viernes, 7 de agosto de 2015

Los 4 Fantásticos (FAntastic Four, 2015) - **1/2




Algunas veces en el cine actual cuesta ver y admirar una voz en el modelo hecho con molde y plantilla de blockbuster en general y cine de superhéroes en particular que “marvelvivimos” en la actualidad: Edgar Wright despedido para hacer un Ant-Man más marveliano, Joss Whedon harto de los vengadores y dejando su trono sin hacer su trilogía…
Por eso hay que reconocer el par de pelotas que le ha echado Josh Trank para plantar esta “Los cuatro Fantásticos” (Fant4astic, Fantastic Four, 2015) una película de superhéroes atípica,increiblemente indie, lenta en desarrollo y con una única escena de acción y mucha tranquilidad en el desarrollo de personajes. Desde luego que los haters are going to hate de manera enorme en una de las más arriesgadas cintas de superhéroes desde el Hulk de Ang Lee.
¿Es el tener esta voz personal algo bueno para el cine? Absolutamente, pero el problema es que Josh Trank tiene realmente poco que contar. Toda la primera mitad es una película normal de ciencia ficción de adolescentes (me recordaba mucho a Project Almanac) con gotas de humor que no funcionan y muy poco conflicto y suspense (especialmente porque sabemos cual va a ser el resultado). Después se torna en un drama de aceptación (muy adolescente, nada oscuro o adulto) y ya al final, cuando por fin parece aceptar el grupo sus peculiaridades… la película termina.
En Fantastic Four Josh Trank se entretiene mucho en poner las cartas sobre la mesa, en explicarnos de donde vienen los protagonistas y qué inquietudes les surgen y lo hace hasta tal punto que le lleva más de una hora a los protagonistas hacerse con los poderes, hora y media hacerse con ellos y juntarse y… casi no hay tiempo para nada más. Y ese es el problema de muchas cintas hoy en día, del efecto post señor de los anillos, las películas creadas para saga a veces son meros trailers para lo que va a llegar, es la misma sensación que tuve con Sinsajo, algo genial va a ocurrir, pero te lo cuento si eso el año que viene.
Por eso me resulta raro que a Josh Trank le hayan dado un presupuesto tan abultado para hacer algo así, o los productores han metido mano muy tarde en el proyecto y se ha quedado en tierra de nadie. Los trailers son un engaño impresionante, hasta el póster miente (fuego cayendo sobre Nueva York? eso no sucede nunca en la cita) y resulta llamativo que en los tiempos de marvel hayan hecho una película tan calmada y que huye tanto del conflicto y de la acción (no hay más que ver el escape de las instalaciones para darse cuenta)
Pero si le doy un aprobado es porque a mitad de la narración me dije “¿y si no fuesen los cuatro fantásticos? ¿Y si fuese un grupo nuevo del que no sé nada y que no sé hacia donde va?” es entonces cuando la cinta funciona. Si Josh Trank hubiese hecho una película de ciencia ficción nueva, estaríamos ante una de las sorpresas de la temporada como lo fue su Chronicle. y desde ese punto de vista, disfruté de la cinta, olvidándome de lo que debía ser y centrándome en lo que realmente es. Por supuesto este punto de vista es erróneo, porque son los 4 fantásticos y como tal la cinta debe ser criticada, pero quiero dar a entrever que hay un poco más bajo la superficie fallida de la cinta.
En resumen, “Los cuatro fantásticos” no es un desastre pero dista mucho de ser una buena película.Funciona mejor como ciencia ficción adolescente que como película de superhéroes y tiene un alma de película independiente que resulta diferente, aún así tiene muy poco que contar, muy poco suspense que ofrecer porque ya sabemos a dónde va y muy pocas dosis de humor y entretenimiento. Es una cinta fallida, pero se agradece el intento por salirse del tiesto.
Lo mejor: El intento
Lo peor: Pasan muy poquitas cosas
Valoración: 5/10

lunes, 13 de julio de 2015

CRÍTICA TV - HUMANS (9/10)

Creados a nuestra imagen y semejanza. 


Cuando uno mira los datos de audiencia de la televisión británica se queda un poco con cara de haba. Es entonces cuando uno debe buscar apoyo para comprender el fenómeno en sí, y es que ‘Humans’ se ha convertido en el drama más seguido de la historia de Channel 4, un canal que ha tenido en su haber series tan arriesgadas y populares como Queer as Folk, Southcliffe, Black Mirror, Utopia, Shameless o Derek.

Es entonces cuando comprendes que si no la estás viendo te estás perdiendo el ahora, el fenómeno y el estar en la pomada.

La serie, ya en negociaciones para una segunda temporada, trata el argumento en un futuro próximo (o es un presente alternativo?) en el que los humanos han desarrollado los symbots o synths, un altamente desarrollado asistente robótico de apariencia humana que ha transformado por completo la vida como la conocemos.

En medio de esta premisa, una familia, con sus propios problemas personales decide hacerse con uno: ‘Anita’ que a su vez está cargada de sus propios secretos. En tramas paralelas, hay un misterio que descifrar en el que un joven anda a la zaga de la que puede abarcar a la próxima generación de synths con auténtica Inteligencia Artificial, un hombre mayor (el ganador del Oscar William Hurt) encaprichado con su synth defectuoso al que trata como a su hijo, unos policías investigando un caso que puede poner en descubierto una conspiración mundial… Todo un entramado de historias que se van cruzando y van dando sentido a un puzzle perfectamente construido y también deconstruido.

Pero no solo de buenas premisas vive la tele hoy en día, lo que hace verdadera única a Humans es su guión de hierro, la veracidad que desprenden las situaciones por mucha ciencia ficción que sea. Todo es creíble y comprensible, hay una serie de reglas que te hacen continuamente cuestionarte lo que ves y comprendes a la vez que filosofar y reflexionar sobre el sentido de la vida.

Y ahí está mi fascinación en que la serie no lo hace de forma obvia, te lo sugiere, te da las herramientas para pensar y te deja que seas tú el que juzgue sobre lo que ves. Sí, habrá conversaciones sobre las que la filosofía saldrá como tema de conversación, pero te dan la teoría y te tratan con la suficiente inteligencia como para que entres a jugar en tu cerebro y seas capaz de llevar el debate a tu vida.

