lunes, 26 de julio de 2010

¡He sobrevivido a la gala final final de supervivientes!

Y ganó Maria José aunque es lo de menos




Por fin y aunque parecía que meterían nuevos concursantes cada dos por tres ha llegado a la conclusión la temporada más floja, insulsa y carente de interés de “Supervivientes” en Telecinco.

Y lo ha hecho con una gala que ha sido un resumen claro y manifiesto de lo que ha sido toda la temporada, una nadería rodeada de discusiones varias, malas educaciones, gente pisándose la palabra y un estiramiento inapropiado del tiempo con la proclamación de la ganadora, Maria José, la vieja, a las 2 de la mañana.

Y ustedes pensarán, ¿qué narices han estado contando hasta esa hora?
Pues no lo tengo muy claro la verdad, y creo que ellos tampoco.



Rellenaron con un loro que elegía ganador al estilo del pulpo Paul (uno de los momentos más cutres de la historia de la tele, v verdaderamente lamentable), ha habido 5 entrevistas a los concursantes expulsados (a los tres finalistas se le han sumado las de Beatriz Trapote y Malena Gracia) aunque eso de entrevistas no tenía nada.
Creo que la culpa no es de Jesús Vázquez sino de una dirección que con vistas a que la cosa no funcionaba no han tenido el más mínimo problema en traicionarse a sí mismos en pro de fomentar los conflictos, los gritos, las descalificaciones y el gallinero barato.

Ha sido una vergüenza asistir en casa durante unas cuatro horas a una incitación uno por uno de los concursantes para enfrentarlos entre sí y sobre todo el estar escuchando todo el santo rato a Rafa Mora interrumpir cada segundo y hablar de todo hasta cuando la cosa no iba con él. Así es como funciona Telecinco, si hablas mucho en la gala (aunque no digas nada) te llevan a los programas de después y el aspirante a famoso ocasional aprovechaba cada minuto para abrir unos morros siliconados a lo Carmen de Mairena que hubiesen estado mejor cerrados.

Pocas o ninguna tregua a la cansada mente del espectador han dado. Ha sido un bombardeo constante de chabacanería y vulgaridad la que salía desde la tele, y yo cada vez me reclinaba más hacia atrás en el sofá porque la cosa era molesta. Os lo juro, solo faltaban las navajas. Siento verdadera lástima por los que se han involucrado en el proyecto y muy especialmente por Jesús Vázquez porque su imagen va a quedar muy devaluada después de esta temporada, no solo su enfrentamiento con Parada sino porque ha pasado de ser un presentador estrella a ser únicamente un verdulero más en el mercado.

La verdad es que le tenía aprecio a este chico, me parece un fuera de serie y además parece buena persona, pero tras la gala de anoche el pensar en él otra vez presentando me produce tal hartazgo que reniego de Operación triunfo (también incitarán las broncas) y de todo lo que venga en un futuro próximo bajo su sello.

Atrás (muy atrás) ha quedado ese concurso en enclaves fascinantes donde nos reíamos con famosos fuera de su hábitat, donde la cosa iba de ver a Karmele hablar con una piedra o a los concursantes pasarlas canutas y luchar por sobrevivir. Este año con el fatídico casting y la paupérrima producción la cosa se ha quedado en ver un corral de gallinas pelearse para después en Madrid lanzarlos a una pelea de gallos con gente levantándose del asiento y haciendo aspavientos.

El asunto se les ha ido de las manos completamente. Es el todo por el todo en un concurso que no tenía claro hacia donde ir con el enfrentamiento anónimos contra famosos y la cantidad de gente yendo y viniendo de Nicaragua. Un sinsentido de provocación de conflictos para levantar al muerto sin darse cuenta que estaban espantando a más gente aún.

En resumen, se supone que las críticas se hacen si un programa te gusta o no te gusta. Adoro el formato, pero lo que han hecho en España con él solo me hace sentir vergüenza ajena. Ahora se quejarán de índices bajos. Yo me quejo de lo que han hecho con un formato cojonudo. Y de que ya que habían juntado a tal cantidad de gentuza ninguna organización mundial haya decidido que los responsables del programa se hubiesen marchado de la isla tranquilamente y los hubiesen dejado allí hasta que se sacaran los ojos. Una edición verderamente lamentable. En fin, cosas de nuestra tele.

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