martes, 18 de enero de 2022

El bar de las grandes esperanzas [The Tender Bar, 2022] - ★★

El Bar en el que matas las tardes



El póster de esta película debería poner: 

La película que ya has visto.


Adaptando un best seller del premio Pulitzer JR Moehringer, y con George Clooney dirigiendo con las mismas pocas ganas que su actor protagonista, la película es un supuesto feel-good de manual, sobre un niño y su madre volviendo a casa de su abuelo donde también vive su tío que hará de figura paterna del niño con consejos inútiles mientras éste busca su sueño de ser un escritor.


Su tío es lo más rescatable porque Ben Affleck parece el único que tiene algunas ganas de hacer algo remarcable con el texto y consigue imprimir carisma, ternura y un aire entrañable. Todo lo que no tiene el resto de la película.


Así transcurre la película de cliché en cliché (los tiene todos) y con muy poco nervio o carne donde hincar el diente. De hecho lo mejor que puedes hacer es un drinking game cada vez que alguien le pregunta qué significa el nombre JR o hablan del padre ausente que sale en la radio, de hecho cada vez que aparece su voz alguien estampa la radio. Para mala fortuna la familia tiene muchas radios.


Si ya consideras que el conjunto tiene poco nervio, encima hay una voz en off que te cuenta obviedades y sin que aporte nada. Hay que ser realmente vago y perezoso para ni siquiera tratar de transmitir sentimientos sino poner una voz y punto. 


Porque al final queda poco que rascar: Ben Affleck salvando los muebles pese a su peluquín y una banda sonora más inspirada que todo lo que hay alrededor. Lo demás, pues depende de lo poco exigente que tengas la tarde, peor si quieres ver a un tío guay pásate a Uncle Frank Que también está en Amazon Prime. 


Lo Mejor: Ben Affleck

Lo peor: es un bostezo

viernes, 14 de enero de 2022

Scream [2022] - ★★★1/2

Vuelve a Vigilar Quién Llama






Una de las cosas que tenemos los nacidos en los 80, es que nuestra adolescencia nos la marcó Scream (y derivados) con su resurgir de slashers, su terror desenfadado a base de sustos y esa especie de Whodunit tratando de adivinar el asesino (Siempre es alguien que conoces).


Como siempre la cosa terminó cayendo por su propio peso y secuelas de subproductos de dudosa calidad y referencia (te miramos a ti “Leyenda Urbana”), el terror derivó hacia remakes asiáticos, ante el gore desmedido de los Saw y secuelas y el paso al “cine de terror elevado” que vivimos ahora.


Pero si en algo se desmarcó Scream fue en la inteligencia de su propuesta y guión: Por primera vez los personajes de la película de terror sabían que estaban en una y trataban de jugar con sus reglas para sobrevivir. Una genialidad. 


Ahora nos llega su “re-cuela” que como bien explican en la propia película es una secuela que continúa los eventos pero incorpora a nuevos personajes para que cojan las riendas. No es un reboot al uso, pero tiene la suficiente fuerza como para captar a una nueva generación que no ha visto las originales. Y todo esto está más que conseguido.


Scream (2022) logra convencer como regalo a los fans que querían ver a Ghostface de nuevo y como capturador de una nueva generación que quiera un poco de sustos, cachondeo y que no le traten como idiota.


Parte de ello se basa en la decisión de dejar que el trío de las películas originales no cojan excesivo protagonismo (como sí que sucedió en Scre4m), aquí aportan al argumento y le dan valía y peso pero no marcan las acciones. Un poco al estilo de los personajes clásicos de Star Wars en la última trilogía. 


Con estos ingredientes y con “Stab (puñalada)” como catalizador marcan un argumento ambientado de nuevo en Woodstock donde de nuevo alguien está matando gente homenajeando los asesinatos originales y dando lugar a varias referencias meta de lo más interesante y divertidas que saben hacer una buena radiografía del cine de terror actual.


Aún así la fiesta no es absoluta y aunque Matt Bettinelli-Olpin y Tyler Gillett manejan con mucho acierto todos los ingredientes (como ya hicieron en la muy infravalorada “Ready or Not”) aquí los números de terror no les quedan lo suficientemente atados en el apartado terrorífico.


Valoro mucho cómo han construido las piezas con referencias obvias a Psycho o sucintas a Carpenter y sobre todo al maestro Craven, porque lo grande de ahora es que Craven bebía de Hitchcock pero ahora la nueva generación bebe directamente de él.

Pero ese ambiente terrorífico del primer Scream, esa manera de crear imágenes y muertes icónicas que después repetirían y parodiarían hasta la extenuación aquí no suceden. De hecho la película gana muchos enteros en el último acto cuando se desmadra por completo y ahí los directores son capaces de mostrar que su inmenso talento está en otro apartado.


Tampoco han conseguido dar en la tecla de algunas interpretaciones de los más jóvenes que se ven ciertamente patosas o faltas de carisma comparadas con la original.  


Esos dos peros son únicas observaciones en lo que en general es una celebración y divertimento. Scream (2022) tiene las piernas suficientes para caminar por sí sola, para divertir, sorprender y sobre todo entretener de manera absoluta. Es una cuarta (!) secuela de una cinta de terror que sabe perfectamente dónde y cómo juega y que termina en todo lo alto. Hay una escena en la que hablan sobre pasar la antorcha, creo que si Wes hubiese estado entre nosotros habría estado orgulloso de entregarla.


Lo mejor: El sentido autoconsciente de entretenimiento y no querer elevarse

Lo peor: Las piezas de terror y ciertas interpretaciones


Valoración: 7,5/10


lunes, 10 de enero de 2022

Licorice Pizza - ★1/2

 Soggy Bottoms 



Vaya por delante que soy un gran fan de P.T Anderson. He disfrutado mucho con sus películas y le considero uno de los grandes directores contemporáneos. El trabajo de este genio del cine hay que vivirlo y bañarte y dejarte llevar por la experiencia


El problema es que la experiencia me ha resultado tediosa. 


Es una película que tarda las dos horas y veinte en arrancar, que no tienes nunca claro hacia dónde va el argumento y que en ningún momento no es que no me haya hecho reírme como a otros críticos  es que ni me ha levantado media sonrisa.

Anderson maneja fantásticamente la cámara pero no funciona ninguna de todas las historias que te lanza como bolas de pinball. No existe una línea de argumento convincente en ningún momento. 
Es una película que nunca he tenido claro hacia dónde iba o de dónde venía. 


En la película no me creo nada, no soy capaz de seguir un hilo, y el corazón de la cinta que es esa “relación” entre un quinceañero y una veinteañera me resulta absolutamente absurda, sus interacciones son ridículas y sus historias no son dramáticas son de pura ciencia ficción.


A mayores, todo el ambiente quirky de Punch Drunk Love, en Alana me resulta directamente antipática, hay una diferencia entre ser rara y una borde sin gracia, y claro, con este panorama solo deseaba que le pasara algo malo a ella y así familia con lo que no he podido conectar.



En resumen, Anderson es muy bueno tras la cámara y creo que si entras en su historia y "la compras" pueden pasar un buen rato, yo he sido realmente incapaz y como dice Alana en mitad de una cena, yo le digo a P.T. Anderson: “What are you talking about?”

