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martes, 19 de abril de 2016

CRITICA DE TV - Aquí mando yo (1/10)

Gogglebox versión rebajas en el rastro




He de reconocer que cada vez veo menos televisión “en directo”. Hay demasiada oferta y poco tiempo. Pero uno de los formatos que más curiosidad me despierta a la hora de seleccionar qué ver  en Inglaterra es Gogglebox. Un formato ameno y divertido cargado de personajes carismáticos y a la vez informativo en esa especie de zapping comentado.

Gogglebox UK tiene una fuerza imparable, premios (Bafta incluido), reconocimiento, popularidad (algunos de los personajes han participado después en Celebrity Big Brother o varios anuncios) y merchandising alrededor que va desde un libro oficial a camisetas y derivados.

Por eso sentía curiosidad de ver su homólogo español. El anuncio del off por Miky Nadal me daba cierto miedo. Y no porque crea que el presentador carezca de talento, que le sobra, sino porque en la versión inglesa la voz es un mero conductor sin opinión que da un aire de calidez. Por momentos pensé que querían recrear el espíritu de “Sé lo que hicisteis” y quedarse en el camino. Afortunadamente no ha sido así, y Miky Nadal se ha quedado en muy segundo plano como el formato invita.

Creo que ese punto ha sido el único punto positivo, porque el resto ha sido un desastre.

En España tenemos el problema de no poder emitir ni una sola imagen de un programa de Mediaset en ningún medio sin miedo a que no te desangren económicamente. Pero aún así todavía hay más tele ahí fuera, si se escoge bien.

Y ahí radica el primer problema, demasiada poca cosa vi: fútbol, George de la jungla (o como se quiera hacer llamar ahora), top dance y poco más. Y sinceramente nada que aportar. Ni era una selección ilustrativa, ni me interesa ver a un forofo del Barcelona diciendo a uno del Atlético que no vuelva más porque sino pierden, ni a uno del Madrid gritando porque para eso hay muchos bares por España… Había un interés nulo por saber sus opiniones, porque hablaban de algo muy poco destacado o que no aporta absolutamente nada. 

En la versión inglesa ponen los momentos más incendiarios de la semana, noticias, series que han tenido un gran giro, expulsiones del factor X, Strictly come dancing, The great british bake off… lo que la gente habla y comenta. Y no el resultado del City contra el liverpool, porque ya sabemos que el forofo de un equipo se va a alegrar cuando su equipo gane ¿no?  

El segundo gran error es el casting. La versión española ha carecido de personalidades delimitadas, el matrimonio geek y las gallegas fueron de lo poquísimo destacable. Y la diferencia es que en Inglaterra cada uno de los integrantes del casting lo es desde un target diferente y localidades diferentes. Adolescentes, inmigrantes, jubilados, burguesía, bohemios, personas de color… cada uno es una porción diferente de la sociedad británica.

No me meto con las elecciones en particular, ya que a penas ha habido tiempo para conocer o desarrollar a muchos de ellos. Sí que me ha parecido demasiado anárquico y extenso y a veces todo excesivamente forzado y más falso que un anuncio de Avon de Chenoa (esa conversación sobre los muñecos de los Geek ha sido de juzgado de guardia)

En Inglaterra anuncian que si votas a tal partido te van a devolver 200 euros… pues ofrecen reacciones entre gente más humilde y gente más rica. Juventud y jubilados… distintos puntos de vista que enriquecen el programa. En España solo vemos a un forofo del Madrid gritar gol cuando marcan. 

Apasionante.

Pero el mayor error de “Aquí mando yo” es el montaje. Un completo y absoluto desastre. En la versión británica puedes seguir lo que pasa en el programa y lo intercalan con un par de opiniones. En la española veías 4 segundo de baile de top Dance y lo interrumpían con 4 reacciones una tras otra parando totalmente el ritmo.
Para alguien que no ha visto el programa en cuestión del que hablan (como yo) es imposible saber qué sucede o por qué han seleccionado ese fragmento y no otro. El de George de la jungla es el ejemplo palpable: TODOS hablan sobre sus zapatos croocs sin que haya pasado nada, y nos enseñan a todos y cada uno diciendo algo. Suena a productor señalando qué decir y dónde mirar y no a alguien diciendo algo espontáneo, además con una opinión de quién sea me sirve, no necesito 4 parejas una tras otra diciendo lo mismo, ese tiempo lo podían emplear en mostrarme más del fragmento seleccionado, porque así no me entero de nada y es solo un puñado de gente diciendo lo mismo.


