domingo, 11 de junio de 2017

La Momia (The Mummy, 2016) - ***

¿Dónde está tu espíritu de aventura?





A estas alturas habrás leído de todo (y casi todo malo) sobre la nueva versión de La Momia (The mummy, 2017) dirigida por Alex Kurtzman y con Tom Cruise como piedra angular ya no sólo de ésta cinta, sino de todo un nuevo universo compartido, llamado Dark Universe, que viene a ser la respuesta a estos tiempos Disney-Marvellianos que venimos viviendo.

El principal problema es que es una película de entretenimiento fabricada con ese fin. No pretende  nada más que ser un blockbuster de verano simple, sencillo, cargado de efectos y directo la consumo rápido y de multisala. No hay riesgo, no hay giros de guión ni nada provocador, por lo que para mí, dejando todo lo demás de lado y viendo la cinta como puro entretenimiento la cosa funciona. 

El problema es cuando nos paramos a pensar en ella y hay muy poco donde agarrar.

La cinta arranca con un prólogo de una princesa-reina que abraza el lado oscuro para hacerse con el poder del reino, o el trono… o no queda muy claro. Por supuesto todo le sale mal y queda momificada hasta el día de hoy, dónde dos ladrones dan con la tumba por accidente y con ayuda de la presencia femenina obligatoria (mujer florero encarnada por Annabelle Wallis de Peaky Blinders) destapan la maldición de nuevo y te la sabes de memoria.

Lo que distingue ésta de la versión de Stephen Sommers (a la que le cayeron palos por todos lados por los críticos que ahora la encumbran) es que la versión 2017 es más seria, oscura y cercana al terror que a las aventuras camp y divertidas de los 80 de las que hacía gala la versión de Brendan Fraser. No es seria y trascendental tipo superhéroes de DC, siguen metiendo algún golpe de ligereza y humor (para eso tenemos al sidekick encarnado por Jake Johnson (New Girl), pero trata de acercarse más a un aire de prestigio y solemnidad que abandonarse al humor absoluto y desfrenado.

El otro problema es que ya te la sabes de memoria y por momentos todo resulta una concatenación de escenas de acción que empujan la trama a golpes que una verdadera sucesión del argumento. Hay momentos en que ni siquiera se explican en dar a entender como llegan de un punto A al B, simplemente es magia que sucede unas veces y otras no. 

Y así llegan las referencias, que vienen por todos lados y tienes esa ligera sensación que lo has visto todo antes (y en ocasiones mejor) desde las ratas hasta los escarabajos, con resurrecciones al estilo “The walking Dead” con muchos hombres muertos devueltos a la vida corriendo con la boca abierta, pasando por un hombre loco americano en Londres a las explosiones masivas y a gran escala que parecen importar a muy pocos. 
Es un poco en plan, ¿podéis dejar de hablar de tonterías que están dejando Londres hecho un solar?
Todo ello con unos efectos magníficos en los que de verdad impresionan algunos pasajes (el avión) pero que carecen del encanto de la serie B a la que esta película debería dar más crédito y carisma. 

Mi principal problema con la película es que al terminar tienes un sentido inconcluso de todo. Ya no hablo de dejar la puerta abierta para una secuela, ni siquiera de un gran cliffhanger, hablo de la sensación de haber visto un episodio piloto largo de una nueva serie, una sensación de que los personajes no están desarrollados porque lo van a hacer en los siguientes capítulos y de que muchas cosas están metidas con calzador para hacer los crossover pertinentes. Por momentos Van Helsing aterrizaba en mi cabeza y eso, hacedme caso nunca es bueno.

En resumen, esta nueva momia es un producto blando, de fácil consumo y con muy poco peso cinéfilo o voz propia, y hay poco en esta momia que tenga identidad. Es cierto que la ambientación, la fotografía, los efectos y el misticismo hacen que todo luzca bien en pantalla y sea un entretenimiento aceptable, pero el guión, la falta de riesgo y la sensación de haberlo visto todo antes (y mejor) acaban con las esperanzas de presenciar algo verdaderamente interesante y dejan pendiente de un hilo ese nuevo universo que tendrá que ofrecer algo más personal y menos estándar para sobrevivir

Lo mejor: Es una película entretenida y funciona como blockbuster
Lo peor: Nada nuevo bajo el (oscuro) sol y el nulo desarrollo de la trama

Valoración: 6/10