Lo mejor: algunos planos son arte puro y Bradley Cooper

Lo peor: Se me hizo eterna



miércoles, 17 de febrero de 2021

[Crítica] – Palmer – ★★★★1/2


El poder de ser la mejor versión de quién eres



 La película narra el regreso de una estrella del deporte de un pueblo de EEUU tras 12 años en la cárcel, allí vuelve a casa de su abuela Vivienne que vive junto a un trailer habitado por una adicta a la heroína y su hijo, un niño que recibe bullying por ser diferente. 

Cada vez que ésta se marcha, el niño queda al cuidado de Vivienne, interpretada por una fantástica June Squibb que estaba terrífica en Nebraska y me ha hecho recordar lo mucho que me gustó aquella película. Cuando la madre del niño desaparece de nuevo, el niño vuelve a formar parte de la unidad familiar.

Ahí es donde el niño y Palmer forman este vínculo que les llevará a su historia de adaptación, o más bien de aceptación a ser inadaptados en un mundo en el que a ambos les miran por encima del hombro a uno por ser ex convicto y a otro porque le gustan las princesas y las hadas.

El guión de la película es de Cheryl Guerriero que creo que ha conseguido un guión increíblemente sólido. Me parece que hay que seguir de cerca este nombre porque nos va a dar muchas alegrías en el futuro.

Existen muchas películas de redención con niño, y en ésta te crees por completo el vínculo y cómo va creciendo, creo que consigue capturar muy bien ese sentimiento de responder ante el bullying simplemente siguiendo siendo quién eres. Es muy bonito ver cómo el personaje de Timberlake va de la desconfianza, a la aceptación, la sobreprotección y el orgullo de este niño. La he encontrado muy emotiva.

Juno Temple redondea la cinta y está brillante en sus escasas escenas como la madre adicta, es un papel que casi hace dormida pero esta actriz siempre da un 100% en todo y ojalá estuviera en más cintas.

Y luego el guión está lleno de detallitos y críticas a la perfección de otros, de hecho la escena de todas las miradas y murmullos a Palmer se realizan en la Iglesia, el lugar en el que se practica el perdón en teoría… También detalles sobre el odio de los padres transferido a los hijos, hay gestos cómo cuando la profesora visita la casa y el personaje de Timberlake está con una cerveza y la cambia a agua a la siguiente toma. Son pequeñas cosas que el guión va sembrando para el disfrute general.

Pero el corazón de la cinta es el creer en quién eres con tanta fuerza cómo para que no te importa lo de alrededor y tratar de hacer el bien y el camino correcto.

Timberlake es quizás el que menos mastica a un personaje que a lo mejor en un actor con más registros habría avasallado la pantalla, pero se mantiene bien y correcto. Uno solo piensa en ese personaje con un actor como Jake Gyllenhaal y hubiésemos hablado de otras palabras. Aún así, Timberlake no ejerce un mal papel en absoluto.

En resumen, me ha emocionado, entretenido y gustado, y el niño me parece todo amor, solo quieres achucharlo y protegerlo del mundo. 

jueves, 24 de mayo de 2018

Review Looser - Capítulos 1 y 2







Pues porque soy así y quiero, voy a hacer la crítica-review del capítulo 2 de "Looser", la serie de Esty Quesada, conocida en el mundo social como Soy una pringada. Llevo mucho tiempo sin escribir, pero esta serie me ha parecido tan increíblemente mala que me ha hecho lanzarme al teclado.

La verdad es que cuesta mucho entender por qué globomedia ha producido esta serie "así". Entiendo el utilizar un personaje-fenómeno para atraer nueva gente a sus plataformas y productos y obtener rentabilidad de ese target que los comerciantes tanto buscan, pero... ¿no podrían haberlo hecho con un producto, ya no bueno sino no tan rematadamente malo?

Algo llovía cuando los Javis no han promocionado nada del asunto y sí que se dejan ver y juntar con triunfitos (los Javis pueden ser muy criticados por muchas cosas, pero son muy inteligentes) y tras ver el primer capítulo es evidente que Esty Quesada no es Lena Dunham y que su capacidad para desarrollar un argumento coherente y no un batiburillo de referencias más o menos graciosas es nulo.

A Esty le está pecando la falta de humildad, el verse de repente querida y alabada a izquierda y derecha y la prepotencia con la que inunda cada segundo de su ficción escrita, dirigida e interpretada por ella. Esty debería haberse parada y pensar "¿Cómo puedo canalizar lo que quiero contar?" y rodearse de gente de talento para aprender en su debut.

En lugar de ello se ha rodeado de amigos, de personas que le han regalado los oídos y no le dejan ver el precipito en el que su ficción se derrumba a cada segundo. Conociendo a Gisela no comprendo cómo se deja mezclar en la que es la peor serie de televisión de la historia, una galería demoledora de sobreactuaciones, fallos de guión, falta de argumento y carencia de chispa.

Ni siquiera Esty sabe utilizar el recurso del mockumentary (super extendido en UK) y los planos y elecciones de dirección no ayudan nunca a contar la historia, todo queda más y más acartonado. Porque en realidad no cuenta nada. Y mira que parece por momentos que quiere narrar el subsuelo de los freaks, alzarse como una voz multicolor de los inadaptados.

Pero nada...

Esty está tan centrada en sí misma, en su ego, sus frases, sus referencias y sus chistes (oídos ya hasta la saciedad en su canal de youtube) que no deja aire para nada ni para nadie más.

El segundo capítulo se desarrolla tal que así:
Arranca con un "What the fuck?" y va a terapia en grupo con sus amigos. Sueltan una referencia tras otra y tras ella te dice "referencias" (por si eres corto y no lo pillas). Se sirve café de una cafetera que está prácticamente vacía y no cae nada. Pero suena un efecto sonoro de caer líquido.

Y entonces sueltan una referencia tras otra de la Veneno, ghost World y Joy Division hasta Lars Von Trier,  mientras hacen terapia, pero a lo sobreactuado y metidas tan a calzador que duele en los oídos.
Después hay hombres refiriéndose a ellos en femenino, Paquita Salas haciendo de Paquita salas interpretando a un loquero... y luego para rematar el final es que el chico que le gusta se le acerca y le pide una cita (vamos lo de siempre, pero escrito por un niño de 7 años) y el guión está lleno de inconsecuencias (le dicen de ir a un café y dice que no le gusta aunque haya estado bebiendo café antes)

Por supuesto no puedo terminar esta review de la peor serie de la historia de la televisión española sin un audiómetro de absurdeces y repeticiones:

Veces que dicen

chica: 9
Real: 14
What the fuck?: 2
Fantasía: 5
¿Pregunto?: 2
Circo: 3
Digo: 2


martes, 4 de julio de 2017

Baby Driver (2017) – ****1/2


Luces, cámara, motores y acción. 