En resumen, “Aquí mando yo” es un gran formato muy mal llevado. El resultado es una tontería absoluta, mal planteada, con un mal casting y producción y una ejecución francamente amateur y falsa. Una verdadera lástima que se hace realmente insufrible. 
A otra cosa.

martes, 27 de diciembre de 2011

Marco, ¡Quién te ha visto y quién te ve!

Review y crítica del primer capítulo de Marco en Antena 3





Primera señal de alerta. Una amiga amante de la televisión casposa española, de las que se apuntan frases románticas del barco, se divierten con "Los misterios de Laura" y llora con "Tierra de Lobos" me dice que está emocionada por el estreno de "Marco" en Antena 3.

Eso lo tengo que ver yo.

Así que yo, twitter en iPad encima me pongo con mi sarcasmo y buena fe a ver ese experimento que prometía ser todo un acontecimiento navideño de guilty pleasure combinado con arte trash. Ahora que ha terminado, lo puedo decir: Marco ha sido lo suficientemente cutre, ñoña y divertida de manera no intencionada que ha llenado el huequecito que me quedó en mi corazón amante de soplapolleces cuando tuve que dejar de ver el barco por su traslado a la noche de los jueves. Y es que los lunes en Antena 3 son un festival del humor.

Pero, ¿es tan malo Marco?
No, seguramente no sea su público objetivo. Es más bien una mini tele movie para niños bien intencionados, amantes del ñoñismo repipi y señoras mayores de seis años cuyas madres las visten con vestidos de fresas y tirabuzones.
En serio, Marco no ha sido tan mala, no es un desastre, es solo que es… cutre.

El caso es que se supone que este Marco se basa en el libro original y no en la serie de dibujos que todos hemos estado viendo de pequeños. Y claro Marco ha cambiado tanto que ha sido un choteo completo, porque Marco sin mono, sin vivir en un puerto italiano y  sin estar al pie de la montaña… ¿Qué clase de Marco es ése Marco? Eso no es Marco ni es nada.

¡Qué nos devuelvan el dinero!

Para empezar la madre les cuenta un cuento a sus hijos (porque Marco tiene un hermano llamado Lucas) y en un alarde de querer mostrar que la compañía se ha hecho con los cromas deRinger nos muestran el cuento con Marco, hermano y madre pululando por el castillo imaginado. Ver para creer.

Entonces la madre se tiene que ir a buscarse la vida y ganar dinero para sus hijos y les abandona dejándoselos al cuidado de “sus abuelos” (estaba despistado y es posible que aquellos señores mayores no fuesen sus abuelos, sino simplemente señores mayores que vivían en la misma casa).

Entonces Marco y su hermano se levantan, y se ponen a desayunar y la señora mayor cuenta los vasos y dice: “Oye Marco, has puesto uno de más porque tu madre no viene a desayunar porque os ha abandonado”

Entonces claro, con tanta delicadeza el niño se coge un mosqueo de tres pares de narices, pero empieza a recibir cartas de su madre que se ha ido a trabajar a…
¿Argentina?

¡No! ¡A Benidorm!
Que los billetes a la Pampa son muy caros y aprovechando el descuento del Imserso de la señora mayor, pues le sale bien barato.

De repente un día la madre deja de escribir y claro, todos se asustan. ¿Qué haría una persona normal? Llamar al hotel en el que trabaja la madre a ver si ha pasado algo.

Pero claro, esto es una serie de Antena 3 y aquí no hay cabida para comportamientos normales, así que al llegar los servicios sociales (en forma de Policía Nacional) los niños se escapan por miedo a que los separen y los señores mayores ocultan que se han marchado porque de todos es sabido que es mejor que dos niños indefensos vagabundeen por la calle que estén bajo custodia de la Policía nacional. ¡No hay más que ver lo bien que les fue a los niños de Slumdog Millionaire! ¡Si hasta ganaron un porrón de Oscars!

