puede la gente dejar de ser tan egoísta y dejar de suicidarse delante de mi tren?”

Sus primeros minutos en la casa no han defraudado, entro la primera entre abucheos y desde una gruta su misión era ir ofreciendo comentarios sobre el resto de celebritys que iban entrando tales como:

“Esta es básicamente una prostituta con dos tetas. Bonito Currículum”
“Oh Dios Mío! No quiero ver nunca esa cara sin maquillar”
“Entones, él salía en televisión cuando tenía seis años y ahora con 28 todo lo que ha hecho en su vida ha sido drogarse. Estoy impresionada”
“Prefiero quedarme aquí que vivir con esta panda de idiotas”

Después fue llamada al confesionario para elegir los nominados en un tongazo creado para evitar que sea la primera expulsada y sus palabras fueron:
“-Katie bienvenida al confesionario
-Gracias, es muy… barato”

Vamos una auténtica víbora que la gente adora odiar y que ha entrado con un contratazo para llevarse todas las cabezas que pueda por delante mientras la audiencia se amontona ante la edición para reírse de sus maldades y odiarla a partes iguales.

Pero, ¿hasta que punto es lícito y ético mantener a sueldo a una persona únicamente para insultar y ofender al resto? ¿Por qué nos gusta ver como alguien humilla a alguien en la realidad de la televisión y luego no lo toleramos en la vida real? ¿Qué distingue esos sentimientos de los otros?


Por ella la fascinación a este artículo y a una edición que veré y comentaré en twitter @criticoenserio porque siempre me han fascinado las malas, y eso que ha entrado en la casa Perez Hilton, pero si la cosa va de malas prefiero a las arpías que a las maricas malas ¿y a ti? ¿te fascina o ha fascinado alguna de estas personas que adoramos odiar?

sábado, 3 de enero de 2015

CRÍTICA DE TV - Hit, la canción (1/10)


Un programa que parece producido por Moreno para Maria Teresa Campos


Ayer llegaba a las pantallas españolas uno de esos formatos que huelen a curioso y que puede ser un pelotazo en buenas manos y buena producción: “Hit La canción”, adaptación de la exitosa versión irlandesa. Sobre el plantel todo funciona: Jaime Cantizano es un presentador más que solvente, la dinámica de escuchar autores es lo suficientemente novedosa y los artistas consagrados tienen el suficiente peso: Bustamante, Pastora Soler, Sergio Dalma…

A partir de ahí vino el desastre.

En primer lugar reciclaron el escenario de Nochevieja (¿O fue al contrario?) lo cual, dado que vimos la gala hace dos días (literalmente) y repetida ayer por la mañana daba cierto aire de cansancio de escenario. Y luego llegó lo peor: empezaron a cantar.

Primero Sergio Dalma, haciendo una versión de el mundo incluido en uno de sus últimos álbum y luego Vanesa Martin, ambos en un perfecto playback. Seamos francos y sinceros: Es una estafa y una vergüenza que en un plató acondicionado para cantar en directo los cantantes no lo hagan. No hay excusas ni justificaciones, salir a sueldo de una televisión pública a hacer como que cantas es una estafa a los espectadores (que te están pagando por verte cantar) y al programa. Me hervía la sangre al pensar como cuatro enchufados (ojo a Bustamante que ya parece más patrimonio público que la sanidad) se iban a llevar los cuartos por no hacer su trabajo (que es cantar) sino por pasearse y hacerse los guays recibiendo lo que no cobran por vender discos.

sábado, 20 de diciembre de 2014

Lo Mejor del año cinematográfico

Leave Everything Behind





Menciones de honor:
También este año y también brillantes (Nymphomaniac, The drop, Locke, Big Bad Wolves, The edge of tomorrow)

15 - El lobo de Wall Street (The Wolf of Wall Street)
Polémica, ofensiva y a la vez atrayente y desmadrada. Scorsese en su jugo.