Baby es un joven que gusta de crear listas de reproducción para diferentes estados de ánimo y gusta de vivir y moverse por el mundo a ritmo de su iPod, como si toda su vida fuese un videoclip y los sonidos del universo fuesen un beat prolongado de cada nota.
Baby no sólo hace que la música mueva su mundo, sino que también graba conversaciones a su alrededor (muchas veces ni siquiera dirigidas a él, como si los diálogos humanos fuesen un mero sonido de ruido más) y los convierte en remixes con gotas de nostalgia en cassettes y pianos electrónicos.
Casi como si Baby remezcla su música para acompañar su historia, Edgar Wright remezcla sus ingredientes para dar con una fórmula de fantástico entretenimiento y solidez. Y los ingredientes son sencillos y utilizados antes: frenetismo, coches, metralletas y tiros, actores cargados con carisma, música a todo volumen y una trama que solo pisa el freno para añadir motivaciones a la historia central. Baby Driver es una película eminentemente moderna (como toda la filmografía de Edgar Wright) pero con un sabor clásico de los que saben que un buen beso, que un buen giro de guión o un diálogo preciso conmueven y apasionan más que todos los efectos digitales del mundo.
Baby Driver es un ejercicio de cine fascinante tanto detrás de la cámara con sus planos circulares y las tomas de objetos, como en el maravilloso montaje de sonido con el uso de efectos sonoros made in Edgar Wright o la anticipación de escenas por un teléfono que sonará más tarde o un pequeño zumbido que nos pone en la piel de Baby junto al compás de la canción que está a punto de reproducir en los próximos segundos.
Hemos visto muchas películas con una buena banda sonora, pero muy pocas en la que cada nota de cada beat hace que lo que sucede en pantalla baile a su ritmo. Baby Driver es una película de acción, pero la genialidad del uso de la música en su puesta en escena y en su montaje (implícito y explícito) hacen que parezca un musical frenético, un videoclip que nunca cesa desde una escena inicial que es una de las mejores persecuciones de coches en años, hasta un tramo final que te hace sentarte en el filo del asiento.
Ansel Elgort (el actor de “Bajo la misma estrella”) se llena de carisma y buen rollo para dar vida a este Baby (B-A-B-Y), un conductor de atracos silencioso que normalmente es ignorado. Con una deuda que pagar a un director de atracos (interpretado por un Kevin Spacey armado con un peluquín de espanto) le queda conducir uno para terminar. Conducir un trabajo más para retirarse. Y Baby sabe conducir, aunque necesite canciones específicas para marcar sus movimientos, a ritmo de nota su coche y el montaje de la cinta, bailan furiosos desde su ipod y sus auriculares que necesita llevar para silenciar el ruido producido por un accidente de tráfico.
Con lo cual el argumento es el clásico de persona con morales arrastrada por equivocaciones y malas decisiones a un mundo al que no pertenece. Porque Baby es un personaje perfectamente tridimensional y carismático. Es un héroe moderno calzado en conversers y con los pantalones un poco caídos, que ejerce de guardián y que canta y baila al ritmo que su beat le marca. Baby es un personaje tan perfectamente retratado que su romance con Debora (Lily Adams), camarera de un dinning cuya aspiración máxima es simplemente huir de todo, su historia cae fresca, sentida y completa el círculo motivacional del personaje.
Ambos mundos de baby el del inframundo cruel de los atracos ilegales (encarnado en esa gang unida por malas casualidades con nos brillantes Jamie Fox, John hamm y Enza Gonzáliez) y el de su corazón y bondad retratados en distintos neones y colores (ojo a esa lavandería tan La la Land o el pasaje de la pizzería y esas luces casi irreales) como si no tuviesen nada que ver el uno con el otro. Por ello cuando colisionan la película te mantiene en el borde del asiento porque tienes tu corazón y tus uñas invertidas en ese héroe y sus aspiraciones.
Y es que a pesar del brillante estilo, la película tiene una sustancia en la que sujetarse.Hacedme caso cuando digo que sin esa forma la película seguiría siendo brillante. El corazón de “Baby Driver” es su narrativa perfecta y rica en detalles (ese estilo noir tan 1940, las referencias a Bonnie and Clyde o los planos en blanco y negro) y su coraza es la que eleva el conjunto. La gloria es observar como con los ingredientes del primer arco la historia se va desarrollando y desplegando sin que el protagonista tenga alternativa a una buena elección.
En resumen, hay una energía que sientes cuando una película está funcionando: esas risas en el cine, esa gente saltando en un susto, o acercándose a la pantalla cuando algo sucede. Con Baby Driver sentirás hasta mover tu pie al ritmo de la cinta. Baby Driver es la película más entretenida, fascinante y perfecta que verás este verano. Baby Driver es simplemente una mezcla de ingredientes perfectos, agitados al ritmo exacto y presentado en un plato de lujo y fastuoso. Es original, fresca, divertida, emocionante y cargada de detalles. Es algo que simplemente tienes que ver, y mejor en una sala con gente y la música a todo volumen.
Lo mejor: El sentido de ritmo
Lo peor: El peluquín de Kevin Spacey
Valoración: 9/10

martes, 27 de junio de 2017

Rey Arturo: La Leyenda de Excalibur (King Arthur, 2017) - *

Si yo tuviera una espada 



Creo que pocas películas me han enfadado tanto recientemente como la nueva versión del Rey Arturo titulada “Rey Arturo: La Leyenda de Excalibur” (“King Arthur: Legend of the Sword”, Guy Ritchie 2017) y lo ha hecho porque es un desastre pastoso y ruidoso que atrofia los sentidos y ataca la inteligencia. Durante la proyección pensé en abandonar la sala (cosa que nunca he hecho) porque el señor Guy Ritchie no sólo ha hecho su peor película (y este tipo hizo el engendro aquel de “Barridos por la Marea” con Madonna) sino que es una de las peores experiencias cinematográficas desde que M. Night Shyalaman conociese al hijo de Will Smith y decidiese que era buena idea hacer una película juntos.

Todo arranca con un prólogo en el que los magos y los humanos rompen su pacto de respetarse. No queda muy claro el por qué, pero supongo que es porque vieron la batalla de los elefantes de El Señor de los Anillos y quisieron recrearla porque todo el arranque es un plagio descaradísimo que Peter Jackson debería de denunciar, pero supongo que la cola de abogados para denunciar los plagios de esta cinta es tan larga que desistirán. O a lo mejor hace que tenga que Peter Jackson tenga que padecer el visionado de ésto y probablemente no tenga ni ganas.

El caso es que el tío de Arturo asalta el trono con ayuda de unos poderes mágicos oscuros y mata a los padres y reyes regentes justo después de que el bueno de Eric Bana lanza a su hijo, nuestro protagonista al río tipo Moisés. Ahí que vas, para los pobres. Arturo llega en su cestita a “Londinium” (ahorrad la carcajada) y es acogido por unas cuantas prostitutas en sus burdeles. 

Mientras tanto su tío el malo malísimo de la película llamado Vortigern (otra carcajada que ahorrar) y encarnado por un sobreactuadísimo Jude Law tiene que lanzar sacrificios en su particular lago a una bruja marina estilo Úrsula la bruja de mar que tiene sirenas entre sus tentáculos y que hace éstas se vayan intercambiando líneas de guión de una forma tan artificial del tipo tentáculo 1 “tienes que enviar más sacrificios” tentáculo 2 “es el precio a pagar” y así.