Entonces Marco se va a la estación de buses y compra un billete para él y a su hermano le dice que se haga pasar por menor de 5 años para viajar gratis. Los niños se suben pero ven a tiempo el horrible bigote de Ernesto Alterio (para lo que has quedado) y se esconden en la bodega de equipajes del autocar. Como el busero está todo liado con pensar la película en VHS que les va a poner a los veraneantes que se van a Benidorm, no les ve y se marchan camino de ese mundo tan cosmopolita y moderno que es Benidorm.

Al llegar allí los niños descubren algo insólito: la playa de Benidorm está limpia, libre de guiris y no hay nadie en la arena. Quiero decir nadie. Ni inglesas borrachas cuales cangrejos a la marinera, ni alemanes sonrientes cargados de cervezas, ni familias con sombrillas acaparando media playa.

Nadie.

Entonces los niños se acercan a una feria donde Marco descubre una pista sobre el hotel en el que puede estar su madre trabajando y Lucas se mete en un circo cutre con capacidad para 7 espectadores de pie donde le lanzan unos cuchillos. Este arco de argumento es muy importante porque todos pensábamos que aquí conocerían al mono Amedio, pero no. Nuestro gozo en un pozo.

Los niños se cuelan por el hotel como Pedro por su casa y descubren que su madre trabaja en otro turno (mecachis) así que se meten en el carrito de las camareras (bendito carrito, ¿qué sería de los tópicos del cine sin él?) y se cuelan en una habitación donde, en un delirio de avanzar la trama, piden al servicio de habitaciones poniendo voz rara y se ponen a saltar en la cama.

A la mañana siguiente una camarera de hotel les pilla, aunque no entiendo para qué vuelve a la habitación si ya la había dejado limpia y arreglada la noche anterior, y tras contarle el caso (somos unos pobres niños abandonados) les dice que su madre ya se había marchado y donde vivía antes. Este personaje merece una mención aparte por su gran instinto maternal de echar a los niños cuales ratas en lugar de acompañarles o llamar a la policía.

Entonces los niños van allí, la madre ya no vive, el bigote de Ernesto Alterio ya ha llegado y no me preguntéis cómo pero se cuelan en el almacén de la madre donde una señora mayor que fuma mucho, pero mucho como si no tragase el humo y solo lo soplase encierra al más pequeño para vendérselo a la Iglesia como moneda de cambio. No, en serio, llama a Ernesto Alterio para que lo coja. Pero, ¿cuáles eran las intenciones verdaderas de la señora que fuma? ¿por qué no les ayuda a nuestros pequeños aventureros? Este personaje es tan confuso que exijo un spin off.

El caso es que se escapan y con las pistas que obtienen descubren que la madre ya no está en Benidorm sino trabajando en la huerta. Así que se ponen a hacer autostop y les para… ¡el hombre del circo! Que al parecer se dedica a recoger niños perdidos en la carretera y ofrecerles explotación laboral. ¡Un lujazo vamos! Aquí pensé que les regalaría al mono, pero no. No había ni rastro del mono.

Nuestro Marco es más listo que él y le dice que no y al final llegan a la huerta, donde parece que van a ver a la madre, pero no. También se ha ido. Entonces dos jornaleras discuten sobre qué hacer y una en pleno ataque de sensatez decide llamar a la policía, pero la otra que es una mala pécora les da dinero para ir en tren a Madrid y que se reencuentren con su madre. Marco antes le dice que no acepta el dinero, porque es pobre pero tiene orgullo, pero la mujer insiste.

Así que Marco, su hermano y un jersey de cuello de vuelto de lana gorda que me daba calor de solo verlo con toda la solana que estaba cayendo se montan en el tren con destino a Madrid.

Pero al pasar el interventor les descubre y avisa a ¡el bigote de Ernesto Alterio! Que ya estaba también en el tren. Entonces les persigue por el tren en un clímax que casi me tritura los nervios y la paciencia, porque claro el bigote de Ernesto Alterio les acorrala y ellos hacen lo que cualquier español haría al ver al cómico español: Huir.

El caso es que pilla a Lucas y Marco abre el tren y salta en mitad de las vías y llegando ya al túnel de Atocha.

