miércoles, 29 de febrero de 2012

WAR HORSE (2011) - ***1/2

7 cascabeles tiene mi caballo...





Lo de War Horse sobre el papel es apostar por el caballo ganador: se trata de una novela adaptada con un éxito brutal al teatro y con innumerables premios en su haber, entre ellos un reciente Tony que viene a ser algo así como el Oscar de las tablas escénicas.

Lo que menos me sorprende tras ver la historia, una de esas poderosas epopeyas que tiene un núcleo sentimental y a través de él vamos viendo acontecimientos históricos sin abandonar nunca esa pátina de sentimientos de bondad entre los personajes protagonistas que se ven empujados por culpa de los malos malísimos a luchar por el bien humano en un mundo cruel (pero siempre con un toque blandito). Pues, lo que menos me sorprenda es que Steven Spielberg haya sido el encargado de trasladar ese potencial en celuloide.

De todos es sabido que Steven Spielberg tiene dos vertientes muy marcadas en su filmografía: Por un lado el más comercial, palomitero, familiar y autor de grandes blockbusters; y por el otro el de un cine mucho más “adulto” y complejo, más serio y trascendental.

Cierto que ha tenido sonoros patinazos en ambas vertientes como El mundo Perdido en la primera o Amistad en la segunda, pero también ha sabido hacer grandes obras maestras del cine de entretenimiento (“Tintin y el secreto del unicornio” es la última) y del cine adulto (“La lista de Schindler” o “Salvar al soldado Ryan”), en War Horse el autor ha querido aunar todas sus vertientes en una sola cinta y el resultado es un poco confuso, porque tenemos dos películas pegadas una tras la otra y nunca termina de encontrar la justificación del tono de la primera en la segunda. Me explico.

La historia comienza en la granja de la familia protagonista, a punto de la quiebra y cuyo padre (alcohólico, pero de buen corazón) invierte todo su dinero en un caballo enclenque que no le va a ayudar a arar la tierra. Pero él cree en el caballo y su hijo se enamora de él y se encarga de enseñarle a tratar la tierra. Esta primera media hora me pilló con el pie cambiado, esperaba ver al Spielberg más serio y el tono es el de una comedia familiar al más puro estilo “Babe, el cerdito valiente”, de hecho por momentos pensaba que los animales se pondrían a hablar.

Además el diseño de personajes en esta etapa es pura caricatura, el malo es muy malo y con los ángulos y sus frases nos muestran una unidireccionalidad tan cargante que parece un personaje Disney o de James Cameron (oh! Soy malo y hago el mal porque para algo soy el malo).

Y de repente, cuando estaba al borde de quedarme patidifuso, el padre (un borracho Peter Mullan que siempre hace de alcohólico en cada una de sus cintas) vende el caballo al ejército y empieza la cinta propiamente dicha. Joey y Albert se separan pensando que no se volverán a ver y vamos contemplando los distintos pasajes de la vida de Joey y como va pasando de manos, de bandos y su periplo a manos alemanas, francesas e inglesas.

Atención al doblaje, porque es de ese en el que los actores hablan español “con acento” lo cual es irritante para cualquier amante de la versión original. Incluso hay un momento en el que se acercan un inglés y un alemán y uno le dice al otro en perfecto castellano “¡Qué bien hablas mi idioma!” y el otro contesta con acento germano “estudié en tu país”. ¡¡Pues habla en castellano neutro y ya está!! Me ponen nerviosísimo esas cosas, lo siento.

Tenemos un pasaje de respiro en una granja francesa y luego vemos cargar al caballo con la artillería de la primera guerra mundial en primera línea de batalla.

Y aquí es dónde la película consigue encontrar su pulso tras esa primera media hora tan extraña. El realismo de estas escenas de guerra nada tiene que envidiar con el desembarco de Normandia de “Salvar al soldado Ryan”, las guerras son un infierno y nunca nos habían mostrado el punto de vista de un caballo, por lo que la cinta encuentra su miga en ver como los animales son lanzados en un caos satánico donde se encuentran asustados, confusos y aterrorizados.