Si os parece que las “referencias creativas” (llamados aquí plagios descarados) son demasiado abundantes en los primeros quince minutos de cinta, esperad porque tendremos un monstruo tipo Balrog de ESDLA, una serpiente gigante al estilo Harry Potter y una escena con algo parecido a ratas gigantes de la princesa prometida. Por haber, hay hasta el desmembramiento de una oreja al estilo Reservoir Dogs y una batalla final que me recordó a Aladdin. Todo en esta película se ha hecho antes y mucho mejor, por lo que te quedas mucho rato pensando “¿Por qué estoy perdiendo el tiempo viendo “esto” cuando puedo estar viendo las originales y disfrutarlas?”

Después de lo que os he contado llega la famosa espada de Excalibur que reaparece clavada en la piedra sin que nadie la pueda arrancar. Jude Law con mala digestión hace que todos los hombres de una cierta edad traten de arrancarla para localizar quién es el heredero del trono. Ese es por supuesto Arturo que ha sido criado en los burdeles de Londinium (seguid aguantando la carcajada) y que se ha convertido con los años en el macizo de Charlie Hunnam que actúa de pandillero forzado por las circunstancias que nos enseñan en un montaje rápido de los que Guy Ritchie tiene que meter en todas y cada una de sus cintas sin importar lo metido a calzador que resulte, porque es Guy Ritchie y su estilo tiene que estar siempre por encima de su sustancia.

El turno de Arturo llega y logicamente arranca Excalibur, aunque el poder de este hace que se desmaye. Ojo al cameo incluso con línea de guión recitada como el que lee la lista de la compra por parte de David Beckham que se conoce que todavía guardaba su disfraz desde el anuncio de Pepsi y dijo “eh, puedo hacer de extra gratis, que ya tengo medio camino hecho”. La aparición de  Beckham hizo que en mi cine todas las carcajadas sostenidas saltasen al unísono.

Apartir de ahí toda la trama es un corre-pilla  tedioso de rebeldes buenos contra los malos malísimos del imperio mientras Arturo y sus coleguillas tratan de tiran del trono a Vortigern antes de que construya una torre mágica tan alta tan alta que le convertiría en invencible. 

Sí. No tiene sentido. No eres el único.

Charlie Hunnam sigue mostrando aquí sus carencias como actor capaz de ser una estrella de cine (y ya van unas cuantas películas), Jude Law está simplemente en el peor papel de su carrera, Eric Bana a penas aparece aparte de un momento muy “Rey León” y el resto de la pandilla está capitaneada por una seguidora de Merlín (el mago no aparece, supongo que leyó el guión y salió corriendo) interpretada or la española Astrid Bergès-Frisbey, y Djimon Honsou y Aiden Gillen )el hombre que le comió el culo a Charlie Hunnam en Queer as Folk) y con unas presencias y bromas tan puntuales que te recuerdan que mejor te quedes en casa revisitando capítulos de Juego de Tronos (a la que hay referencias, por supuesto)

¿Y Lancelot, Ginebra y el resto?
Pues no aparece porque la idea fue concebida como la primera de la sexalogía (!) y que tras el fracasazo en todo el mundo parece impensable que sea concebida como tal.

En resumen, esta revisitación del mito del Rey Arturo es una patosa mezcla de un barullo de ideas dónde ninguna es buena. No tiene ni una mínima pizca de coherencia o narrativa y está llena de escenas de acción sin inspiración y demasiado ordenador que incluso canta por todos lados. Todo ello sobrecargado de manera molesta, gris y fea por el estilo de Guy Ritchie que sobrepasa cualquier atisbo de sustancia y lo adorna con una molesta y ruidosa banda sonora. Rey Arturo: La leyenda de Excalibur es simplemente una cargante y repulsiva abominación cultural.

Valoración: 0/10

Lo mejor: Es tan mala que no habrá secuelas

Lo peor: Hace que odie a cualquier persona que diga que está bien



CRÍTICA DE TV – The Mist (6/10)



The Mist (serie de tv) es la adaptación de la novela de la novela de Stephen King “La Niebla” que ya fue adaptada al cine por Frank Darabont en una sorprendente e inteligente película hace 10 años.
Ahora nos llega en formato televisivo olvidándose completamente de la entrega cinematográfica y partiendo desde la fuente original donde una extraña niebla invade un pueblo dando lugar al miedo y pánico colectivo. La historia tendrá un arco de 10 capítulos y un estilo que inevitablemente nos lleva a pensar en el entretenimiento veraniego que supuso “La Cúpula” (Under the dome) hace un par de estivos.

Por ello no es de extrañar un piloto de personajes estereotipados (la asesina peligrosa, el quarterback, el gay rarito…) todos ellos con sus particulares historias y envueltos de una u otra manera en un incidente muy “13 reasons why” hasta que la niebla llega y hace un pequeño baño de sangre suficiente hace que tengan que aparcar todo para centrarse en sobrevivir.

En el reparto pocas caras conocidas al margen de Frances Conroy (“A Dos metros bajo tierra” “AHS”) y un par de sustos rápidos, pero el principal problema reside en el escasísimo peso en la construcción de escenas y personajes. No existe nada que haga crecer la tensión o acompañe una ambientación lograda, y los diálogos y decisiones de los personajes hace que en muchos momentos estemos sonriendo o levantando una ceja de escepticismo en lugar de envueltos en la tensión o sintiendo los momentos dramáticos.

Aún así, y pese a sus errores, la serie nunca juega a nada que no es, no trata de hacer metáforas o  ir a un terreno que le resulte desconocido. Por eso, y porque es verano y a veces apetece algo sencillo, de fácil digestión y como entretenimiento con gotitas gore le voy a dar una oportunidad a estos diez capítulos.

Valoración: 6/10

Episodios vistos al hacer la review: 1

Ponte a verla si… te gusto Under the dome y buscas algo veraniego 

domingo, 11 de junio de 2017

La Momia (The Mummy, 2016) - ***

¿Dónde está tu espíritu de aventura?





A estas alturas habrás leído de todo (y casi todo malo) sobre la nueva versión de La Momia (The mummy, 2017) dirigida por Alex Kurtzman y con Tom Cruise como piedra angular ya no sólo de ésta cinta, sino de todo un nuevo universo compartido, llamado Dark Universe, que viene a ser la respuesta a estos tiempos Disney-Marvellianos que venimos viviendo.

El principal problema es que es una película de entretenimiento fabricada con ese fin. No pretende  nada más que ser un blockbuster de verano simple, sencillo, cargado de efectos y directo la consumo rápido y de multisala. No hay riesgo, no hay giros de guión ni nada provocador, por lo que para mí, dejando todo lo demás de lado y viendo la cinta como puro entretenimiento la cosa funciona. 

El problema es cuando nos paramos a pensar en ella y hay muy poco donde agarrar.

La cinta arranca con un prólogo de una princesa-reina que abraza el lado oscuro para hacerse con el poder del reino, o el trono… o no queda muy claro. Por supuesto todo le sale mal y queda momificada hasta el día de hoy, dónde dos ladrones dan con la tumba por accidente y con ayuda de la presencia femenina obligatoria (mujer florero encarnada por Annabelle Wallis de Peaky Blinders) destapan la maldición de nuevo y te la sabes de memoria.