Para que nadie se quedara sin dormir de tremento cliffchanger en el avance de la semana que viene nos dicen que Marco ha sobrevivido a la persecución en el tren estilo Mision Imposible (menos mal) y que en el próximo capítulo se nos termina el invento (todos juntos: oooooooohhhhhhhh).

Y es que, en resumen, Marco ha sido cutre, mala y cursi y ñoña a más no poder (esa música es de vergüenza ajena) pero ha sido tan tonta y ridícula en su guión, y tan cutre en los cambios introducidos que ha sido todo un deleite humorístico de primer nivel. La semana que viene yo no lo pierdo.



Si os ha gustado no os olvidéis de votarme como el rincón más completo en los premios farito en Trapseia

Y por supuesto leer mis desventuras en formato novela online en ¿Con quién se acuestan las manzanas?

jueves, 9 de junio de 2011

CRÍTICA DE TV - Involución (Neox) - 0/10

¿Y si miramos a otro lado? NI DE COÑA




Pues cargado de polémica se ha estrenado anoche en Neox (¿o era Nova?) un nuevo formato titulado “Involución”, que viene a hacer gala a los responsables de parir semejante engendro porque lo que han hecho es eso: Involucionar la televisión hasta los inicios noventeros y cambiando el horario a una de las cosas (esto no es ni producto ni programa) más cutres y chonis que he visto en bastante tiempo en la televisión.

Involución es un concurso de famosos que quiere ser una mezcla de muchas cosas y se queda en nada. En primer lugar quieren hacer humor al estilo “Smonka!” y esa copia tontona de las opciones metiendo una de cachondeo da resultado si no tienes la más mínima ambición salvo entretener o si tienes gracia. Y yo lo siento pero es que a mi Flipy no me hace ni pizca, se pasa tratando de meter un chiste por cada frase y me resulta tan forzado como cargante. Todavía le recuerdo patinando en la inauguración de la seminci (que hay que tener pocas luces para hacer que inaugure éste un festival de cine) y esas toses incómodas en el teatro por cada aportación suya.

Flipy como anécdota curiosa en un contexto como el hormiguero podía tener su pase, pero llevando él solo la batuta… ¿no le quedó a nadie demostrado el amor que se le tiene con las maravillosas críticas y la gran recaudación de su película “Campamento Flipy”? Siento ser duro con él, pero alguien que se atreve a salir a comentar el final de Lost como él lo hizo únicamente para promocionarse y decir payasadas se merece uno y mil fracasos.

La otra presentadora es Berta Collado que me resulta tan artificial como guapa. Tiene la ventaja que después de ver a Pilar Rubio todas las presentadoras me parecen Angels Barceló, pero la chica no es un dechado de naturalidad… Aún así, aquí cumple y se salva porque el envoltorio es tan malo que da hasta vergüenza ajena.

Alguien se ha atrevido a compara el programa con “El juego de la Oca” y “El gran Prix”, del segundo puede beber algo, pero del primero… manda cojones.

El caso es que se disfraza a los famosos de amebas, de trogloditas y de más tonterías, ¡para partirse! Y les hacen unas pruebas que puedes imitar tranquilamente para el cumpleaños de tu hijo preescolar y seguro que te quedan mejor diseñadas y tienen menos aspecto de chapuza casera. No pienso describir en qué consisten porque, ¿para qué?, pero lo mínimo que le pido al programa es entretenimiento y cuando mi mando empieza a pulsar botones para ver fragmentos de otros canales… No se puede decir que fuese el colmo de la diversión…

Pero si los presentadores no son nada del otro mundo, las pruebas una tontería infantiloide y el guión… prefiero pensar que no hay. ¿Qué puede salvar esto? Pues nada, pero es que encima hay un diseño general y un grafismo increíblemente infantil, que me recuerda al show de Xuxa de mi infancia o a aquellos Megatrix en el Aquopolis de Villa Nueva de la Cañada. Como programa matinal para críos en verano, bueno, pero, ¿¿ para el prime-time?? ¿Estamos tontos?