Por supuesto las referencias son abundantes desde Asimov a Inteligencia Artificial, Blade Runner, V o la reciente y majestuosa Ex_Machina. Pero, pese a las referencias todo sigue siendo perfectamente original.

Por si eso no fuera poco, tenemos un tratamiento estilístico muy característico y personal, con énfasis en azules eléctrico que impregnan la pantalla en un estilo visual similar al de Utopía y una banda sonora inquietante que envuelve artísticamente un contenido fascinante con interpretaciones perfectas (atención a dobles vertientes interpretativas en synths, maravillosas transformaciones).

En resumen, Humans está siendo un puzzle fascinante, un misterio digno de la televisión de primera fila y con una calidad e ideas maravillosas. Así que, si no la estás viendo, simplemente te estás perdiendo la que es sin lugar a dudas LA serie del momento.

Lo mejor: Ese aire fresco y original continuo y la manera en que te hace pensar

Lo peor: Parece que tras Lost no tenemos paciencia para un misterio cocinado a fuego lento. A veces es un pelín lenta.

Valoración: 10/10

domingo, 12 de julio de 2015

LOS MINIONS – *1/2

Esos locos y molestos bajitos


Recuerdo que cuando era pequeño, esperaba a que mi madre llegara a casa de trabajar y me trajera una nueva película de esas destinadas al consumo doméstico y que yo nunca entendía por qué no se estrenaban en los cines. Cintas como el retorno de Jafar o cualquier secuela de clásicos Disney que a día de hoy ya he encontrado respuesta en su no paso por salas comerciales: Son infumables en su infantilización exagerada.
Esas películas eran una mera excusa de los estudios para sacar más y más dinero de las arcas de mis padres y darme más historias simplonas que consumir de personajes que ya conocía y quería. Este 2015, una de ellas, se ha colado en las pantallas grandes y encima hará una taquilla espectacular: Los Minions.
Y es que la idea es precisa, visto el dineral que generan en merchandising, cortometrajes y demás, los “simpáticos” seres de “Gru, mi villano favorito” se lanzan a una aventura en solitario en esta fuerte de spin off/precuela de su hermana mayor. La diferencia: que ésta nunca debía haberse estrenado en pantalla grande.
El argumento, tras un brillante cortometraje (el trailer) en el que vemos los minions buscando un villano al que servir que va desde un T-Rex a Napoleón, los Minions se encierran en una cueva sin propósito hasta que tres de ellos deciden que es tiempo de buscar un nuevo amo al que servir. Y el viaje les lleva hasta una convención de villanos.
Y prácticamente ya está, no hay una moraleja o historia a la que servir, no hay un mensaje o propósito sino una serie de sucesión de cortometrajes hilados como han podido y cargados de un humor extremadamente infantil en el que ves a los seres amarillos hacer cosas pretendidamente divertidas y graciosas. Si te consideras uno de los que se ríen a carcajadas con sus “gracias” puedes considerarte afortunado, porque de eso va, de ver a los minions hacer monerías y no de una verdadera historia que justifique la película.
A su favor tiene una ajustadísima duración que llega justa a la hora y cuarto de metraje. Algo más habría sido agotador, sobre todo por lo cansinas que llegan a ser sus voces. Los estereotipos ingleses (reina incluida) parecen una excusa vaga por enlazar con el país que más y mayor dinero les está dando.
En resumen, los minions es intranscendente, infantil, bobalicona y sin chicha o algo que disfrutar. Un fracaso creativo que sin embargo embaucará a cualquiera que guste de estos seres. Si es tu caso, adelante y si como yo, no les terminas de ver la gracia es mejor que te mantengas alejado. Supongo que éste es el nuevo Timón y Pumba de una generación…
lo mejor: Su duración y el comienzo
lo peor: No hay historia ni mensaje


Valoración: 3/10          

viernes, 12 de junio de 2015

Jurassic World (2015) - ****

Ladies and gentleman, welcome to Jurassic World



Recuperar una fórmula de éxito esquema por esquema para una secuela recuerda siempre manido y aburrido, a menos que con ella captures el espíritu del original y que lo lleves un poco más lejos. Pero sobre todo, si dejas un tiempo prudencial como para que ese revival vuelva a estar de moda. Entendámonos, nadie quiere escuchar ahora un disco de versiones de hits de 2010, pero volver a versiones de los 80, como que mola.

Por eso (y por más razones) funciona perfectamente Jurassic World (despojándose del Jurassic Park 4), porque han pasado 22 años y había ganas de hincar el diente de nuevo en una de las mayores y mejores obras de entretenimiento creadas.

Hay una conversación en Jurassic World en el que Claire, supervisora del parque, explica cómo ahora el público ya ha visto dinosaurios y hay que hacer algo más grande, más espectacular y con más dientes. Lo mismo se aplica a la secuela que el debutante Colin Trevorrow (seguridad no garantizada) firma con solvencia y devuelve a la primera división tras el maltrato sufrido por las secuelas anteriores. Hay definitivamente mucho más en esta comparada con las anteriores.

Y es que Jurassic World es la primera de ellas en recuperar el sentido del espectáculo, de la grandiosidad y del disfrute con cierta seriedad de la original, quizás motivada por la genial idea de arrancar con el parque ya abierto y permitirnos disfrutar del mismo con un billete dorado (la sección de niños es una pasada) antes de entrar en la fiesta de persecuciones y muertes por doquier.

En ese sentido, la elección de Chris Pratt funciona perfectamente como entrenador de velociraptores, y sí, hay una escena totalmente absurda con él en una motocicleta entre ellos, pero la propia credibilidad del relato te permite pasarlo por alto. En su propio universo y bajo sus reglas la cinta consigue que dejes el cerebro en la puerta de entrada y disfrutes con cara de “qué pasada”.

A mayores, el suspense está bien capturado, las líneas de humor caen perfectamente, los momentos nostálgicos están perfectamente incrustados en la trama (esa vuelta a las instalaciones originales es genial), los efectos son espectaculares y el ritmo va a toda mecha. Sí, tenemos que tragar con una trama de divorcio absurda y de un niño al que quieres ver morir desde el primer minuto, pero eso también estaba en la primera.

En resumen, Jurassic World es mucho mejor que las anteriores secuelas y, pese a no alcanzar a la original, consigue recrear el sentimiento de aquella y devolverlo a una nueva generación manteniendo la nostalgia en dosis justificadas. Mucho mejor de lo esperada y un acierto de blockbuster. Así sí.