Lo que distingue ésta de la versión de Stephen Sommers (a la que le cayeron palos por todos lados por los críticos que ahora la encumbran) es que la versión 2017 es más seria, oscura y cercana al terror que a las aventuras camp y divertidas de los 80 de las que hacía gala la versión de Brendan Fraser. No es seria y trascendental tipo superhéroes de DC, siguen metiendo algún golpe de ligereza y humor (para eso tenemos al sidekick encarnado por Jake Johnson (New Girl), pero trata de acercarse más a un aire de prestigio y solemnidad que abandonarse al humor absoluto y desfrenado.

El otro problema es que ya te la sabes de memoria y por momentos todo resulta una concatenación de escenas de acción que empujan la trama a golpes que una verdadera sucesión del argumento. Hay momentos en que ni siquiera se explican en dar a entender como llegan de un punto A al B, simplemente es magia que sucede unas veces y otras no. 

Y así llegan las referencias, que vienen por todos lados y tienes esa ligera sensación que lo has visto todo antes (y en ocasiones mejor) desde las ratas hasta los escarabajos, con resurrecciones al estilo “The walking Dead” con muchos hombres muertos devueltos a la vida corriendo con la boca abierta, pasando por un hombre loco americano en Londres a las explosiones masivas y a gran escala que parecen importar a muy pocos. 
Es un poco en plan, ¿podéis dejar de hablar de tonterías que están dejando Londres hecho un solar?
Todo ello con unos efectos magníficos en los que de verdad impresionan algunos pasajes (el avión) pero que carecen del encanto de la serie B a la que esta película debería dar más crédito y carisma. 

Mi principal problema con la película es que al terminar tienes un sentido inconcluso de todo. Ya no hablo de dejar la puerta abierta para una secuela, ni siquiera de un gran cliffhanger, hablo de la sensación de haber visto un episodio piloto largo de una nueva serie, una sensación de que los personajes no están desarrollados porque lo van a hacer en los siguientes capítulos y de que muchas cosas están metidas con calzador para hacer los crossover pertinentes. Por momentos Van Helsing aterrizaba en mi cabeza y eso, hacedme caso nunca es bueno.

En resumen, esta nueva momia es un producto blando, de fácil consumo y con muy poco peso cinéfilo o voz propia, y hay poco en esta momia que tenga identidad. Es cierto que la ambientación, la fotografía, los efectos y el misticismo hacen que todo luzca bien en pantalla y sea un entretenimiento aceptable, pero el guión, la falta de riesgo y la sensación de haberlo visto todo antes (y mejor) acaban con las esperanzas de presenciar algo verdaderamente interesante y dejan pendiente de un hilo ese nuevo universo que tendrá que ofrecer algo más personal y menos estándar para sobrevivir

Lo mejor: Es una película entretenida y funciona como blockbuster
Lo peor: Nada nuevo bajo el (oscuro) sol y el nulo desarrollo de la trama

Valoración: 6/10


viernes, 17 de marzo de 2017

Kong: La isla calavera (Kong: Skull Island, 2017) – ***1/2

Apocalypse Kong



¿Os acordáis cuando hace unos años los blockbuster solían ser entretenimientos divertidos, ligeros y con ganas de hacérselo pasar bien a los espectadores? Pues parece que los creadores de Kong: Isla Calavera (Kong: Skull Island, Jordan Vogt-Roberts, 2017) sí. Esta revisión-precuela del rey de los monos consigue ser un entretenimiento sólido, de aventuras y con aire de diversión auto consciente perfecto para una tarde en el cine.

Y es que por alguna razón que se me escapa, en los últimos años en los grandes blockbusters las cosas se han ido tornando serias, profundas, oscuras y hasta deprimentes. Como si ver una película de gran presupuesto de Hollywood supusiera tener que hacer un esfuerzo del calado de un drama indie pero con unas recompensas infinitamente inferiores.
Por ello es refrescante ver una película tan enfocada al entretenimiento y al hacértelo pasar bien.

Me voy a explicar, por ejemplo las películas de monstruos siempre han caído en dos tipos, las que tardan en llegar a la acción más de 40 minutos en las que intentan hacer un “in crescendo” con planos subjetivos y música de intriga y las que te enseñan al bicho en cuestión a las primeras de cambio y lo mantienen siempre como un motivo presente y recurrente. Kong: Skull Island cae en la segunda categoría, y no es algo despectivo. Sabe lo que vienes a ver y te lo da desde el principio.

Y todo esto resulta curioso porque la cinta comparte universo (al estilo Marvel) con la versión de Godzilla de Gareth Edwards a la que se culpaba precisamente de hacer eso, de no dar al espectador lo que quiere y tener que esperar hasta casi el desenlace para ver bien al monstruo en cuestión. 
En Kong: Isla Calavera veremos a King Kong desde el entretenidísimo prólogo entre un soldado americano y uno japonés que se encuentran en plena guerra de Vietnam en medio de la isla por accidente (excelente idea la de situar la historia en ese contexto de heroes fracasados y la  de homenajear de manera explícita y en la banda sonora a las películas de dicha guerra), y desde ahí nunca dejará la pantalla de una forma o de otra. Y te lo hará pasar como un niño jugando con muñecos de la franquicia y haciendo diálogos sobre la marcha (algunas líneas son verdaderamente sonrojantes) mientras los personajes vuelan y se estampan contra todo lo que ven.

La película se centra en un grupo de soldados y científicos que acuden a la isla con motivos diferentes, unos empeñados en mostrar al mundo la existencia de animales que se escapan de la legica y otros para curar heridas provocadas por la guerra de Vietnam. Estando allí todo se centrará en tener que recorrer la isla para tratar de volver a la civilización con vida.

En esta mezcla la mayoría solo están ahí para morir de forma entretenida y volar por los aires o ser aplastados, pero el show se lo roba John C. Reilly con un personaje construido entre la locura y la ironía, acompañado por un agente británico de la SAS (Hiddleston); un coronel de las fuerzas especiales (Samuel L.Jackson haciendo de Samuel L.Jackson); una fotógrafa de guerra sin más motivo en la trama que el meter a alguien femenino para estar en apuros (Brie Larson) y un visionario loco que cree que la tierra está llena de bestias y monstruos (John Goodman).

Pero lo verdaderamente protagonista de la historia son los diferentes monstruos y bichos varios que irán mermando al grupo a modo de escenas de aventuras clásica: hormigas gigantes, lagartos de komodo, pájaros dinosaurios… Todo ello enmarcado perfectamente en unos paisajes con fuerza propia en Hawaii, Australia y Vietnam donde el ambiente suda, transpira y vive. Un acierto el utilizar localizaciones naturales entre tanto CGI. Esta película es mucho más cercana al cine de aventuras o (salvando las distancias) a las junglas de Apocalypse Now que a aquel artificial (y largo, muy largo) remake de Peter Jackson y trae de vuelta la esencia del original. 