14 – La Gran Estafa Americana (American Hustle)
Puro entretenimiento e inteligencia en una película brillantemente redonda

13 - Maps of the stars
El mejor Cronenberg desde Una historia de violencia: divertida, acidísima y cargada de interpretaciones magistrales.

12 - Nebraska
Esta historia pequeña en blanco y negro cargada de personajes y humanidad me robó el corazón.

11 - Guardianes de la Galaxia (Guardians of the Galaxy)
En un año de grandes películas de superhéroes (ojo que Capitán América el soldado de invierno se ha quedado muy cerca del top junto a la última entrega de X Men) Guardians de la Galaxia ha sido lo que supone que deben ser las películas de aventuras: diversión, entretenimiento y calidad.

TOP 10

viernes, 19 de septiembre de 2014

Lucy (Lucy, 2014) - ***

Cómo perder la cabeza













Parece que con los años hemos dejado de tener películas en verano ligeras -que no insustanciales- con las que pasar un buen rato en un metraje ajustado y con una historia digna de ser contada sin dobleces, oscuridades, dilemas morales o dramas internos.

Hasta este verano en el que parece que la industria se halado cuenta de esto y nos ha regalado buenos productos como Al filo del Mañana, Guardianes de la galaxia y éste que nos ocupa, Lucy, que puede que no sea la joya de la corona o no esté a la altura de las otras dos cintas de las que hablo, pero entretiene que da gusto.

Y es que Lucy es una película amena, ligera, fascinantemente loca, alucinante en su estupidez y que encuentra en su forma de no tomarse en serio y en ir un poco más allá con otra tontería su razón de ser.

Lucy arranca con un montaje excelente, intercalando el presente, el pasado y escenas de un documental de naturaleza mientras nos narran cómo la protagonista se ve arrastrada sin querer a tener que ejercer de mula y transportar en su cuerpo una sustancia. Éste arranque está magistralmente narrado con un toque fresco y original.

Tras una paliza la droga pasa a su sistema en una escena trepidante, alucinante y disfrutable como pocas y en lugar de acabar con ella le convierte en una super heroína capaz de utilizar el 100% de su cerebro que no es más que una excusa para ver a la protagonista haciendo cosas imposibles y super guays.

Las correlaciones con un cómic de super héroes son más que claras y evidentes, llámalo picadura de araña, exposición a rayos nucleares o experimento científico fallido, es sólo un detonante que haga la cinta avanzar para acabar con los vilanos.

En este caso los villanos son aquellos que han querido utilizar a la protagonista de mula y emprenderá un camino de venganza a la vez que va contando cuánta capacidad cerebral va alcanzado (50, 60, 70%…) con la duda de qué sucederá cuando llegué al 100%. 

Para ello le ayuda un científico interpretado por Morgan Freeman, haciendo de Morgan Freeman con cara de Morgan Freeman. Este actor lleva haciendo el mismo papel durante 10 años.

Pero lo mejor de la cinta es su facilidad para perder el norte. Porque sí. Su capacidad de enlazar escenas sin sentido (¿Qué coño le sucede en el avión?) y aún así seguir resultando creíble como en esa maravillosa escena de Lucy llamando a su madre antes de perder el sentido de su propio yo y despojarse de todo rastro de humanidad.

El cuerpo y forma de Lucy es el de una espléndida Scarlett Johansson que, ahora sí, sabe llevar el 100% del peso de la cinta a sus espaldas y aguanta con muchísima solvencia el protagonismo. Reconvertida en herían de acción por obra y gracia de Marvel parece que la Neoyorquina va encauzando, por fin, su carrera.

Pero si hay algo remarcable es la buena mano de Luc Besson tras la cámara para crear escenas bellas que se quedan en la memoria aún cuando las luces de la sala se encienden. En realidad Lucy no es nada que no hayamos visto ya antes (hasta hay una película de Bradley Cooper con misma temática), pero la forma de mostrarlo tan adrenalítica y cautivadora es lo que la diferencia, y sí se entrega a la audiencia en escenas absurdas porque sí como la persecución de coches por las calles de Paris porque parece que tiene que haber una, pero hay una manera de hacer original algo que en otras manos hubiese sido rutinario y aburrido.