Joey tiene la suerte de encontrarse en ambos mandos con jefes que respetan a los caballos, pero como explica perfectamente un personaje un caballo es un arma que debe ser usada o destruida. De hecho creo que parte del mejor montaje de Spielberg como director podría envolver esos planos de Joey galopando y trasmitiendo pánico entre las trincheras y arrastrando el alambre de espino con fuerza mientras su carne se va magullando.

El problema principal de la cinta es que le pesa la narrativa. No hay un centro y todo son una conjunción de episodios en los que vemos como el destino de Joey se va convirtiendo en más y más doloroso (y sobre todo traumático para los más pequeños a los que iba dirigido el primer segmento).

Sin embargo, técnicamente la película consigue lo que el guión no logra y es hacer coherente toda la historia. El trabajo de fotografía es como un cuadro pintado sobre la pantalla, puro arte en iluminación, en encuadres y en colorido que ven su máximo exponente en los planos finales, capaces de reavivar emociones en cualquier amante del cine. El cielo, pintado en tonos rojizos y anaranjados por el atardecer y un jinete se aproxima, desciende, abraza a una mujer y un hombre y todos abrazan la cabeza de un caballo. La música, en una partitura brillantemente compuesta por John Williams, nos enternece el corazón y la estampa, que podría salir de un western de John Ford, nos manipula hasta ablandarnos cada parte de escepticismo.

Y es que hay que reconocerlo, Steven Spielberg es un director de primera fila que conoce el efecto sobre el espectador como nadie y sí, es un manipulador con las emociones, pero, ¿acaso no vamos al cine a emocionarnos?

Con lo cual, la película es puro Spielberg, es puro sentimiento y técnicamente impecable, pero a la vez es incoherente en su tono y estructura y la cantidad de casualidades y encuentros y reencuentros que suceden en la cinta puede llegar a crispar las tragaderas de cualquiera que busque en War Horse algo más que espectáculo.

En resumen, War Horse es una película disfrutable, técnicamente preciosa y con un gran corazón dentro. No es perfecta, pero si el espectador es bondadoso y se deja sumergir en las emociones tiene un final tan gratificante como para olvidarse de sus errores y salir de la sala a galope con un sentimiento de haber disfrutado.

Lo mejor: La fotografía
Lo peor: el doblaje y el hecho de ser casi dos películas pegadas

Vete a verla si… te gusta el cine de Steven Spielberg

Valoración: 7/10

miércoles, 15 de febrero de 2012

Manzanas - Capítulo 40 - San Valentin


Menuda fecha para los románticos.
Pero este año tengo un propósito que se basa en organizar un evento en el que pueda modelar a mi actual pareja para que sea más afín a mí, bueno, más afín al resto de la humanidad y pueda comer sin que se vea todo lo que se ingiere.

El plan es el siguiente: para que nadie sienta que estás tratando de cambiar a nadie (ese rollo de “te quiero tal y como eres” que puso de moda “El diario de Bridget Jones”), se supone que hay que hacerlo de manera sutil y yo voy a idear un juego erótico que con la excusa de San Valentín puedo introducir en la rutina habitual (que por otro lado es maravillosa).

Por la mañana, tras la llamada de rigor, fui al supermercado a comprar nata. Hay algo en los supermercados que me hace adorarles, sobre todo cuando voy viendo distintos productos a mi aire.
Una vez estuve cerca de media hora oliendo botes de champú pensando con qué ropa me quedaba mejor cada olor.
Por ejemplo, la gama Garnier queda mejor con algo de vestuario tipo casual para todos los días, cuando te arreglas es mejor L´oreal, para ir a la cama el Johnson and Johnson… Sé que es un poco el arte de conjuntar la ropa al cuadrado, pero esa serie de cosas me hace la vida más entretenida. Y si todo el mundo se preocupase en crear el efecto 4D, con olores apropiados, los bares no tendrían el olor que tiene desde la ley antitabaco.

martes, 14 de febrero de 2012

Manzanas - Capítulo 39 - Los líos del corazón

La novela online que se actualiza a diario y en la que descubrirás cómo se mueven las manzanas en tiempos de acidez, las aguas románticas de la búsqueda del amor en el siglo XXI.