Pero lo fascinante es que parece que su director se lo está pasando genial orquestando y planificando sus escenas y destrozando mitos como el del soldado héroe que se sacrifica contra la bestia para salvar al grupo. Por ello hay que entender y ver la cinta con ojos de niño y olvidarte de todos los errores, carencias, errores de raccord y sin sentidos varios. 

En resumen, Kong: Isla calavera es una cinta de entretenimiento de monstruo con un poco más que rascar que la media. Sabe lo que el espectador quiere y se lo da en dosis gigantes. Es una cinta para ver en el cine y disfrutar del sonido, del ambiente, de los efectos y verlo todos con los ojos de un niño. En un año no recordaremos nada de ella, pero mientras ves a los soldados volar por los aires no puedes evitar sentir una carcajada interior de saber que te lo estás pasando bien. 

Lo mejor: Las muertes, John C. Reilly y las referencias
Lo peor: Los diálogos y una sensación de videojuego.

Valoración: 7/10

martes, 19 de abril de 2016

CRITICA DE TV - Aquí mando yo (1/10)

Gogglebox versión rebajas en el rastro




He de reconocer que cada vez veo menos televisión “en directo”. Hay demasiada oferta y poco tiempo. Pero uno de los formatos que más curiosidad me despierta a la hora de seleccionar qué ver  en Inglaterra es Gogglebox. Un formato ameno y divertido cargado de personajes carismáticos y a la vez informativo en esa especie de zapping comentado.

Gogglebox UK tiene una fuerza imparable, premios (Bafta incluido), reconocimiento, popularidad (algunos de los personajes han participado después en Celebrity Big Brother o varios anuncios) y merchandising alrededor que va desde un libro oficial a camisetas y derivados.

Por eso sentía curiosidad de ver su homólogo español. El anuncio del off por Miky Nadal me daba cierto miedo. Y no porque crea que el presentador carezca de talento, que le sobra, sino porque en la versión inglesa la voz es un mero conductor sin opinión que da un aire de calidez. Por momentos pensé que querían recrear el espíritu de “Sé lo que hicisteis” y quedarse en el camino. Afortunadamente no ha sido así, y Miky Nadal se ha quedado en muy segundo plano como el formato invita.

Creo que ese punto ha sido el único punto positivo, porque el resto ha sido un desastre.

En España tenemos el problema de no poder emitir ni una sola imagen de un programa de Mediaset en ningún medio sin miedo a que no te desangren económicamente. Pero aún así todavía hay más tele ahí fuera, si se escoge bien.

Y ahí radica el primer problema, demasiada poca cosa vi: fútbol, George de la jungla (o como se quiera hacer llamar ahora), top dance y poco más. Y sinceramente nada que aportar. Ni era una selección ilustrativa, ni me interesa ver a un forofo del Barcelona diciendo a uno del Atlético que no vuelva más porque sino pierden, ni a uno del Madrid gritando porque para eso hay muchos bares por España… Había un interés nulo por saber sus opiniones, porque hablaban de algo muy poco destacado o que no aporta absolutamente nada. 

En la versión inglesa ponen los momentos más incendiarios de la semana, noticias, series que han tenido un gran giro, expulsiones del factor X, Strictly come dancing, The great british bake off… lo que la gente habla y comenta. Y no el resultado del City contra el liverpool, porque ya sabemos que el forofo de un equipo se va a alegrar cuando su equipo gane ¿no?  

El segundo gran error es el casting. La versión española ha carecido de personalidades delimitadas, el matrimonio geek y las gallegas fueron de lo poquísimo destacable. Y la diferencia es que en Inglaterra cada uno de los integrantes del casting lo es desde un target diferente y localidades diferentes. Adolescentes, inmigrantes, jubilados, burguesía, bohemios, personas de color… cada uno es una porción diferente de la sociedad británica.

No me meto con las elecciones en particular, ya que a penas ha habido tiempo para conocer o desarrollar a muchos de ellos. Sí que me ha parecido demasiado anárquico y extenso y a veces todo excesivamente forzado y más falso que un anuncio de Avon de Chenoa (esa conversación sobre los muñecos de los Geek ha sido de juzgado de guardia)

En Inglaterra anuncian que si votas a tal partido te van a devolver 200 euros… pues ofrecen reacciones entre gente más humilde y gente más rica. Juventud y jubilados… distintos puntos de vista que enriquecen el programa. En España solo vemos a un forofo del Madrid gritar gol cuando marcan. 

Apasionante.

Pero el mayor error de “Aquí mando yo” es el montaje. Un completo y absoluto desastre. En la versión británica puedes seguir lo que pasa en el programa y lo intercalan con un par de opiniones. En la española veías 4 segundo de baile de top Dance y lo interrumpían con 4 reacciones una tras otra parando totalmente el ritmo.
Para alguien que no ha visto el programa en cuestión del que hablan (como yo) es imposible saber qué sucede o por qué han seleccionado ese fragmento y no otro. El de George de la jungla es el ejemplo palpable: TODOS hablan sobre sus zapatos croocs sin que haya pasado nada, y nos enseñan a todos y cada uno diciendo algo. Suena a productor señalando qué decir y dónde mirar y no a alguien diciendo algo espontáneo, además con una opinión de quién sea me sirve, no necesito 4 parejas una tras otra diciendo lo mismo, ese tiempo lo podían emplear en mostrarme más del fragmento seleccionado, porque así no me entero de nada y es solo un puñado de gente diciendo lo mismo.


En resumen, “Aquí mando yo” es un gran formato muy mal llevado. El resultado es una tontería absoluta, mal planteada, con un mal casting y producción y una ejecución francamente amateur y falsa. Una verdadera lástima que se hace realmente insufrible. 
A otra cosa.

miércoles, 23 de marzo de 2016

AGENTE CONTRAINTELIGENTE (The brothers Grimsby, 2016) - **1/2

Chavs salvando el mundo



La idea de un James Bond de andar por casa, con pocas luces y dado a cometer un error tras otro no es nada nueva: Austin Powers, Johny English o mil y un “compañero de aventuras del bueno”, alguien que se ve arrastrado por las circunstancias en medio de una misión enorme. La diferencia de  “Agente contrainteligente” (traducción rocambolesca de “Los hermanos Grimsby”) es que ésta lleva el sello de Sacha Baron Cohen y eso ya significa algo.

Es curiosa la historia del cómico inglés que ha creado personajes tan fuertes y delimitados como Ali G, Borat, Brüno y en menor medida su dictador, película anterior a la que nos acecha y que ya ofreció cierta dosis de agotamiento de su premisa. Exceptuando “Borat” (verdadero canto del cisne del autor) en su diseño de personajes es dónde nacen y mueren sus planteamientos, crea grandes personalidades y los termina agotando en repetir las mismas superficialidades y bromas. 

En su última película, la premisa de la cinta parte de una crítica a la “sociedad trabajadora inglesa”, o mejor dicho la no trabajadora, la que llena programas como Benefit Street o se sienta a diario en el show de Jeremy Kyle a descubrir tests de paternidad o si se han engañado mutuamente en la máquina de la verdad. Los denominados “Chavs” (algo así como los chonis españoles) gente que gusta de no trabajar y vivir de subvenciones del estado por sus numerosos hijos, su incapacidad para encontrar empleo (que ni siquiera buscan), que visten chanclas y calcetines y que se dedican básicamente a ocupar espacio viendo el fútbol en el pub local de barrios marginales de las grandes ciudades. En la cinta es la ciudad de Grimsby, elegida por varias publicaciones como el peor lugar para vivir en Reino Unido.

