martes, 10 de abril de 2012

TAKE SHELTER (2011) - ****1/2

El miedo de mirar al cielo



Take Shelter (Take Shelter, 2011) es únicamente un regalo para cualquiera que le apetezca disfrutar del buen cine. Son dos películas en una, quizás tres, pero tan perfectamente engrasadas y dirigidas que hace de visionarla una perfecta maravilla.

En primer lugar es un film apocalíptico de autor, basado en señales sobre un supuesto fin del mundo. Nada más lejos de la realidad, esto no es tan ambicioso, es una gran tormenta que se avecina y que va a marcar desgracias, eso es lo que ve Curtis Laforche, el protagonista de esta historia que a través de sus sueños (“no son sueños, son más bien sentimientos”) tormentas, locura animal, ingravidez de habitaciones, manadas de pájaros que atacan furiosamente o vuelan de manera extraña…

La segunda película que hay dentro es quizás la más fuerte, el miedo a la locura que tiene el protagonista. Seamos sinceros, si viésemos eso en nuestros sueños de manera repetida y de forma tan fuerte pensaríamos estar perdiendo la cabeza. En el caso del protagonista es más fuerte ya que su madre padeció esquizofrenia más o menos a su edad y vive recluida. El protagonista empieza a dudar de su cordura mental y a plantearse su condición mental que a la vez le es inevitable. Sabe que puede no ser real la premonición de su perro mordiéndole el brazo pero no puede evitar sentir miedo por él en la vida “real”. Su continuo devenir entre lo real y lo imaginario le hará acercarse peligrosamente a la locura sobre todo por amor a su mujer y a su hija, a las que se ve que adora y por las que continua tratando de proteger a toda costa de cada situación.

La tercera película y la que funciona de pegamento y da el tono de la cinta es un drama costumbrista de una familia con problemas y la manera de afrontarlos con fuerza y coraje. La familia vive como todo el mundo, justa de dinero y trabajando y tiene una hija sordomuda que tiene opciones de una carísima operación que les devuelva la normalidad. Esa es la realidad que viven ante todo lo que se va aconteciendo en la mente del protagonista. La forma en la que se quieren es simplemente digna de ver.




Es una película como veis con poco argumento y que depende mucho de cómo se maneja el ovillo, y es la grandeza de Mike Nichols que otorga ideas visuales muy potentes (ya no solo en los sueños, muy al estilo Shyalaman, sino con la utilización de los espacios), con una coherencia visual mantenida en cada momento y de una banda sonora que mantiene el mismo tono en todo momento, te tiene en ese estado de duda, de thriller dramático y emocional y de miedo, porque aunque no hay ni un susto te sabe meter el canelis en el cuerpo (sobre todo en la escena refugio).

Pero los que saben llevarte a lo largo de la cinta son los dos grandes actores que llenan la pantalla. Michael Shannon está tan sutil, tan verídico y tan contenido que de verdad hace enorme un papel que podía haber sido fácilmente sobreactuado. Lleva una gran carga a sus espaldas y cuando llega su escena explosión es tan conmovedora y verídica que sufres cada palabra.

Y mención aparte para mí merece Jessica Chastain en Take Shelter. Es el papel de su carrera de sufridora esposa que apoya a su marido en cada simple escena y que se podría haber quedado en una sucesión de tics ya que al fin y al cabo todo se reduce en un “¿qué está pasando?” pero su entereza, su mirada, su fragilidad, su forma de moverse en escena es apabullante. Jessica Chastain en esta cinta es un auténtico milagro.

Nunca había visto una historia de esta envergadura contada de esta manera tan minimalista, tan apegada a los sentimientos y al miedo, tan cercana al drama humano y con tantas lecturas diferentes (religiosas, post 11S, como crítica al sistema sanitario americano, como canto al amor y al matrimonio, a los psiquiatras, trata sobre la unidad familiar…) y mantiene un ritmo tranquilo para dejar a los personajes que se desarrollen.

Take Shelter es un triunfo al buen cine, a la originalidad bien entendida y a los que amamos el cine independiente que tiene algo que decir, a los que nos gusta que nos rompan los moldes de los géneros y que nos atrapen con una buena historia que nos haga estremecernos hasta los huesos.
Y encima tiene dos de las mejores interpretaciones del año.

Lo mejor: Que te hace reflexionar sin parar en cada pincelada de guión. Y Jessica Chastain y Michael Shannon.
Lo peor: Puede que el final, pero a mí me gustó. Y muchos la pueden calificar de lenta.

Valoración: 9/10

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