En resumen, Lucy da lo que se le pide y eso es un entretenimiento bien realizado y ejecutado, cargado de idioteces pero con un aire de liviandad excelente. No hay más, tampoco hay menos, y si te dejas llevar por sus delirios puedes dar con unos minutos de entretenimiento saludable.

Lo mejor: El arranque y el montaje

Lo peor: Va perdiendo el Norte de manera acelerada hasta rozar el ridículo. 


Valoración: 6/10

jueves, 3 de julio de 2014

BAJO LA MISMA ESTRELLA ***1/2

Amor enfermizo


Podría haber muchas aproximaciones a una historia de amor entre una chica con cáncer que lleva toda la vida en estado terminal y un chico con la misma enfermedad pero en remisión. Aquí tenemos la más adolescente, la más “cheesy”, empalagosa y comercial. Eso no tiene que ser necesariamente malo, únicamente hay que saber verlo como lo que es, y eso es una cinta de romance creada para adolescentes de entre 12 y 17 años o gente que disfrute llorando como una magdalena. El libro lo era, la cinta lo sabe llevar perfectamente a la pantalla. 

En Bajo la misma estrella (The fault in our stars, 2014), conocemos a Hazel Grace, una joven que lleva prácticamente toda la vida como enferma terminal de cáncer. Su madre le obliga a salir de su cascarón de libros y cinismo y conoce en el grupo de apoyo a Gus, el chico popular al que el cáncer le truncó su carrera como jugador de baloncesto; juntos van forjando una amistad que se desarrolla en una historia de amor cocida a fuego lento y con la tragedia como telón de fondo.

El libro tenía un arranque poderoso lleno de un humor cargado de cinismo e ironía y cuando llegaba la historia de amor todo se volvía ligeramente convencional y adolescente antes de un final poderoso que me hizo girar la páginas de casi medio libro en una noche entera. La novela era un best-seller comercial para adolescentes que no tenía gran calidad, y sí conteníacada elemento para hacerte llorar y se esforzaba en ello, pero funcionaba y resultaba agradable de leer. Como un inspirado capítulo de Anatomía de Grey.

La cinta es lo mismo, podía tener más nervio, más humor y más cinismo hacia la vida real y menos momentos lacrimógenos, pero entonces sería otra película diferente y ésta es la que hay y no la que queremos que sea. Y seamos sinceros esta es la película que su target específico quiere ver y no la que un crítico académico desearía. Así que hay que saber verla en su contexto, en su entorno y apreciarla y quererla por ello. Es un filme adolescente que nunca pretende disfrazarse de otra cosa.

Como actriz principal y alma máter tenemos a Shailene Woodley, la actriz que nos conquistó en Los descendientes y que lleva aspiraciones de ser la nueva Jennifer Lawrence en un año con dos importantes éxitos (ésta junto a divergente) y que sabe inflar de vida a Hazel Grace, sabe dar a cada frase la credibilidad necesaria y consigue llevar todo el peso de la película perfectamente. 

Su pareja en la ficción, Gus, está interpretada por Ansel Elgort que muestra ciertas carencias interpretativas. Seguramente su aire de chico bueno con aspecto chulesco fulmine a las adolescentes pero me costó muchísimo entender y respetar su interpretación y falta de carisma, sobre todo en la primera parte de la cinta. 

Como secundarios tenemos también a Nat Wolff como Isaac, un personaje que en el libro me pareció ligeramente desdibujado y que el actor no consigue dar con él. En muchas escenas me parecía que se estaba como riendo, e incluso en sus momentos lacrimógenos no sabía dar con el tono y la convicción. Ambos actores me irritaron en bastante momentos y me hacen rebajar la nota final de la película.

La que sí que lo borda es Laura Dern que consigue construir un personaje que en el libro está casi de adorno y que ofrece una construcción admirable. Laura Dern está perfecta en cada una de sus frases y momentos sabiendo dar completamente en el clavo en todo momento. Ella y Shailene Woodley son el alma, la magia y la simplicidad de la cinta.

