El Príncipe azul que no soñé
No importa lo nula que sea o parezca, al final nos la acaban vendiendo y acudimos al cine una, y otra, y otra, vez.
Ahora es el turno de Maléfica (Maleficient, 2014) que nos vuelve a contar la historia de “La bella durmiente” desde otro punto de vista, el de la mala de la función que ejerce de protagonista.
Aunque eso es unicamente el punto de vista del marketing, ya que no han tratado de contarnos la historia y darle un giro de simpatía, de conseguir que en los tiempos de Dexter o Walter White consigamos coger simpatía a un personaje de moralidad dudosa. Eso habría sido un acierto, un esfuerzo por hacer las cosas bien y otorgar originalidad, creatividad e inteligencia al proyecto. Nada de eso hay aquí, y han hecho trampa y convertido a los buenos en malos y a los malos en buenos porque sí… bueno por despecho y traición, que una hada bondadosa y feliz se vuelve n la más malvada del reino porque un hombre le traiciona. Cosas de la vida.
En esta historia Maléfica es un hada buena que vive en el reino mágico poblado de bichos graciosos y multicolor de los que necesitas gafas de sol para mirar porque te quedas ciego del susto y de la cursilería. Entonces se enamora de un humano, viven una tórrida serie de encuentros y a él le toca matarla para poder ascender al trono (los humanos están empeñados en conquistar el reino mágico pero Maléfica con ayuda de los hombres de piedra de Noé consigue defenderse una y otra vez en batallas sacadas de un señor de los anillos versión andar por casa).