miércoles, 2 de noviembre de 2011

Las aventuras de Tintín: el secreto del unicornio (2011) - *****

El mejor Spielberg en años




He de reconocer que no he sido un gran fan de los avances que dieron de Las aventuras de Tintín: el secreto del unicornio, me recordaba a aquellas películas con las que jugaba Zemeckis a querer hacer cine y que no tenían alma, ni espíritu y cuyo resultado era más cercano a las transiciones de los videojuegos que al verdadero cine.

Vista la película tengo que comerme mis palabras y es que Tintín: el secreto del unicornio no sólo es que parezca cine, es que lo ES, y de gran altura. Tintín: el secreto del unicornio es una película viva, audaz, inteligente, entretenida, magistralmente dirigida y con un acabado estético simplemente perfecto. En Tintín: el secreto del unicornio siempre está sucediendo algo en pantalla y cada plano, cada encuadre y cada diseño aporta información y hace avanzar el ritmo y la narración hasta límites insospechados. Se pueden decir más cosas y adjetivos pero Tintín es simplemente una película de aventuras perfecta.

Tras unos títulos de crédito que me dejaron alucinando y diciendo por tres veces: ¡Qué pasada! pasamos a el argumento que fusiona tres de los cómics de la saga y otorga cierto aire de frescura a la hora de unir éstos, pero ya no solo se trata de el qué nos cuenta sino la gran forma de narrar el argumento que recuerda al mejor Spielbierg con aquellas primeras entregas de Indiana Jones. No hay espacios muertos ni concesiones a los pasados o motivaciones de los personajes, todo tira hacia adelante, y sí el malo puede estar algo desdibujado, pero tampoco necesitamos demasiados detalles excepto que es el malo y que hay algo que le mueve. Para mi es suficiente no necesito un estudio pormenorizado porque esto es cine de entretenimiento y no de personajes… que algunos sacan de la manga críticas por criticar todo.

Pero lo que engrandece sin lugar a dudas el conjunto es lo bien que han sabido utilizar la tecnología para alucinarnos en cada escena con miles de detalles y sobre todo para mantenernos con la boca abierta en cada escena de acción, y eso ha sido fruto del gran trabajo de todos: animadores, diseñadores y de lo bien que se mueve la cámara por escena: La escena en la que Milú persigue el coche es para quedarse boquiabierto, la de los piratas es para tener un orgasmo inmediato (enganchados por las velas y las olas los agitan mientras arden en fuego…), pero ya la persecución del halcón es para entrar directamente en la historia y contarles a tus nietos que tú la viste en el cine.

Y es que si hay una cinta que merece ver en pantalla grande, lo más grande posible, es esta: el colorido es apabullante, el agua parece que salpica, el sonido  es envolvente y divertido y ver todo ello alrededor (incluso en un 3D bien cuidado) merece cada céntimo que se paga porque la experiencia es única: estás en el mundo de los cómics que leías, están vivos a tu alrededor de una manera chispeante, burbujeante, dinámica, nerviosa y eficaz.

Por lo tanto, y sin extender más allá, Jamie Bell es el perfecto chico del tupé apoyado por una técnica de animación por la que no daba un duro y que me ha hecho tragarme las palabras y es que me reitero Tintín: el secreto del unicornio no es una película buena o sobresaliente es simplemente perfecta, adrenalítica y cine de entretenimiento que te prohíbe apartar los ojos de la pantalla, porque consigue devolverte a la niñez, a esa experiencia de cuando contemplabas algo por primera vez, porque las sorpresas son tan apabullantes y efervescentes que lo mejor que puedes hacer con tu tiempo es invertirlo en ella.

Lo mejor: La originalidad, frescura, colorido y que no tiene un minuto de punto muerto

Lo peor: Quiero la secuela ya

Valoración: 10/10

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