Lo mejor: El sentimiento de entretenimiento veraniego absoluto

Lo peor: El final, mejor no darle una segunda vuelta con el cerebro puesto


Valoración: 7,5/10

miércoles, 13 de mayo de 2015

CRÍTICA DE TV - VIS A VIS (7/10)

Def. Yellow is the new Black



He de reconocer que me equivoqué. El primer capítulo de Vis a Vis me pareció un auténtico despropósito al estilo “El Barco”, algo entretenido pero con un sello de absurdeces y mamarrachadas sin respuesta digna de admirar.

De hecho, cuando me senté a ver el segundo capítulo, esperaba que se convirtiera en mi nuevo placer culpable de ver con twitter en mano y que fuese una comedia improvisada que diese vergüenza ajena. Seamos sinceros, el primer capítulo no hacía ninguna justicia a la serie.


Ahora, ya visto el cuarto capítulo de la serie, tengo que asumir mi equivocación, que la serie ha encontrado en sus tres capítulos posteriores un tono mucho más adecuado y equilibrado, que ha sabido huir de las similitudes con “Orange is the new Black” y que pese a no estar a la altura de aquella u “Oz”, sí que ha sabido trabajar sus aciertos (un entorno distinguible y unos personajes carismáticos) y engancharme semana tras semana.

En la serie Macarena es una pobre rubia engañada por su pareja que se ve envuelta casi sin querer en un delito e internada en un centro penitenciario con una condena por siete años. Allí tendrá que lidiar con una serie de presas que serán menos amigables de lo que parecen y de unos funcionarios que… bueno son funcionarios. Con eso lo digo todo. Al mismo tiempo hay un asesinato por la búsqueda de un dinero del que la protagonista se tropieza de bruces con las pistas, así como el que va a la máquina de tabaco y se encuentra un mapa del tesoro.

El punto de partida es muy similar al de la serie revelación de Netflix, pero ahí termina todo. Vis a Vis es deudora de aquella pero, por suerte, sabe que no aguantaría el tipo ante cualquier comparación y ha ido despegándose de su sombra con más dosis de misterio, drama y oscuridad que aquella. 

Muchos criticamos que Orange no compita en comedia en los próximos Emmy. Nadie en su sano juicio calificaría Vis a Vis como una comedia. Con lo que desde el tono hasta las tramas y situaciones la serie española ha sabido alejarse de las inevitables comparaciones.

¿Significa esto que es la serie española del año? 
No. 
Esa es el Ministerio del tiempo, pero hay que reconocer que es un paso adelante en lo que ofrece. ¿Es eso conformismo? Sí y no. No vivo en Inglaterra con lo que no veo televisión en directo y tengo que acudir al día siguiente a buscarla, por lo que algo de crédito tengo que darle a la producción cuando soy yo el elemento activo en querer verla.

Eso no significa que sea perfecta, ni de lejos. Seguimos teniendo esas conversaciones en las que SIEMPRE hay un más uno escuchando marca de la casa (Globomedia), tenemos muchos guiones y conversaciones hiperprofundas que funcionan bien en papel pero que recitadas suenan increíblemente falsas, esa manera de resolver asuntos y tramas a golpes (Rizos denuncia a la protagonista y parece que se van a odiar a muerte y luego se dicen lo siento y tan amigas), esa costumbre de toda serie española de arrancar con un asesinato (desde Motivos personales a Gran Hotel pasando por Internados o… prácticamente cualquiera) y un montón de colegueo forzado a necesidad de guión y confesiones a funcionarios de presos que llevan quince minutos, y prefiero no hablar de esas confesiones a cámara tan falsas de las presas como si fuese un documental que rompen la estética, la coherencia audiovisual y la veracidad ficcional de la propuesta (esto no es un mockumentary ni juega a serlo, ¿entonces? ¿a ton de qué?) y las sobre actuaciones de ciertos funcionarios haciendo caricaturas absolutas de sus personajes.


Pero a pesar de ello, las buenas interpretaciones de casi todo el elenco, la frescura en las caras del reparto, la química en pantalla y que la trama general es realmente interesante consiguen hacer que levante la ceja ante los despropósitos y les de el visto bueno mucho más de lo que solía hacer con cualquier otra serie.

En resumen, Vis a Vis es una revelación, un entretenimiento muy interesante y con muchas bazas a su favor. Una ficción que puede mirar cara a cara a propuestas internacionales y que sabe mantenerse interesante y con ritmo durante todo su metraje, y sí, tiene errores pero tiene el corazón y el alma suficiente como para que vuelva a ella semana a semana. Y eso es mucho mérito.

Lo mejor: El reparto y en especial el trío protagonista (Maca-Rizos-Nawja Minri)
Lo peor: que alguien quite del montaje el falso documental. Lo siento por la gitana que ahí tiene su único minuto de gloria, pero… No. No lo siento.


Valoración: 7/10

jueves, 19 de febrero de 2015

CRÍTICA DE TV - Indian Summers (Channel 4) - 2/10

Downton Abbey de vacaciones de verano en India




La producción más cara de la historia de Channel 4, su propio “Dowton Abbey”, que tras una incesante promoción ha llegado a las pantallas británicas con unos datos de audiencia bastante más escuetos de lo esperado. Parte de la culpa es la lucha contra “The Casual Vacancy” y otra parte de los propios errores de la producción, más centrada en construir que en propiamente desarrollar en el primero de estos diez capítulos.

Ambientada en la India pre-revolucionaria la historia se centra en un grupo de personajes que se reúnen en Simla en 1932, un lugar donde los británicos acudían para evitar el sofocante calor del verano. A partir de ahí se juntan una serie de arquetipos que hemos visto y conocido muchas veces: El  ambicioso secretario del Virrey y su hermana llegada de Inglaterra huyendo de un matrimonio fallido, una mujer pija con su marido misionero más dado a ayudar al prójimo e integrarse en India que en su familia, un Indio idealista que les ayuda y que está enamorado de una mujer de otra casta mientras su hermana es una revolucionaria en pro de la Independencia de India… 

Aquí hay una buena historia pero el problema es que nunca alcanza por alzar su voz propia frente a todo lo que ya conocemos “La Joya de la corona”, “Pasaje a la India” o incluso “Gandhi” están más inspiradas en lo que intenta contar: un grupo de británicos más ocupados de sus asuntos que de lo que se cuece en las calles.