Estáte muy atento. Si eres nuevo aquí tienes todo lo anterior y si te asusta haberte perdido puedes empezar en el capítulo 36



39
Los líos del corazón

Seguro que no soy el único, pero mal de muchos solo significa consuelo de tontos. Aunque desearía a veces ser más tonto para no poder pensar en tantas cosas.
Os cuento, llevo unas semanas en una relación sentimental, con Carolina, una buena persona, simpática, guapa y agradable. Esa es quizás la palabra que la  define: agradable.

Pero hay algo que no me acaba de ir.
Hay algo que hace que no me vea mi futuro con ella, que no termine de pensar más allá del rato completo, que hace que no me olvide mi exnovia. Y que en gran parte hace que la tenga taponada.

Nadie de mi entorno la conoce físicamente, me han oído hablar de ella… aunque no todos. No lo sé, es como esa prenda de ropa arriesgada que te compras y te la pruebas de vez en cuando pero en realidad no la ves ponible. Yo digo cosas como “mejor mantener lo que tenemos que es perfecto” o “ya llegará el momento de conocer a todo el mundo, no perdamos la magia tan rápido”. Pero solo son mentiras y no sé qué hacer.

Para colmo la sociedad moderna, la del amor en tiempos de manzanas, ha impuesto un montón de trabas a nuestras indecisiones y han hecho del amor algo realmente complicado:
-Lo primero son las etiquetas, que además cada vez van a más. Hay tantas que ya me pierdo: hay parejas, hay novios (que me he enterado que no es lo mismo), hay rollos, luego rollos serios, también rollos de una noche, los follaamigos, también amigos con derecho a roce, están las relaciones serias, las relaciones abiertas…
Yo creo solo conozco las relaciones complicadas.
Y me estoy haciendo especialista en ellas.

sábado, 4 de febrero de 2012

Crítica de TV - ENLIGHTENED (Primera temporada) - 9/10

Buscando el enfoque a la vida




Imagino que como casi todos vostros leo muchos blogs, estamos en twitter y nos dejamos influir muchas veces de manera errónea por el gusto del resto, de manera que algunas veces aciertan con nuestros cánones personales y otras tantas no. Al leer la sinopsis de una nueva serie de HBO Enlightened (Iluminada, 2011) me pareció un argumento curioso, el cómo una persona pasa del estrés y de una ruptura a un estado de bienestar teniendo que lidiar con los mismos problemas que tenía antes.

Además de eso tenía buenos ingredientes, con la actriz Laura Dern de protagonista y muy metida en el proyecto como productora y grandes nombres en la dirección: el enorme Miguel Arteta (The good Girl) y el oscarizado Jonathan Demme (El silencio de los corderos). Además la serie es de una duración muy apurada que no llegaba a la media hora y pocos capítulos por temporada, 10 para ser concretos. Todo pintaba perfecto y me apetecía mucho ver la serie hasta que de repente una gran corriente críticas negativas me la quitaron del horizonte y la dejé pasar. Cuando Laura Dern ganó el globo de Oro me dije “ten tu propia visión, ve la serie y saca tus conclusiones”. Así que eso hice y ha sido uno de los grandes aciertos que he realizado en mucho tiempo, Enlightened me parece una pequeña joya del cine independiente enfrascada entre unos personajes adorables que huyen de las convenciones televisivas actuales y que habla de frente sobre la vida. Me vi la serie en tres días. Os digo todo.

¿Pero de qué va concretamente Enlightened? Pues de una mujer que se acostaba con su jefe y ve como de la noche a la mañana la relegan de su departamento, que ella creía su vida, y tiene un ataque de nervios que la hace salirse por completo de sus casillas. Entonces decide ingresar en una clínica de rehabilitación donde aprende a buscar la luz y tratar de reprimir sus cambios bruscos de humor, después vuelve al trabajo donde la han relegado al sótano a un trabajo ridículo y tiene que tratar de lidiar con su nueva vida: sus amigas y compañeras de trabajo piensan que está loca y se burlan de ella completamente, su ex marido es un adicto a las drogas y ella tratará de ayudarle, su antiguo jefe la rehúye y tiene que vivir con su madre que nunca le ha dado el afecto que necesita y tienen una relación peculiar.