Creando un estereotipo de Chav separado de su hermano de pequeño al que echa tanto de menos que mantiene su habitación intacta desde que se separaron y ahora es un agente de inteligencia británica con el que se ve inmerso en una película de espías a lo James Bond donde el argumento no es más que una excusa para desarrollar un gag tras otro, todo con un barniz de sal gorda que hace que algunos den en la diana y otros sean una repetición tras otra. Bromas de carácter sexual y nada sutil en general, con un par de aciertos en crítica a la cultura chav pero escondida entre bromas groseras y chabacanas.

Es una de esas películas que es a duras penas es una película ya que nada sigue una lógica, sino que es una mera excusa para introducir más bromas y algunos personajes solo están ahí para ofrecer el chiste (el personaje de Gabourey Sidibe no es ni siquiera un personaje).  

Todo ello bajo la batuta de Louis Leterrier (“El increíble hulk”, “Furia de Titanes” y “Ahora… me ves”) que parece empeñado en introducir una cinta de acción como puede en la comedia y no termina nunca de encontrar el equilibrio para poner a Baron Cohen a merced de la historia y no al revés.

Respecto a la aportación española, Penélope Cruz al menos sostiene su personaje con dignidad entre mucho descontrol (me refiero a que por lo menos no ha sido utilizada para una broma del tipo Gaboury Sidibe).

En resumen “Agente Contrainteligente” es probablemente la peor película de personajes de Sacha Baron Cohen y un caos de humor escatológico pero que sin embargo puede funcionar bien en un determinado público concreto. A los que busquen algo más, hay poco más que rascar que una película entretenida con un par de chistes acertados que llegan hasta a incorporar a Donald Trump y Daniel Radcliffe pero un conjunto en términos generales ineficaz. Una pena.

Lo mejor: Las críticas a la cultura Chav
Lo peor: Algunos chistes alargados hasta el aburrimiento (los elefantes)


Valoración: 5/10

martes, 22 de marzo de 2016

CRÍTICA DE TV - LOVE (8'5/10)

“No sé para qué me lo tomo tan en serio, dicen que las mamadas son como antes enrollarse”



Netflix está optando por series con un foco muy personalizado y estudiado, con unos targets de público muy concretos para conseguir posicionarse en prácticamente todos los mercados. Cierto que han apostado por grandes series de calidad imanes para los premios como "House of Cards" o "Narcos", pero también series y productos que buscan un target muy específico de mercado como fue “Frankie and Grace” o la que nos ocupa “Love”.

Y es que Love, producida por Judd Appatow, es muy similar a lo que fue "Girls" (mismo productor), pero todavía bebiendo mucho más del cine independiente y creada muy específicamente para un grupo de millenials, de jóvenes buscando el amor del siglo XXI entre relaciones cada vez más líquidas y de afrontar la madurez en la nueva generación por parte de unos personajes que representan al completo esa cara de la juventud, apática, egoísta, adicta a la tecnología, crecida entre algodones e incapaces de asumir responsabilidades. ¿La voz de una generación como decía Lena Dunham en Girls?

No. Pero sí reflejando una realidad que el cine con sus esquemas de “comedias románticas de dos estrellas y media” ya no representan en versión mainstream: la realidad y con personajes reconocibles. Incluso en “Y de repente tú” (Trainwreck, también de Appatow) la cosa se terminaba convirtiendo en típica y funcional tras un arranque suficientemente centrado en la realidad.

El argumento de “Love” cuenta la historia de Mickey y Gus y nos los muestran tratando de recuperarse de dos rupturas que los han dejado sin rumbo. Y de repente tropiezan en la vida y tratan de poner un pie detrás de otro apoyándose inconscientemente el uno en el otro.

Love se circunscribe en esa especie de productos hipsters y modernos y es en su estilo pausado, en su formato río (como una película larga troceada) y en su cercanía a la realidad de quejica “loser” donde encuentra su verdadera autoría y voz. Entre sus principales temas no son únicamente los amorosos sino que principalmente es el paso del tiempo a la madurez, ahora más tardía para todos y con los problemas de encontrar estabilidad y aceptar las responsabilidades.

sábado, 5 de marzo de 2016

¡Ave, César! (Hail, Caesar!, 2015) - **

Los que van al cine a dormir te saludan







Cuando veo algunas películas de los Coen tengo un cierto resquemor de no saber si no entiendo lo que estoy viendo o directamente no me gusta y no me parece bueno. Y no me refiero a grandes peliculones incontestables como “El gran Lebowsky”, “No es país para viejos” o “Fargo”. 
No. 
Me refiero a sus obras “menores”, totalmente intrascendentes para mí como “Quemar después de leer” o “Un tipo serio”, películas a las que le veo el por qué, una historia verdaderamente jugosa y con potencial, con momentos brillantes pero con una sensación general de no entretenimiento durante su visionado. 
Me explico, son películas que disfrutas mucho más pensando y escribiendo sobre ellas que realmente viéndolas. Con eso dicho, nunca podemos considerarlas como “malas”, porque la calidad está ahí, pero sí como fallidas. En ese grupo englobo “¡Ave, César!” su última obra ahora en nuestras pantallas que la podemos considerar como aceptable entre las “menores”.

La película gira en torno a la figura de un ficcionado Eddie Mannix, interpretado por Josh Brolin, un “arregla cosas” en los años dorados de los estudios de Hollywood. Y es ahí, en medio del rodaje de una grandísima super producción de los años 50 en torno a un soldado romano en los tiempos de Cristo cuando la película arranca con el secuestro de la super estrella y las tareas de este personaje por tratar de encontrarle mientras trata el día a día de las estrellas de los años 50.

Y el planteamiento es donde toda la película brilla como una de las grandes, con números “homenaje” al cine de los 50 (westerns, musicales, melodramas, dramas épicos…) y unas historias cruzadas con un buen planteamiento: desde una diva sureña soltera y embarazada pero que arrasa en el cine por su imagen cándida y de niña buena (genial Scarlett Johansson), el de trasladar a un artista de los westerns al drama y lidiar con director y actor hasta los tejemanejes a mantener con la prensa, la religión y hasta la política en un escenario al borde de la caza de brujas comunistas. Y todo ello en un tono ligero, de comedia absurda marca de la casa, pero cuidado, no es una comedia al uso.

Súmale un reparto más que excepcional encabezado por George Clooney, Tilda Swinton, Channing Tatum, Jonah Hill, Frances McDormand o los ya mencionados Brolin y Johansson.