Tras las primeras pausas apunté en mi libreta: No ha pasado mucho. En realidad en el primer (y largo) capítulo de esta historia no llega a pasar nada, se preocupan tanto en construir el ambiente, la escenografía, los (maravillosos) paisajes y el vestuario que se han dejado por el camino algo muy importante: la veracidad, la historia, el pulso, el nervio y sobre todo el arte de la narración. 

En varias ocasiones estaba completamente a uvas sin saber si íbamos hacia alguna parte o nos habíamos quedado estancados dando círculos, creo que es uno de los pilotos con más escenas de relleno que he visto en mi vida y con errores de dirección y montaje tan garrafales que las escenas se alargan únicamente para mostrar encuadres bonitos que dan una sensación extraña de acartonado y enmarcado, como falso y premeditado en dirección actoral. Por ejemplo, la escena en la que enseña a su hermanable pony de madera en medio del jardín resulta estúpida, insulsa, nada convincente y acartonada en todo momento.

Todo eso sería perdonable si las escenas clave consiguieran enganchar, apasionar y mantenerte pegado al sofá, pero fallan de emoción y acaban pareciendo parodias de sí mismas como el intento de asesinato frustrado y esa persecución que recordaba a Benny Hill, o el salto del tren en marcha que daba impresión que iba a 3 km por hora. Errores de dirección y montaje que resultan sonrojantes en una producción de esta categoría.

A su favor tiene que se denota algo palpable en la historia, que parece que puede apuntar maneras y que su propósito de cuatro temporadas mostrando la lucha por la Independencia de India puede ser apasionante si se sabe manejar y mover a los personajes en la dirección correcta, y ahí está Julie Walters marcando cómo se debería enfocar la historia y hacerla mejor.

Indian Summers tiene un gran potencial enfrascado en un piloto farragoso, sobre todo en cuestiones claves y de narración. No es un fracaso absoluto, pero tampoco es la joya que todos esperábamos y habrá que ver si su segundo episodio, sin todas las presiones y expectativas del primero consigue encontrar su sitio y ritmo.

A favor: La historia y las piezas están colocadas en buen lugar en el tablero

En contra: Una demasiado larga introducción y construcción


Valoración: 5/10

miércoles, 11 de febrero de 2015

Editorial Crítico - El Racismo de Hollywood

Sobre la omisión de Selma y el discurso de David Oyelowo



Vivir en Reino Unido tiene sus cosas, una de ellas es la intensa promoción que David Oyelowo ha realizado en su país natal sobre la película Selma, una auténtica joya de la que ya os he hablado.

El caso es que en lugar de hablar únicamente de lo mucho que le ha influido, de lo contento que está del resultado o de cómo hay que remarcar a esos héroes anónimos que lucharon por algo que a todas luces nos parece justo ha lanzado una fuerte oleada de opinión en contra de las esferas Academicistas por el olvido en ciertos galardones y nominaciones a personas de color. Y con sus palabras ha incendiado artículos e incluso a otros actores (Benedith Cumberbatch a la cabeza) a una revitalización racial de los votantes.

Voy a ser sincero, he estado leyendo varios artículos y podría citar varias referencias pero a medio camino me he aburrido muchísimo de continuar escuchando lo mismo: quejas y más quejas. Y parece que el público también, Selma ha sido el segundo peor estreno de las ocho nominadas a los Oscar unicamente sobre Whiplash. La diferencia es que Selma es producto patrio, con un renombre de calidad, con un público que podría estar ahí pero ha fallado. 

Su target ha sido gente adulta y “seniors” y ha fallado en conseguir un mayor nicho de prestigio y/o gente de color. Su estreno en el número 6 de la taquilla británica muestra que la campaña de márketing (grande en cuestión de entrevistas y prublirreportajes en periódicos y revistas de prestigio) no ha terminado de calar.

La polémica viene dada por el ninguno de la cinta en los Bafta y sus dos únicas nominaciones a los Oscar (Mejor película y canción). Su estreno ha coincidido con la celebración de la gala de la Academia británica con lo que su ausencia ha sido más recalcado de lo que quizás debería.

Selma es una gran película, y no desentonaría en casi ninguna categoría de los premios, especialmente en director(a) y actor. Pero, ¿a quién quitas? 
Este ha sido un año increíblemente rico en muchas facetas, pero sobre todo en interpretaciones masculinas Keaton, Redmayre, Cumberbatch, Carrell y Cooper también merecen esa nominación al igual que Gyllenhaal, Spall, Fiennes y apurando Tatum o Affleck. Cualquiera de ellos podría haber estado en ese quinteto de elegidos y nominar a Oyelowo porque hay que nominar a un afroamericano para quedar bien me parece imprudente, racista, panfletario y ofensivo.

Los que seguimos de cerca la carrera de los Oscar sabemos todo lo que llevan detrás: promoción, fechas de estreno, pases previo, márketing, ubicuidad, nombres de apoyo, pases previos en festivales… Y también un hype construido por el momento.

American Sniper es de lejos la menor de las cintas nominadas, pero se ha beneficiado del momento, el estreno y la polémica. Selma tiene algo muy en su contra: el año pasado se galardonó a una película que cubría parte de la deuda pendiente con la segregación racial, ¿tendría más opciones de premio Selma si hubiese llegado antes que 12 años de esclavitud? Probablemente, como también las habría tenido Interstellar si Gravity no nos hubiese fascinado antes o El Hobbit si se hubiese creado antes de El Señor de los Anillos. Los Oscars no premian a lo mejor, sino a la fotografía del momento con todo lo que ello conlleva.

Selma ha fallado en su estrategia de estreno (las copias a los académicos ingleses ni siquiera llegaron a tiempo), Selma ha fallado en crear identidad propia o categoría de must see (que sí que logró la cinta de Steve McQueen) y Selma ha fallado en festivales clave. 

En resumen, Selma es una gran película y nunca desmerecería en ninguna categoría en la que se hubiese colado, pero tener que nominarla por cubrir la cuota de color es igual de racista que obviarla por el mismo hecho. Y con todo eso dicho, únicamente recomendaros que la veáis porque ciertamente es una gran película. 

CRÍTICA DE TV - Asylum (BBC4) - 3/10

Podría ser algo bueno si...