Willem Dafoe como el escritor Van Houten también demuestra que sabe lo que quiere y que lleva años haciendo esto. Hace lo que puede en su escaso tiempo en pantalla, pero lo hace francamente bien.

Todo ello está adornado con una dirección muy adecuada, ideas y grafismos modernos y una dirección artística y fotografía luminosa y en muchos momentos cargada de magia y que te hace sonreír como un idiota pensando que eso es bonito y tierno, gracias a una selección de canciones de pop muy avanillado y una bada sonora que sabe subrayar cada emoción y transportarte (y manipularte) a través de los sentimientos.

En comparación con el libro, han sabido hacer un gran guión y descartar las cosas que realmente aportaban bastante poco a la narración (la amiga de Hazel, la ex de Gus, todo lo relacionado a videojuegos o el libro de guerra que él lee) en pro de las buenas ideas del mismo (la granada, el miedo a morir por no herir a los que te quieren). Ambos se defienden bien como best seller juvenil y como película adolescente, saben moverse bien en sus aguas y mostrar argumentos sólidos para gustar a su público objetivo.

En resumen, Bajo la misma estrella es una cinta adolescente con todo lo que ello conlleva, pero es una bien hecha con rasgos de talento y buenas ideas que, aunque sea una lástima que no estén más y mejor desarrolladas, siempre son un placer encontrar en las cintas. Bajo la misma estrella es dulce, tierna, fresca, llena de calidez y luminosidad sobre un tema que podría haber sido un desastre. Es cierto que es manipuladora en las emociones pero sabe tocar las teclas del piano correctamente para que la melodía funcione. 

Valoración: 7/10

Lo mejor: Las actrices

Lo peor: Los actores

martes, 1 de julio de 2014

Talento de talent - NATALIA

El fruto de un trabajo constante






Muchas veces englobamos a todos en el mismo saco y les ponemos etiquetas de productos prefabricados o gente que se cree que por una cara bonita y una voz resultona van a comerse el mercado sin importar el esfuerzo que tienen que dar detrás y la lucha constante a base de trabajo que hay que dar.

Creo que sin haber tenido (aún) el placer de conocer a Natalia ella es el opuesto que se puede mal interpretar si no te acercas bien y te quedas en la superficie. Porque no hay que engañar a nadie, Natalia es una mujer muy guapa que no duda ni ha dudado en vender este talento en pro de su estética y estilo musical y es una lástima que por haber venido de un talent show y por ser explosiva y querer verse así en sus trabajos se le hayan desmerecido tantos años de lucha, trabajo y amor a su profesión.

Natalia es “la benjamina” de aquel primer operación triunfo que nos enamoro a todos, voz dulce, “aniñada” y un primer trabajo discográfico (prefabricado como absolutamente todos los de aquella generación) que le encaminaba a ser la Britney Spears española. Siempre será recordada por ser la primera con disco de la hornada, por casi matarse con el cinturón en la presentación de su single y con sorprender a todos al marcarse como compositora de un temazo presentación en su segundo álbum, el que podía hundirla o mantenerla: Besa mi piel.

Mientras muchos de sus compañeros caían como moscas con el paso de las ediciones, años y trabajos posteriores, ella se mantenía firme a su estilo y con vale music a su lado volvió a hacerlo a la tercera y asentándose en el mercado musical más que bien, “Besa mi piel” no fue un espejismo y con “Sombras” y “Que no puede ser” mostró cartas para estar y quedarse.

Tras ello se marco su disco más arriesgado, más R&B y más americano y maduro. El público no lo supo entender, tras una etapa presentando Megatrix se quedo en tierra de nadie. Música adulta e imagen de artista para niños no casaron, su disco pinchó, la promoción paró de golpe por parte de vale music y nadie supo qué hacer con hit como “Loco por mi” y un disco acertado como “Nada es lo que crees”.