¿Entonces qué falla?
Pues que los Coen se han olvidado que están haciendo una película para ser vista y hay tres factores clave que no funcionan. El primero es el del ritmo y entretenimiento, ninguna escena construye a otra, no hay momento, suspense o fascinación por ver qué va a suceder. Hay una escena tras otra, unas geniales y otras… otras que nos llevan al punto dos. Hay muchos chistes que sólo funcionan una vez, y se repiten una y otra vez (como las gemelas Swinton) y otros simplemente no tienen gracia (todo el segmento Jonah Hill). Y el tercero y más importante es que las historian no tienen ningún desarrollo: empiezan y terminan sin ningún conflicto o prácticamente interés.

Mientras el metraje va avanzando, siempre estás con una sensación vacía de no saber qué te quieren contar y más importante si tienes interés en saber qué va a suceder por esos personajes e historias, y cuando algo así funciona, ya puedes tener el mejor elenco de actores o una crítica subyacente, si no me interesa lo que sucede en pantalla y no me mantienes el interés por ninguna de las historias hasta el punto de olvidarme bastante a menudo de ellas. 

En resumen, estamos ante una buena película (sobre todo para los estándares actuales) pero fallida por tantos lugares (guión principalmente, falta cohesión y conjunto) que se queda en un conjunto descafeinado y poco interesante. Y es una pena, porque con mayor cohesión y presencia de las historias estarían ante una de las mejores películas de los Coen, pero como a uno le toca juzgar lo que hay y no lo que le hubiese querido que hubiera, nos toca pasar página, mandar a los Coen a rezar 5 Ave Marías y esperar a que la próxima sea más redonda. Una pena.

Lo mejor:  Los números homenajes de Johansson y Tatum
Lo peor: El guión poco desarrollado
Valoración: 4/10

jueves, 21 de enero de 2016

Crítica de las canciones candidatas a Eurovisión


It's like 1999 again

Hoy Televisión Española nos ha hecho rejuvenecer a todos al menos 13 años ¿Cómo?
Publicando las canciones que competirán por ir por España al próximo festival de eurovisión, y es que ninguna de ellas suena a 2015 y más bien suenan a propuestas que hubiesen sido “algo” hace unos años y que ahora se presentan a la desesperada. Hemos pasado de artistas queriendo resucitar sus carreras, a compositores queriendo resucitar canciones que estaban muertas y que no tienen ni un punto “revival”. El desastre no es absoluto, porque no dan vergüenza ajena, pero ninguno de ellos tiene ese factor ganador de la primera escucha. 

Bueno.
Otro año será.
Quiero decir por lo de vergüenza ajena, que es lo que nos hace amar estas cosas.

1- Barei
La chica de la que no sabíamos nada y que cantó en punto pelota. Casi nada. Se presenta por un tema que ella dice ser soul y música negra influenciada por vete a saber qué o dónde. A mí me suena a pop electrónico con toques de Dance y descarte de Lady Gaga. Se supone que está producida por Victor Púa que fue de OT y que he tenido que buscar en google.
Aún así es lo más “aceptable” de la preselección y le permitirá tener una canción escuchada en spotify. En directo puede hacerla ganadora o ser un completo desastre.

2- Maria Isabel
Ella ha venido aquí porque tiene poco que hacer en casa. Su disco ha sido un desastre a todos los niveles tanto creativo como comercial. Tras darle una escuchada en su mp3 ha decidido ir con su single porque ya que se ha gastado 4 euros en su videoclip, al menos que lo vea alguien. Si su disco hubiera funcionado se habría reído de la idea de volver a eurovisión, como no estamos en 2003 y ese refrito de rechazos de bellepop con cada canción es un estilo nota llegado a nada ella ha ido dónde le mandan, y por más videos que se grabe en vertical con su móvil diciendo lo mucho que quiere volver todos sabemos que lo hace por ver Estocolmo y sacarse unas vacaciones pagadas. 

3- Electric Nana
La “indie” que canta con Carlos Jean y que hasta ella se ve incómoda por esa etiqueta que TVE le ha endosado porque no es indie, es simplemente desconocida. Dice que ha compuesto su canción pensando en eurovisión y se nota, porque su discografía es bastante buena y esta canción es un despropósito con tres canciones diferentes: la primera es la estrofa que es aceptable, luego un estribillo que es un caos acelerado y luego una parte en castellano que me recuerda al disco que hundió la carrera de Natalia y que hace que la canción suene rara. En el mal sentido. Y todo ello en 2 minutos 20 acelerados de speed que me hacen querer que terminen. Ha sido una decepción tremenda, ¿por qué los artistas se traicionan a sí mismos por querer encajar en eurovisión con algo diferente en lugar de ser ellos y su música? ¿no aprendimos con Edurne?

4- Salvador Beltrán
¿A que no hay huevos…? 
Así empezó esta aventura Salvador sobre unas cañas con sus amigos. y ha terminado entre los seis finalistas con esta canción que suena caducadísima hasta para Cadena Dial. Oye, al menos el chico le pone ganas y sabe que quedará último, pero a falta de Pablos (Alborán y López) al menos él se lo pasará bien en el escenario. Supongo. Y por lo menos es su rollo y puede atraer seguidores. Sus fans actuales contentos porque su mágica es expuesta en televisión y más gente le va a conocer. Buena jugada sin traicionarse. Ahora, para mí es un no.

5- Maverick
Al que le sonríen las galletas. Me descojono. Él ha enviado, supuestamente, dos canciones a la previa y han escogido esta. Espera. Olvidé la acentuación. 
¿Ha enviado DOS canciones y han escogido ¿¿¿ÉSTA??? 
Es un jodido despropósito repetitivo hasta rellenar 3 minutos, que porque no puede durar 4 minutos, si no repite el estribillo otro minuto más. Suena tanto a pachanga verbenera vergonzosa que suena en la boda de tu primo y tu padre intenta bailar como si hubiese ido a clases de salsa en los 80. De verdad que no tiene nada internacional o rompedor en ella. Lo siento por Maverick, del que no conozco nada musicalmente (no vi la voz) pero parece que su carrera ha nacido muerta ¿cómo remontas la imagen de cantar ¿¿¿ÉSTO??? ? Que se haga un Coralazo y retire su candidatura o diga que tiene ebola y no puede ir. Es por su propio bien.

6- Xuso Jones
A favor voy a decir que es de los pocos que de verdad parece que x o por y ha pensado en el proyecto y ha llevado a algo que suena “suyo”. Sí, suena a Suecia y es una mezcla de Glorious, Héroes y Euphoria. Pero es más o menos su tipo de estilo. Es cierto que suena a mucho y repetido y llevar a algo que suena a algo que funciono el pasado año suele significar hostiazo de recordar (aquel Tooji de Noruega a lo Saade, Cascada…) pero si consigue teclear las buenas teclas puede dar con el piano. Pasando de eurovisión la escucharía, ahora veo hostiazo de libro.

Veredicto:
Decepción más grande: Electric Nana y Maverick. 
Bien por ti chaval, pero no: Salvador Beltrán.
Interrogación positiva: Barei
Caducada pero que dará pie a memes: Maria Isabel
Canción que bautizarán como la segunda venida de Jesucristo y quedaremos 21: Xuso Jones 

Veremos pero creo que la cosa estará entre Xuso, maria Isabel por la nostalgia y Barei si se saca algo bueno de la manga en el directo.


Aún así, ¡suerte a todos!