De todos es sabido que las comedias necesitan su tiempo para encontrar su sitio, no todas arrancan carcajadas y consiguen lo que buscan desde su episodio piloto. Y más aún en el Reino Unido donde se presenta un piloto y luego se da luz verde a las series a raíz del mismo apuntado correcciones y direcciones a tomar, por ello las cadenas suelen arrancar con estreno de dos episodios el piloto con la premisa y otro donde se desarrolla más el ambiente sin la presión de presentar todo. Por desgracia Asylum (BBC4) arrancó con uno, y me dejó un sabor agrio con muy poco de dulce.

Me explico, y es que voy a ser un poco cauto a la hora de criticar “Asylum” la última obra de Kayvan Novak (Phone Jacker, Four Lions) porque hay potencial en la premisa pero que se queda en un concepto bueno de personaje en un entorno que promete pero que se sustenta en un par de lineas de diálogo acertadas que son recitadas por personajes insustanciales fuera de lugar, y así tratan de llenar el tiempo, con lo que el resultado no se termina de sostener.

El argumento gira en torno a Daniel Hern, una suerte de adaptación del jefe de wikileaks que tras ser declarado enemigo número uno de los Estados Unidos encuentra asilo político en un ficticio país denominado “El Rican” y, rodeado de gente con la que ni siquiera pasaría un par de horas en circunstancias normales se ve atrapado a permanecer en la embajada por un año.

Ahí es donde arranca la función, en una suerte de parodia-sátira de la realidad del líder de la filtración americana en territorio neutral y como pasa a convertirse en un mero objeto condenado al olvido. La premisa promete, el desarrollo defrauda.

Es en el aniversario de su estancia cuando el país acoge a otro “criminal” para relanzar la relevancia pública del país y conseguir invitados a una fiesta parlamentaria. Ahí es cuando llega Ludo, un pirata internauta que se encuentra en asilo por crear una web de descargas ilegales y lucrarse a cuenta de ello.

El trío se compone con el hijo del mandatario en sí y, a esperas de ver si desarrollan consecuentemente alguno de los otros personajes que se ven arrinconados a meras caricaturas algunas mejores (la abogada) y otras peores (la periodista de the Guardian interesada unicamente en celebrities) la serie va haciendo aguas entre la falta de saña, de crítica, y de consciencia al crear un universo propio y particular y sacarle partido.

No la descarto de momento a falta de ver cómo desarrollan el ambiente, pues hay talento de sobra y buenas ideas, pero el primer episodio como tal no deja de ser completamente fallido.

Lo mejor: La premisa promete
Lo peor: Sin duda el personaje de Ludo y la horripilante sobre actuación de Dustin Demri-Burns


Valoración: 3/10

domingo, 8 de febrero de 2015

CRÍTICA DE TV - Gala de los Goya 2015 (2/10)

Yo no lo llamo fiesta si no está Pilar Bardem



Por primera vez en mucho tiempo he visto la gala de los Goya sin haber visto casi ninguna película de las nominadas. Cosas de vivir en el extranjero. Así que sin presión por saber si se hacía justicia o no, sin ese sentimiento de tener que poner el grito en el cielo porque se pasa por alto a grandes producciones en favor de otras más simplonas me he sentado a ver la gala como espectáculo televisivo. Y fue un puro desastre y aburrimiento.

No estoy dentro de la vorágine Dani Rovira. Sí que he visto su actuación en la adaptación española de Bienvenidos al Norte y me alegro que ganara el cabezón por ella ya que me pareció pura chispa cómica, pero ayer su conducción era triste. o en el sentido de otros años con Eva Hache que hacía que quisieras asesinarla en cada momento. No. Dani Rovira ha sido triste porque no hay momento más humillante que un cómico sin gracia.

Él lo intentaba y no arrancó mal, pero su momento improvisación por las escaleras, su sketch del trailer fusionando directores que recitaba como si hubiese estado estudiando el guión diez minutos antes, su momento post claqué (¿a qué venía todo eso?) y sus cansinas repeticiones a que quería vender el coche… Le faltó chispa, gracia, desparpajo y sobre todo guión. Los intentos fingidos de Penélope Cruz por parecer que le hacía gracia todo aquello era lo único salvable.

Lo de los discursos. Madre mía que berenjenal, si bien era acertadísima esa voz en off diciendo datos curiosos del ganador mientras llega al escenario y abraza a todo bicho viviente que se pone por delante, al llegar al micro la cosa era infumable. En España nadie sabe dar un discurso breve y venderse al público con algo divertido y/o inspiracional. No. Tienen que agradecer durante cinco minutos a su familia, agente, compañeros, equipo técnico… O aprovechar ese momento de gloria para hacerse un “Entre Todos” y pedir no a la guerra, no descargas, mejores leyes… 
Por un momento esperaba a Candela Peña dándome el estado de la sanidad española, pero ni eso.

Sí que tuvimos los soporíferos discursos del presidente de la Academia y del Goya de honor a Antonio Banderas. Muy bonitos los dos para quienes les escucharon pero… ¿por qué tan largos e imposibles de mantener la concentración? Me parece horrible que salgan con trescientos folios a leer cuando eran los únicos que ya sabían de antemano que iban a salir al escenario. El de Banderas fue como una eterna pausa publicitaria en la que no sabes que te han contado. Con sus gafas tipo abuelo de Up hizo uno de los peores momentos televisivos en mucho tiempo.

Y para guinda del aburrimiento estuvo la realización. Yo creo que el realizador tenía hipo y pasaba a barridos sin sentido, pies, planos estáticos de los mismos… todo a pie de suelo: ni una grúa, ni un plano aéreo, ni un poco de aire…

Una lástima de gala sin ritmo, sin guión, sin tino, con pocos aciertos (quizá el de las sillas del Ikea con los directores de los cortometrajes en el escenario fue de los únicos) y que ni tan siquiera destacó por lo malo. La gala de los Goya fue sosa, intranscendente, aburrida y monótona. Una pena. 