En su nuevo puesto conocerá a una tropa de solitarios, de gente corriente, de perdedores de la sociedad, de marginados y ella tratará de nadar entre ellos con diferentes maneras y formas de ser. Mientras tanto buscará un sentido a su vida y reprimir sus ataques de ira y locura.

Reconozco que es una serie muy peculiar y particular y que yo me siento incómodamente identificado con ella, yo también he sabido lo que es perder la cabeza y hacer cosas que parecen locuras pero que en tus ojos parecen justificadas, y esta serie es una especie de terapia reveladora, de un libro de autoayuda enfrascado entre historias corrientes, una serie que no tiene un sentido lineal, ni un misterio que resolver ni una línea de guión clara, sino un estudio de personajes y caracteres que bebe directamente del nuevo cine independiente americano, plagado de perdedores: el capítulo noveno sin ir más lejos, es puro, auténtico, sincero, nostálgico y profundamente triste.

Uno de los mayores hándicaps de la serie es que la han vendido como comedia, lo cual es absurdo desde cualquier punto de vista, esta serie es un drama. un drama humano, un drama cercano del día a día corriente de las personas y, es cierto, que tiene toques de comedia principalmente surgidos por la portentosa interpretación de Laura Dern, pero no deja de ser triste todo lo que le sucede, y más aún cuando comprendes su psicología y lo mucho que se está esforzando en encajar con el prototipo que se espera de ella.

Como secundarios tenemos a Mike White, creador, guionista y director de varios capítulos que le conocemos por Escuela de Rock y por su doble participación en el reallity “The Amazing Race” junto a su padre (como curiosidad hay un cameo en dos episodios de Victor que compitió en la edición 14 junto a su hermana). Otro de los secundarios como ex marido de la protagonista es Luke Wilson que da en cuerpo y alma a un verdadero perdedor y creador de algunas de las situaciones más incómodas de la serie (las veces que se droga, prostitutas…), aunque la verdadera alma de las secundarias es Diane Ladd cuyo capítulo protagonista es de tal preciosidad y difícil composición que solo puedo alabar la entereza de su interpretación.

En resumen, Enlightened es mucho más que una portentosa interpretación de Dern, es algo totalmente diferente a lo que hay hoy en día en televisión, no es tanto una serie sino fragmentos de cine independiente con toques de autoayuda. No es una serie mainstream, no es una comedia y no suceden demasiadas cosas pero con la mesura justa y simplemente con tratar de comprender a los personajes se puede convertir en una de tus series favoritas. Para mi una auténtica revelación y disfrutable en cada plano.

Ponte a verla si… te gusta el cine independiente americano estilo Ghost World, American Splendor…

Lo mejor: Las interpretaciones, el tono de la serie y el noveno episodio. Puta obra maestra
Lo peor: Algunas veces es excesivamente irritante la protagonista por no reaccionar, pero todos lo hemos hecho en la vida.

Valoración: 9/10

miércoles, 1 de febrero de 2012

VIP CINE AWARDS 2011 - CAT. EXTRAS DE INTERPRETACIÓN (10/30)

SEXPOT DEL AÑO


Esos actores con magnetismo que nos cortan las respiración con sus escenas


Historia:
2002 – Diane Lane (Infiel)
2003 – Ludivine Sagnier (Swimming Pool)
2004 – Nikki Reed (Thirteen)
2005 – Maria Bello (Una Historia de violencia)
2006 – Gong Li (Memorias de una Geisha)
2007 – Las chicas al completo (Death Proof)
2008 – Ludivine Sagnier (Una chica cortada en dos)
2009 – James Franco (Mi nombre es Harvey Milk)
2010 – Jon Kortajarena (Un hombre soltero)


Y los nominadas de 2011 a MEJOR SEXPOT DEL 2011 son