jueves, 31 de diciembre de 2009

¿Está el cine verdaderamente en crisis? ¿De quién es la culpa? ¿De Internet? ¿En serio?




Creo que llevo toda la vida escuchándolo. Sobre todo en cada gala de los Goya, ocupase quien ocupase la presidencia de la Academia lloraba y se lamentaba amargamente de lo mal que lo pasan en el seno del cine español.

El caso es que desde que la nueva ministra ocupó su sillón las críticas se han puesto más y más duras y dirigidas a un único flanco: Las descargas ilegales por Internet.

Las razones terminan deviniendo en una: el cine se muere por culpa de la piratería.
A mi me encantaría saber si la última película de la ministra “Una palabra tuya” fue más vista en las salas comerciales o en la pantalla de ordenador. Pero esa es harina de otro costal y no es el tema que me ocupa.

La noticia es que, según Nielsen EDI, las cifran provisionales de recaudación en los cines en España han batido record histórico. Lo que quiere decir que se han recaudado más de 675 millones de euros con el paso de más de 110 millones de espectadores pasando por caja.



En un análisis más exhaustivo de los datos observamos que ha sido el último trimestre del año el que ha provocado esta cifra sin precedentes. Y que lo ha sido por dos factores fundamentales:

1 – El auge del 3D.
2 – Varios estrenos españoles que han conseguido grandes marcas.

Respecto al punto número 1, al uso de las tres dimensiones, no hace mucho el actual presidente de la Academia, Alex de la Iglesia, comentaba que no era el futuro y que solo sería una moda pasajera. A lo mejor deberíamos subirnos al carro de la moda pasajera antes de que quede en desuso ¿no?

Y el capítulo de los estrenos españoles me interesa.
Y me gusta y lo disfruto porque se quejan amargamente de la (mala) prensa del cine patrio y que por eso no se va a ver.

Voy a ser sincero: El cine español que no se ve es porque no interesa. Y el que se ve es porque interesa.

Y a las cifras y los datos me remito. En 2009 hemos tenido grandes títulos españoles en taquilla unos con buena prensa y otros con prensa nefasta.
¿Le importó a las quinceañeras que la crítica destrozara “Mentiras y Gordas”? Y sin embargo, otras películas como la gran “El secreto de sus ojos” sí que se vieron beneficiadas con las constantes recomendaciones de la prensa.

El cine español se sitúa en torno al 15% de la cuota de mercado en 2009 y supera en más de un tercio (35%) los datos del año pasado. Y ha sido gracias a taquillazas como Mentiras y Gordas, Fuga de cerebros, Ágora, Planet 51, Celda 211, Rec2, Spanish Movie o El secreto de sus ojos.

Sin embargo siempre habrá un nutrido número de películas como “La mujer del anarquista”, “Imago Mortis” o “Los muertos van deprisa” que no las ve nadie. ¿Por culpa de la crisis? ¿Por la piratería? No lo creo. ¿Por qué son rematadamente malas? Algunas de ellas sí, otras a lo mejor hasta son buenas. Pero la verdadera razón puede estar en el hecho de que muchos cineastas crean su película sin consideración a la “comerciabilidad” del producto porque les importa un bledo el resultado en taquilla, ya que si fracasan se culpa a la distribución, la prensa, la saturación americana o en último caso a Internet. ¿Cuando en Estados Unidos se hace la nueva comedia de Matthew McConaughy la hacen con alguna aspiración más allá que la de ganar dinero? No lo creo. Eso es lo que se llama Industria. Y la verdad si yo tuviera que arriesgar mi dinerito lo haría en la nueva de este actorzuelo de tres al cuarto que en la de Garci, por mucho que me redescubra este segundo el sentido de la vida. Eso es lo que se llama negocio. Lo que no hay en España (al menos en estilo general, que hay algunos que parece que lo están comprendiendo).

Así que reflexionemos sobre estos datos.
Récord histórico de taquilla, la gente va a los cines más que nunca y hay varias películas españolas que han conectado con el público.

A lo mejor los productores españoles deberían mirar el mercado y buscar su hueco para hacerse fuertes. Alejandro Amenábar ha comentado abiertamente que le cortó 15 minutos a su Ágora entre Cannes y los cines españoles para hacerla más accesible al público. A lo mejor, y solo a lo mejor, todos deberían tener en cuenta ese hecho y la recaudación de la cinta, y pararse a pensar qué se hace y qué se consume antes de nombrar la palabra crisis o culpar a las descargas.
Deberían hacer eso que se llama autorreflexión e intentar arreglar el patio de casa antes de luchar porque el parque comunitario esté más bonito.

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