¡Ah! y ya que hemos conseguido que los invitados vayan arreglados y duchados y no en chandal como hace diez años, por favor que les digan que la gala está siendo televisada y grabada, que no tienen que estar con sus cámaras o teléfonos continuamente que daba una imagen de cutrerío en plan “Toñi, graba a la niña en la función del cole, que ya sale”.

sábado, 7 de febrero de 2015

Selma (Ava DuVernay, 2014) - ****1/2

Nuestras vidas no están completas si no estas dispuesto a vivir y a morir por lo que creemos




En 1965 (prácticamente antes de ayer) tras la muerte de cuatro niñas inocentes en el Sur de Estados Unidos, se juntaron dos aspiraciones: la lucha por un voto igualitario sin miedo y el Nobel de la Paz para uno de los mayores y más influyentes hombres de la historia: Martin Luther King Jr.
De esta conjunción sale la marcha pacífica que hizo cambiar la historia de un país y condujo al presidente de Estados Unidos Johnson a cambiar la ley de voto.

Lo que ha hecho Ava DuVernay con esa historia verídica es convertirla en una película intensa, emotiva, emocionante, informativa y necesaria: Selma.

Y es que la mayor virtud de la directora con su poderío visual y su inquebrantable guión es un poder expositivo ejemplar, una concreción de la narración apabullante y una documentación precisa sin alzamientos dramáticos o argumentos populistas. 
En Selma no hay un ensalzamiento del héroe, no pintan a los buenos como muy buenos y a los malos como antagonistas, les muestran como seres humanos que van aprendiendo sobre la marcha, que tienen que manejar todas las esferas de la vida (familia, opinión pública, debate…), tampoco hay un afán de victimizar a las víctimas o de hacerte sentir culpable, no hay lecciones que aprender, únicamente personas que muestran fisuras y dudas en sus acciones pero que buscan en el fondo de sus corazones para intentar hallar la línea del bien y el mal, de lo correcto y de lo incorrecto.

Con la ayuda de una banda sonora elegante, de un montaje clásico pero intenso, de una documentación y unos efectos que te recuerdan que lo que ves son hombres y mujeres que tratan de luchar por lo que consideran correcto y unas interpretaciones perfectas (David Oyelowo hace suyo un papel complicadísimo y Tom Wilkinson demuestra porque es un grande casi sin despeinarse) la película se convierte en una obra de arte inspiracional que te hace reflexionar sobre el poder de la voluntad humana y de la solidaridad bien entendida.

Y es que el tono de Selma es su gran virtud, no es un drama que pretendas que sufras, el drama existe y está latente (perfectas las conversaciones de Luther King con su esposa y esa amenaza constante de la muerte como mieda a seguir alzando la voz), Selma es un film que quiere que conozcas qué sucedió y cómo a través de una marcha física se consiguió cambiar la historia, pero que la verdadera marcha y movimiento se producía en el interior de los ciudadanos. 

Selma consigue todo eso y más, logra contarte una gran historia absolutamente necesaria y muy desconocida para entender cómo hemos llegado a este punto y que la lucha no ha terminado, y es que cuando la película realiza su último fundido a negro la sensación que queda es que Selma no es sólo una de las mejores películas del año sino que debería ser de obligado visionado. Una obra de arte cinematográfica y expositiva. Un placer.

Lo mejor: Lo bien contada que está
Lo peor: Que parece que nos resulta lejana

Valoración: 9/10

miércoles, 28 de enero de 2015

El Francotirador (American Sniper, 2014) - ***

Los puntos ciegos de la moralidad occidental





Algunas películas trascienden la pantalla porque llegan en el momento justo en el que la sociedad está pidiendo algo concreto y se convierten en un emblema del reflejo de la sociedad hoy en día. 

American Sniper ha logrado el mejor estreno en Enero de la historia, segundo mejor mantenimiento de la historia en un film no franquicia do (únicamente por detrás de Avatar), mejor estreno de Clint Eastwood en toda su carrera en Estados Unidos, Reino Unido, Taiwan, Nueva Zelanda, Italia y Perú, seis nominaciones a los Oscar… Y todo esto cuando el consenso general era que las películas ambientadas en la guerra de Irak eran veneno puro para la taquilla. Recuerden que “En tierra hostil” (The Hurt Locker), la oscarizada cinta de Kathryn Bigelow recaudó 17 millones de dólares en USA (la menor recaudación de la historia de las ganadoras al premio de la Academia a mejor película). American Sniper está en su segunda semana rozando los 200 millones de dólares en taquilla.
¿Es realmente tan buena?

La respuesta es no. American Sniper es un film muy correcto y muy conseguido en muchos aspectos (el tratamiento del peso de la guerra en el hombre, la soberbia actuación de Bradley Cooper…), pero su mayor factor es la celebración de un hombre cuyo talento es disparar a matar a gente cuando no están mirando y que además disfruta de su trabajo.

No hay arco moral en la cinta, no hay remordimientos sobre si matar es necesario o hay alguna culpa en el acto de hacerlo. La cinta prácticamente abre con uno de esos discursos en la mesa de un padre a sus hijos que tanto le gusta a Clint Eastwood “en la vida hay corderos, lobos y los que defienden a los corderos de los lobos: los perros pastores”. La historia que trata Eastwood de vender es la de un hombre que se convierte en ese perro pastor defendiendo a su país de los que tratan de invadirlo. El prisma real es otro, los Iraquíes están tratando de defender su suelo mientras los americanos arrasan con él.

El verdadero Chris Kyle, el protagonista de la cinta, escribía en sus memorias que a él no le importaban “una mierda los Iraquíes” y no deja de referirse a ellos como “salvajes”. “Tras la primera muerte, las demás vienen fácilmente (…) no tengo que prepararme mentalmente para ello. Miro por el telescopio, pongo a mi objetivo en la cruceta y mato a mi enemigo antes de que mate a uno de los míos.” Él resumía el sentido de la guerra en esa frase, con lo cual cualquier sentimiento de raciocinio impuesto por la cinta queda empañado por el patriótico.

Y aquí es donde la película entra en terreno peligroso fuera de los Estados Unidos, donde somos mucho más abiertos a ofrecernos a una lectura del tablero mundial. Durante una década los EEUU han condenado la vulneración de los derechos humanos en Cuba mientras mantenían abierta una sede en Guantánamo que los violaba abiertamente. Los americanos gustan y disfrutan de mirar únicamente donde les interesa y donde ellos son los heroes, y por eso American Sniper está convirtiéndose en un fenómeno ya que provee un héroe de celuloide que está encargado no de satirizar y preguntarse acerca del Islam sino de matar musulmanes. “Mata cada hombre que veas. Ese no era el lenguaje oficial, pero sí la idea” escribía Chris Kyle en su libro biográfico.