A partir de ahí llegó la cuesta abajo: la canción antipiojos, la nula promoción y el disco con el que finiquitó contrato con vale music en un estilo pop/rock quiero ser Avril Lavigne cuando ya no se lleva, en el que nunca se vio cómoda y que era un verdadero desastre del que ni ella estaba convencida.

Tras ello empezó su lucha, su trabajo y su ánimo por hacer las cosas que quiere. Single a single , canción a canción ha ido testando estilo discotequero (Go, Rythm is a dancer) que defender en bolos en salas de fiesta hasta que por fin ha dado con la clave veraniega con Libérate, Indómita, Nunca digas no y ahora Dame. Y mientras tanto se ha dejado querer por sus fans y regalado una balada de corte muy americano “Tú”. 

Pero si hay algo que admiro de ella es su constancia, observando a Natalia desde la barrera no puedes dejar de ver a alguien que se involucra por completo en sus singles, no teme recorrerse cualquier esquina del país por promoción y sigue cercana a las redes sociales, twitcams y conversaciones con sus seguidores. No cesa en actos benéficos (su single tú era de ayuda conga el cáncer).

Su último single, Dame, es una colaboración con Sergio Contreras (sabe Dios) en el que mantiene su frescura, su imagen y por increíble que parezca y a pesar de sus años se mantiene en su estilo incorporando sonidos actuales y sabe no parecer caducada sin necesidad de reinvenciones extrañas. Y seamos sinceros para ser ella quién se lo guisa y se lo come, la que “se lo curra” hay que reconocer el talento, nada de “Dame” suena a barato o low cost, la producción es excelente, el videoclip es divertido y se nota que ha mimado durante horas su canción.

¿Llegará algún día a sacar un álbum físico con más de diez canciones? Al paso que va será un recopilatorio de números 1, sé que single a single la espera se hace pesada, que siempre se quiere más de los cantantes, pero aunque no me crea lo que voy a decir, no hay necesidad de ello. Prefiero un par de canciones cuidadas, trabajadas y con talento como “Dame” que un disco con 3 singles y ocho rellenos. Ahora los cantantes no viven de vender discos sino de publicar música con la que poder girar por conciertos y Natalia está formándose su imagen tras su pasado en vale music y lo está haciendo con calma, con trabajo y sobre todo con entrega y talento. 


Si volviésemos en el tiempo nadie nos diría que Natalia se mantendría a pesar de su imagen pija y niña acomodada. Pura fachada. Natalia es lo que es y sigue donde sigue porque no ha parado y cuando dejaron de poner las habichuelas en la mesa salió a por ellas. Así que, enhorabuena por ofrecernos Dame y por saber seguir haciendo las cosas (tan) bien.



domingo, 22 de junio de 2014

Al filo del mañana (The edge of tomorrow, 2014) - ****

La mejor película de acción desde Distrito 9




Noche y Día

*** RESET ***

Jack Reacher

*** RESET ***

Oblivion 

*** RESET ***

Al filo del Mañana

*** Comedia de acción conseguida ***

Ha tenido que dar cuatro intentonas la mayor superestrella de Hollywood para dar con el clavo. lamentablemente la realidad no es como transcurre en la cinta, Tom Cruise no puede volver a intentarlo una y otra vez y hacer que todos nos olvidemos de sus deslices contemporáneos. Esa es la mayor mella de la que es la mejor película de acción desde Distrito 9.

Si alguien me dice que una película con una temática tan de videojuego (intenta una y otra vez hasta que te salga bien) me iba a resultar tan divertida, gratificante, estimulante y refrescante no me lo hubiese creído. Tom Cruise está perfecto en su papel y Emily Blunt nos destapa otra faceta más en su carrera. Un guión muy inteligente, un dirección con muy buen pulso y un montaje vibrante hacen de “Al filo del mañana” uno de los mejores productos del verano.

Lo mejor: Lo divertida y entretenida de la propuesta
Lo peor: La sombra de Oblivion

Valoración: 8