Pero ojo, ¡qué se tienen un as en la manga! Y es que al final el ganador se juega los cuartos contra un chimpancé… Un chimpancé que te lo intercalan con imágenes de él haciendo trucos durante el programa…
Y dirán, que pollez, ¿es necesario meter a un mono en esto?  
Pues si les digo que lo que hace es jugar a piedra papel o tijera…
La cara hasta el suelo de vergüenza ajena. Además se van a EEUU a grabar esta parte en uno de los mayores y más abismales errores de raccord que se recuerdan desde aquel montaje de Identity.

No me voy a extender más porque quiero escribir detenidamente sobre la vergüenza ajena que me da que utilicen animales para hacer el gilipollas en televisión, que se maltraten con el único fin de hacer espectáculo y que se permita a una cadena desoír las protestas y financiar a una persona con causas pendientes con la justicia por el bien del show bussiness. No me quiero encender pero vergüenza de productora primero, de cadena después y de famosos que se prestan a esto y luego ponen cara de buenos donando el dinero a una protectora de animales. ¡Qué sencillo es tener una doble cara cuando se pone por detrás el cazo!

En EEUU gente como Jennifer Aninston, Hayden Panettiere o Woody Harrelson hacen vídeos para proteger animales, en España se van a EEUU gastos pagos a jugar a “piedra, papel, tijera” con un chimpancé que lo que tenía que hacer es rebelarse y darles dos buenas hostias como panes.

En resumen, que “Involución” es un programa retrógado, cutre, sin gracia que parece un descarte de megatrix sin inspiración y que no tiene ni un octavo del mínimo exigible para una cadena comercial. Para colmo viene rodeado de polémica que es para lo único que viven se lleven por delante a quién sea. Uno de los productos más lamentables que nos puede dar la televisión en abierto.

Y sí, casi prefería otro de corazón.

martes, 18 de enero de 2011

Crítica de Tv - El Barco - 6,5

Del barco de Chanquete no nos moverán...


Diréis que me lo he buscado. Que me pasa por atreverme con la televisión que se hace en España. Pero es que, tras el bluff de the event y ya haber visto The Walking Dead ando escaso de series serializadas (valga la redundancia). Sí, sigo Community, Modern Family, Raising Hope, Survivor, Gossip Girl, The Amazing Race… Pero, echo tanto de menos a Lost que necesito una serie de suspense con la que engancharme.

Así que ayer como millones de españoles (casi 5) me lancé a ver el barco. Por curiosidad más que nada.

Vaya por delante que “el barco” es una serie bastante mala, con un argumento cargado de tonterías, con un refrito de ideas que no llegan a ningún puerto y con varias interpretaciones bastante penosas, pero, por alguna razón es lo suficientemente entretenida y divertida (aunque creo que no lo pretendían) como para hacerme aguantar frente a la pantalla y hacerla disfrutable. Y hasta casi recomendable.

Y no nos vamos a engañar, el invento del twitter ayuda considerablemente a ese gozo personal que tuve anoche:
Cientos de personas a la vez comentando cada parida y descojonándonos con los ojos puestos en las dos pantallas: la de la tele y la del ordenador.
Increíble.
Luego dicen que Internet aísla a las personas. A mi me acercó a mucha gente anónima que, como yo, estaba divirtiéndose con un producto de entretenimiento y haciendo gran cantidad de comentarios sarcásticos sobre lo que acontecía.

Respecto a la serie, trata de un barco en el que se reúnen unos estudiantes gracias a una beca y estudian… bueno no sé lo que estudian porque además solo hay una profesora, pero algo estudiarán. Hay que hacer mención al modelito de la profesora que parece salida de los Oscars para pasear por el barco… Decía una twittera “Yo no puedo llegar al portal sin haberme despeinado y esta zorra está impoluta en medio de la tormenta”
Pues eso.

Los estudiantes son todo un abanico de estereotipos que van desde joven respondona embarazada a un cura hetero (¡cómo si eso existiera!) pasando por cojo adicto al maquillaje (cada vez que se mueve es digno de ver la interpretación, por lo lamentable digo) o guapo rebelde de buen corazón.

Junto a ellos está la hija del capitán (que encima es nuestra protagonista) y su hermana pequeña que pasa a convertirse en el personaje más odioso de la pequeña pantalla a sus cuarenta segundos de interpretación. Su naturalidad puede competir directamente con la de Pilar Rubio presentando OT. Es la Paula del barco, ya me entendéis.