Escribía George Orwell en su obra Notes on Nacionalism que “Los nacionalistas no solo no desaprueban las atrocidades cometidas por su bando sino que tienen una capacidad remarcable para ni siquiera escucharlas. Si esos hechos eran reprobables o si tan siquiera ocurrieron fueron siempre decididos por predilecciones políticas.” 

La controversia que más me interesa llega al descubrir que desde el estreno de la cinta las amenazas a Árabes y musulmanes en América se han triplicado. Radicalizando nuestras opiniones acerca de una comunidad (que mayoritariamente condena por activa y por pasiva cada ataque terrorista) no hace más que radicalizar las opiniones de dicha comunidad, arrastrando a los indefensos a buscar consuelo donde lo encuentran, y si occidente liderado por una doctrina de odio hacia su pueblo no les escucha se moverán en busca de otro refuerzo de opiniones y convicciones.

El arte últimamente se está utilizando como instrumento de poder social y más recientemente como un poder de ofensa política en lugar de convivencia y normalización. Los ejemplos los tenemos recientes: The interview ha desatado iras entre naciones enfrentadas, Charlie Hebdo ha hecho correr ríos de sangre… Tanto de un bando como de otro, se está utilizando el poder de la creación para ejercer una provocación incendiaria que no conlleva a nada bueno salvo a la falta de expiación y autoculpa.

Eastwood despliega sus armas cinematográficas para conseguir este efecto: los Iraquíes nunca son tratados como personajes en la cinta sino como fondo amenazante, ninguno tiene personalidad, tan solo son objetivos. Todos ellos mueren al primer disparo. Los americanos agonizan en escena con borbotones de sangre para que veamos la crueldad y el desgarro. Y en el único momento que un Iraquí sufre es a manos de la crueldad de su propio pueblo.
Kyle, el verdadero Kyle, era un trabajador de clase media que perdió la dirección de su vida cuando vio gente con la que se identificaba siendo asesinada en otras partes del mundo (según la película en los atentados de Kenya y Tanzania contra la embajada americana) y decidió alistarse para asesinarles de vuelta.
¿Les suena familiar?


“Yo no veo el gris. Si tengo que ordenar mis prioridades serían Dios, mi país y mi familia” (1) escribía Kyle. De todas las luces, Kyle era tan Jihadi en uniforme como su enemigo Mustafa lo es en ropa árabe. La cinta provoca el aplauso cuando uno vence al otro. Desde mi pantalla, ambos resultamos igual de perdedores. Y viendo la cinta parece que estamos regresando a aquellas cintas propagandísticas de la Rusia de Lenin. ¿Es eso a lo que nos encaminamos?


(1) extractos recogidos del artículo http://www.theguardian.com/commentisfree/2015/jan/26/america-morality-blind-spots-guantanamo-bay-king-abdullah-hypocrisy-civilisation de Gary Younge

sábado, 10 de enero de 2015

CRÍTICA DE TV - Blue Go Mad in Ibiza (ITV2) - 2/10

We are going to Ibiza… iza-iza-iza-iza- Uoooooo



¿Os acordáis de Blue? 
Ese grupo inglés tipo Boyband que arrasaba a primeros de los 2000 arrasaba en la lista y que llegó a vender más de 15 millones de discos (que se dice pronto) en todo el mundo. Seguro que os suena su dueto con Elton John y aquel Sorry seems to be the hardest world.

El caso es que Blue es el ejemplo más palpable de algo muy triste en el mundo de la música: estar en la cresta de la ola y caer hasta los abismos más abismales que en este caso tienen forma de broma televisiva en ITV2 con aire muy cutre y casposo para ser el hazme reír de toda una nación que antes iba a tus conciertos y te veneraba. 

Y es que los pobres integrantes de esta boyband han pasado por todo el ciclo: exitazo mundial que supone separación para probar carreras en solitario que fracasaron como si Mel B estuviera tras ellas, 5 discos recopilatorios sacados para intentar rascar todos los cuartos posibles a las fans (¡ojo que 4 de ellos fueron en un espacio de tres años! Ni que fueran Maná) intento de resucitar a través de eurovisión donde, a pesar de un puesto 11, el sabor de boca fue muy malo debido a que la actuación fue… olvidable. 

Tras esto y sacar un disco con canciones nuevas que todo el mundo ignoró se embarcaron en un Reality llamado “The Big Reunion” donde antiguas bandas del pop se unen para aclarar diferencias y volver a dar una gira por Reino Unido y después intentar ganar lo que han podido mendigando por Realitys ya sea en Gran Hermano VIP (Celebrity Big Brother), Desafío bajo cero (Celebrity on Ice), Mira quien Baila (Strictly Come dancing) o Celebrity five go to… (una cosa muy rara de famosos compitiendo por ser el mejor guía turístico… sí). 

Vamos que ya estaban acabados y defenestrados tratando de sacar tajada de productos de imagen dudosa. Lo triste es que en lugar de 60 años, todos rondan la treintena. Y ahora tienen un nuevo show- docurreallity- programa de bromas en ITV2: Blue Go mad in Ibiza.

Lo que los integrantes de Blue creen es que se trata del lanzamiento durante unas semanas en Ibiza de la franquicia “Blue Bars” y cada uno está a cargo de una zona: management, bar, relaciones públicas y DJ. Lo que en realidad sucede es que todos los integrantes que se van a encontrar entre medias son actores que les van a poner en situaciones “comprometidas”.

Y entrecomillo porque las situaciones son una auténtica basura tales como subirles en un barco con forma de pene azul (como si fuese el primer pene que montan), ir a una sesión peculiar de Yoga o recibir camisetas que juegan con sus nombres en plan “I have a reaLEE big dick”. Vamos que ni broma, ni gracia, ni Mad, ni juerga, ni broncas, ni nada de nada… El montaje además es una cosa a medio camino entre “Un príncipe para Corina” y “El Show de Candido” lo cual añade un aire de caspa insoportable.

Lo único divertido es comprobar como algunos de ellos tienen un coeficiente mental bastante limitado (no hay más que ver que querían adornar el bar en su inauguración con palmeras inflables y cosas de los chinos) y que Lee está pasadísimo de chonismo y cutrerío (cosa que ya se vio en Celebrity Big Brother). 

En resumen, “Blue GO Mad in Ibiza” es un ejemplo de lo que los excesos y la mala planificación puede hacer a la gente en la vida (al menos reconocen desde el comienzo del programa que están en la ruina), pero para mala fortuna de Blue, ahora se han convertido en el chiste de toda una nación, no solo no volverán a la primera plana sino que nunca más levantarán cabeza tras un show cutre, mal hecho, poco divertido y sin pizca de gracia. 

Crítica de TV - Celebrity Big Brother UK

Me encanta odiarte






Que nadie se lleve las manos a la cabeza, este no es otro de esos artículos sobre el amor que ha profanado la ficción televisiva en los últimos años por la figura de los antihéroes y que tan buenos frutos ha dado: House, Breaking Bad, Dexter, Nurse Jakie…

No, quiero hablar de las personas “de verdad” aquellas que se someten a los Reality Shows y que los productores no dudan en convertir en cruzar la línea para convertir en verdaderos villanos y que la gente les odie, porque no hay nada más gozoso que disfrutar odiando a alguien.

Recuerdo en casa a mi padre insultando a la televisión, verdaderamente enfadado y ofendido cada vez que Aída Nízar acudía a un plató de televisión. “Cambia de canal si de verdad no puedes con ella” decía yo. Pero no. Él seguía ahí viendo y odiando a la vallisoletana como si no hubiese toda una otra oferta. Y mirándole descubrí dos cosas: Primero, que siempre he sentido cierta fascinación por “las malas” en los Reality Shows, y segundo que incluso si no soportas la figura viperina, hay algo que te hace seguir pegado a la pantalla: la fascinación del ser humano a odiar, lo mucho que se disfruta y sobre todo el alivio cuando esa persona no se sale con la suya.

Desde Vanessa Pascual hasta Lucía pasando por Marta López, Ainhoa o la propia Aída Nízar la televisión ha ido sirviéndose de utilizar estas personas hasta convertirlas en verdaderos personajes como si se tratara de las madrastras malas del cuento.

Pero no solo en Gran Hermano, ¿alguien recuerda a Francesca en Supervivientes? ¿o la imagen de prepotencia proyectada sobre Chenoa, la Poyeya o Sandra Criado en OT? ¿O las figuras ya autoconscientes de ellos de Jerri Manthey, Kass o Abi Maria en survivor?

Pero quiero hablar de una que se asemeja más a Aída Nízar y que se ha convertido, por derecho propio en la mujer más odiada del Reino Unido: Katie Hopkins. Y lo digo porque ambas son malas hasta cuando la cámara deja de rodar y se convierten en personas reales. ¿Recuerdan aquel “Dios da a cada uno lo que se merece que espetó Aída Nízar a un joven en silla de ruedas por no querer darle dos besos? 
Aquello no era una una ficción, ni tampoco era “realidad ampliada”, aquello era simplemente una persona de carne y hueso siendo ofendida por otra persona de carne y hueso. De aquellas vinieron mucho más.

Katie Hopkins es la versión anglosajona de Aída Nízar. Saltó a la fama como concursante de “El Aprendiz” rechazando un lugar en las finales y se ha convertido en la pluma viperina del periódico “The sun” y colaboradora habitual de “The Morning” una suerte del programa de Ana Rosa en las mañanas británicas.

Katie Hopkins ha decidido dar un paso más y participar, desde hace un par de días en su tercer Reality de competición: Celebrity Big Brother (tras el aprendiz se dejó caer en la jungla de “I’m a celebrity get me out of here”).

¿Y por qué es Katie Hopkins tan odiada?
Basicamente porque es un troll de internet y entre sus muchas perlas se encuentran las siguientes:

“Niños pelirrojos. Como niños normales pero mucho más difíciles de querer”

“¿Te contrataría si eres obeso? No. Por supuesto que no. Darías mala imagen a mi negocio. Necesito gente que parezca energética, profesional y eficiente. La gente gordo solo parece vaga.”

“Pienso que si tienes un tatuaje tienes que pensar en el tipo de futuro que tienes delante. Como empresaria, nunca contratara a nadie con tatuajes porque siempre pensaría que opinan los clientes sobre ellos. Para mí, los tatuajes solo son una manera de llamar la atención de este tipo de gente porque no pueden encontrarla por los métodos convencionales”

“Un nombre es una manera de demostrar la clase de la que proviene un niño y está en mí decidir ¿quiero que mis hijos jueguen con ellos? (…) cuando alguien dice: “Hola esta es mi hija Charmaine” yo solo escucho “Hola, soy tonta e ignorante”

“Llego tarde a trabajar ¿Puede la gente dejar de ser tan egoísta y dejar de suicidarse delante de mi tren?”

Sus primeros minutos en la casa no han defraudado, entro la primera entre abucheos y desde una gruta su misión era ir ofreciendo comentarios sobre el resto de celebritys que iban entrando tales como:

“Esta es básicamente una prostituta con dos tetas. Bonito Currículum”
“Oh Dios Mío! No quiero ver nunca esa cara sin maquillar”
“Entones, él salía en televisión cuando tenía seis años y ahora con 28 todo lo que ha hecho en su vida ha sido drogarse. Estoy impresionada”
“Prefiero quedarme aquí que vivir con esta panda de idiotas”

Después fue llamada al confesionario para elegir los nominados en un tongazo creado para evitar que sea la primera expulsada y sus palabras fueron:
“-Katie bienvenida al confesionario
-Gracias, es muy… barato”

Vamos una auténtica víbora que la gente adora odiar y que ha entrado con un contratazo para llevarse todas las cabezas que pueda por delante mientras la audiencia se amontona ante la edición para reírse de sus maldades y odiarla a partes iguales.

Pero, ¿hasta que punto es lícito y ético mantener a sueldo a una persona únicamente para insultar y ofender al resto? ¿Por qué nos gusta ver como alguien humilla a alguien en la realidad de la televisión y luego no lo toleramos en la vida real? ¿Qué distingue esos sentimientos de los otros?


Por ella la fascinación a este artículo y a una edición que veré y comentaré en twitter @criticoenserio porque siempre me han fascinado las malas, y eso que ha entrado en la casa Perez Hilton, pero si la cosa va de malas prefiero a las arpías que a las maricas malas ¿y a ti? ¿te fascina o ha fascinado alguna de estas personas que adoramos odiar?